— Agencias 06/08/2026
La rickettsiosis es una enfermedad infecciosa que ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias debido a su relación con las garrapatas, principales transmisoras de la bacteria responsable de este padecimiento. Aunque el riesgo de contacto con estos parásitos existe durante todo el año, los especialistas advierten que hay épocas en las que su actividad aumenta considerablemente. Las condiciones climáticas, especialmente la temperatura y la humedad, influyen directamente en su ciclo de vida y en el riesgo de transmisión.
La bacteria Rickettsia rickettsii es la causante de enfermedades graves como la fiebre manchada de las Montañas Rocosas. La infección se adquiere principalmente por la picadura de una garrapata infectada y, si no se diagnostica y trata de manera oportuna, puede provocar complicaciones severas e incluso poner en riesgo la vida.
Meses con mayor riesgo de transmisión
El desarrollo y la reproducción de las garrapatas dependen en gran medida de las condiciones ambientales. Las altas temperaturas y la humedad favorecen su crecimiento y aceleran su ciclo biológico, por lo que durante las temporadas cálidas aumenta significativamente la cantidad de estos parásitos.
En general, la temporada de mayor actividad de las garrapatas comienza a mediados de la primavera y se prolonga hasta finales del verano. Por ello, el periodo comprendido entre mayo y septiembre es considerado el de mayor riesgo en muchas regiones, ya que tanto las ninfas como las garrapatas adultas buscan activamente un huésped del cual alimentarse.
Sin embargo, los especialistas señalan que el peligro no desaparece por completo durante el otoño y el invierno. El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático ha favorecido inviernos más cálidos y menos prolongados, lo que permite que algunas especies permanezcan activas fuera de su temporada habitual. Por esta razón, las medidas de prevención deben mantenerse durante todo el año.
Cómo reducir el riesgo de contagio
Las garrapatas suelen encontrarse con mayor frecuencia en bosques, pastizales, jardines con vegetación abundante y otras áreas naturales.
Las mascotas, especialmente los perros, también pueden transportar estos parásitos al interior del hogar. Por ello, se recomienda mantener controles veterinarios periódicos y utilizar tratamientos preventivos contra garrapatas para disminuir el riesgo de infestación.
Para las personas, las autoridades sanitarias aconsejan vestir ropa de manga larga y pantalones largos, preferentemente de colores claros para facilitar la detección de estos arácnidos. También recomiendan aplicar repelentes autorizados y, al regresar de actividades al aire libre, revisar cuidadosamente el cuerpo, la ropa y las mascotas para identificar y retirar cualquier garrapata antes de que permanezca adherida a la piel.
La prevención es la principal herramienta
Reducir el riesgo de rickettsiosis depende de conocer los periodos de mayor actividad de las garrapatas y adoptar medidas preventivas de forma constante.
Ante una posible picadura, especialmente durante los meses más cálidos, o si aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza, malestar general o erupciones cutáneas después de haber estado en zonas de riesgo, es importante acudir de inmediato a un servicio médico. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para disminuir el riesgo de complicaciones graves.
La vigilancia permanente, el cuidado de las mascotas y la adopción de medidas de protección personal continúan siendo las estrategias más eficaces para prevenir esta enfermedad transmitida por garrapatas.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX