La crianza puede compensar el riesgo de TDAH en niños pequeños

— Agencias 06/08/2026

Una crianza basada en la calidez, la paciencia y la sensibilidad podría reducir el riesgo de que un niño desarrolle trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), incluso cuando haya estado expuesto a factores de riesgo durante el embarazo, según un estudio reciente.

Los investigadores explican que la inflamación durante la gestación, provocada por condiciones maternas como infecciones, diabetes, tabaquismo o estrés, puede aumentar la probabilidad de que los hijos presenten TDAH. Sin embargo, este riesgo puede disminuir si los padres establecen desde los primeros meses de vida una relación afectuosa y receptiva con el bebé.

Los hallazgos, publicados en el Journal of Child Psychology and Psychiatry, destacan la importancia del entorno familiar temprano en el desarrollo infantil.

La autora principal del estudio, Hanna Gustafsson, profesora asociada de Psiquiatría en la Oregon Health and Science University (OHSU), señaló que, aunque la genética desempeña un papel importante en el TDAH, el ambiente durante los primeros años de vida también influye de manera significativa.

La investigadora explicó que el desarrollo cerebral comienza antes del nacimiento y está condicionado por el entorno prenatal, pero continúa después del parto y puede verse moldeado por las experiencias del niño, las relaciones familiares y el entorno en el que crece.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo realizó un seguimiento a más de 300 mujeres embarazadas y posteriormente a sus hijos.

Los niveles de inflamación materna se evaluaron mediante análisis de sangre realizados durante el segundo trimestre del embarazo. Más adelante, cuando los bebés cumplieron seis meses, los investigadores observaron las interacciones entre madres e hijos. Finalmente, al llegar a los tres años de edad, evaluaron la presencia de síntomas relacionados con el TDAH.

Los resultados mostraron que una mayor inflamación durante el embarazo se asociaba con una mayor probabilidad de presentar síntomas de TDAH durante la etapa preescolar.

No obstante, esta relación fue más evidente en los niños que recibieron niveles de crianza sensible inferiores al promedio.

Entre las conductas que caracterizan una crianza sensible se encuentran dedicar diariamente unos minutos para interactuar de forma activa con el niño, responder con rapidez cuando intenta comunicarse, hablarle con un tono de voz tranquilo y afectuoso, así como sonreírle o saludarlo con frecuencia.

La investigadora Elinor Sullivan, profesora de Psiquiatría y Neurociencia Conductual en la OHSU, señaló que los padres primerizos suelen enfrentar una gran presión y, al mismo tiempo, cuentan con un apoyo limitado y pocas herramientas para afrontar esa etapa.

Sullivan destacó que este estudio demuestra que pequeños gestos cotidianos de atención, cercanía y conexión emocional pueden generar efectos positivos duraderos en el desarrollo infantil.

Como siguiente paso, los investigadores planean evaluar estrategias destinadas a reducir la inflamación durante el embarazo, entre ellas la suplementación con ácidos grasos y la práctica de meditación basada en mindfulness.

Finalmente, Gustafsson subrayó que no existe una fórmula única para criar a un hijo, pero afirmó que brindar mayor apoyo a los cuidadores durante la transición hacia la maternidad y la paternidad puede favorecer no solo el bienestar de los niños, sino también el de las familias y las comunidades en el futuro.

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