— Agencias 06/08/2026
Realizar únicamente ejercicio de baja intensidad podría no ser suficiente para mantener unos huesos fuertes, de acuerdo con una nueva revisión de estudios científicos.
Los investigadores encontraron que las personas que practican deportes de alta intensidad presentan una mayor estimulación del crecimiento óseo. Los resultados, publicados en la revista Sports Medicine – Open, muestran que disciplinas como el fútbol americano y el balonmano se asociaron con un incremento cercano al 45 % en los niveles sanguíneos de marcadores relacionados con la formación de tejido óseo.
En contraste, actividades de menor intensidad que tradicionalmente se consideran beneficiosas para los huesos, como caminar, realizar ejercicios aeróbicos en escalón o entrenamiento de fuerza, mostraron efectos mucho más limitados.
La autora principal del estudio, Viktoria Barna, estudiante de doctorado de la Universidad Semmelweis de Budapest, señaló que uno de los resultados más inesperados fue que el entrenamiento de resistencia no produjo cambios significativos en los marcadores del metabolismo óseo, pese a que numerosas guías médicas lo recomiendan para conservar la salud de los huesos.
Asimismo, indicó que los ejercicios aeróbicos de baja o moderada intensidad, como caminar o correr, tampoco demostraron beneficios importantes a largo plazo sobre estos indicadores.
Para elaborar esta revisión, el equipo científico analizó 24 investigaciones previas que incluyeron a más de 1,200 adultos sanos. En lugar de evaluar la densidad mineral ósea, los estudios se centraron en medir sustancias presentes en la sangre que reflejan si el organismo está formando nuevo tejido óseo.
Los investigadores explicaron que estos biomarcadores permiten detectar los efectos del ejercicio en cuestión de semanas, mucho antes de que los cambios puedan observarse mediante pruebas de densidad ósea.
El investigador principal, el Dr. Péter Ferdinandy, vicerrector de Ciencia e Innovación de la Universidad Semmelweis, destacó que el estudio no solo comparó distintos tipos de ejercicio, como entrenamiento de resistencia, ejercicios aeróbicos o programas combinados, sino que también evaluó variables como la intensidad, la frecuencia y la duración de la actividad física.
El objetivo fue identificar cuáles modalidades estimulan de manera más efectiva el metabolismo óseo y cuáles ofrecen un menor beneficio desde este punto de vista.
Los resultados indicaron que los mayores estímulos para la formación ósea se obtienen con actividades que incluyen movimientos explosivos, cambios rápidos de dirección, saltos y giros, características comunes en deportes de alta intensidad.
No obstante, los investigadores aclararon que esto no significa que caminar o realizar ejercicio de baja intensidad carezca de beneficios para la salud. Más bien, estos ejercicios, por sí solos, no parecen ser suficientes para estimular al máximo el metabolismo óseo.
La especialista clínica Nóra Sydó, de la Universidad Semmelweis, explicó que los hallazgos sugieren que el ejercicio de baja intensidad no basta para activar los procesos biológicos responsables de la formación del hueso. En cambio, el ejercicio intenso podría inducir cambios tempranos que favorezcan la producción de tejido óseo, contribuyendo a retrasar la pérdida de masa ósea y a promover un envejecimiento más saludable.
Finalmente, los investigadores recomendaron consultar con un médico antes de iniciar un nuevo programa de ejercicio, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares, osteoporosis u otras condiciones que puedan requerir supervisión médica.
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