— Agencias 05/08/2026
Un nuevo estudio sugiere que las niñas que presentan obesidad durante la infancia podrían enfrentar mayores dificultades para lograr un embarazo en etapas posteriores de la vida.
Las mujeres que tuvieron obesidad cuando eran niñas mostraron una menor probabilidad de dar a luz durante la adultez, de acuerdo con una investigación publicada el 4 de agosto en JAMA Network Open. El riesgo parecía aumentar conforme avanzaba la edad.
“Es importante destacar que encontramos asociaciones desde edades tan tempranas como los 25 a 29 años. Entre los 30 a 34 y los 35 a 45 años, periodos en los que suele buscarse con mayor frecuencia atención por problemas de fertilidad, estas relaciones fueron todavía más marcadas”, señalaron los investigadores dirigidos por Jennifer Baker, líder de un grupo de investigación del Hospital Frederiksberg en Dinamarca.
Para realizar el análisis, los científicos siguieron a más de 60,000 mujeres danesas nacidas entre 1950 y 1989. El equipo comparó el índice de masa corporal (IMC) que tenían durante la infancia con sus tasas de nacimientos en la edad adulta. El IMC es una medida utilizada para estimar la cantidad de grasa corporal en función del peso y la altura.
Los resultados indicaron que las mujeres que presentaban un IMC infantil elevado tenían un 22% menos de probabilidades de haber dado a luz al final de sus 20 años. Entre los 35 y 45 años, la reducción en la probabilidad de tener un nacimiento fue del 44%.
Los investigadores concluyeron que el tamaño corporal durante la infancia podría estar relacionado con resultados reproductivos futuros en las mujeres, lo que resalta la importancia de estudiar la salud reproductiva desde una perspectiva de largo plazo.
Sin embargo, el estudio no encontró una relación directa entre un IMC infantil elevado y la infertilidad.
La doctora Evelina Grayver, especialista que analizó los resultados y directora de salud cardíaca femenina en Northwell Health, explicó que aunque la investigación no demuestra que la obesidad infantil provoque infertilidad, sí aporta evidencia de que mantener un peso saludable desde la infancia podría influir en la capacidad reproductiva décadas después.
Grayver señaló además que el impacto parece ser mayor cuando la obesidad persiste durante más tiempo y continúa hasta la edad adulta. La obesidad puede generar inflamación crónica de bajo grado y afectar la función de los ovarios, factores que podrían dificultar tanto la concepción como la continuidad de un embarazo.
“La importancia de este estudio radica en que plantea que la obesidad infantil debe considerarse un problema de salud que acompaña a la persona durante toda la vida, con consecuencias que no solo abarcan enfermedades cardiovasculares y diabetes, sino también la salud reproductiva”, afirmó Grayver.
Los hallazgos refuerzan la necesidad de adoptar un enfoque integral en la prevención y tratamiento de la obesidad infantil, considerando sus posibles efectos a largo plazo en diferentes áreas de la salud.
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