Microplásticos en la salud humana: qué dice la ciencia sobre sus verdaderos riesgos

— Agencias 05/08/2026

La presencia de microplásticos en el medio ambiente dejó de ser únicamente un problema relacionado con océanos, ríos o contaminación atmosférica.

En los últimos años, diversas investigaciones han demostrado que estas diminutas partículas también pueden ingresar al cuerpo humano e incluso alcanzar órganos que antes se creían protegidos. Sin embargo, los especialistas advierten que, aunque los hallazgos son relevantes, la evidencia científica aún no permite establecer con certeza cuáles son sus consecuencias para la salud.

El cardiólogo e investigador Sadeer Al-Kindi, del Hospital Houston Methodist, explica que el principal desafío actual consiste en interpretar correctamente la información disponible. Si bien se han detectado microplásticos en distintos tejidos humanos, todavía no existen pruebas concluyentes que demuestren que estas partículas sean responsables directas de determinadas enfermedades.

La posible relación entre los microplásticos y la salud cardiovascular

Uno de los estudios que más interés ha despertado evaluó la presencia de microplásticos y nanoplásticos en placas de aterosclerosis localizadas en las arterias carótidas, encargadas de suministrar sangre al cerebro.

Los investigadores observaron que las personas en cuyas placas arteriales se detectaron estas partículas presentaban un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares importantes durante el seguimiento.

No obstante, Al-Kindi aclara que este hallazgo corresponde a una asociación estadística y no demuestra que los microplásticos sean la causa del aumento del riesgo. Aun así, la investigación plantea nuevas preguntas sobre el posible papel de estas partículas en procesos como la inflamación de los vasos sanguíneos, el estrés oxidativo y la estabilidad de las placas ateroscleróticas.

Microplásticos en el cerebro: qué reveló realmente el estudio

El tema cobró gran notoriedad después de que diversos medios difundieran la idea de que el cerebro humano contenía una "cucharada de plástico", una afirmación basada en un estudio publicado en Nature Medicine en febrero de 2025.

Sin embargo, los especialistas aclaran que esa expresión fue utilizada únicamente como una comparación divulgativa y no describe la presencia de fragmentos visibles de plástico dentro del cerebro.

La investigación empleó técnicas altamente sensibles para detectar partículas microscópicas en muestras de tejido cerebral obtenidas después del fallecimiento de los participantes. El verdadero aporte del estudio consiste en demostrar que partículas extremadamente pequeñas pueden atravesar barreras biológicas consideradas altamente protectoras.

A pesar de ello, todavía es necesario realizar investigaciones de mayor alcance para determinar si esta presencia tiene consecuencias clínicas relevantes.

Cómo ingresan los microplásticos al organismo

La exposición a los microplásticos ocurre de manera cotidiana y generalmente pasa desapercibida.

Las principales vías de entrada son el sistema digestivo y el aparato respiratorio. Las personas pueden ingerir estas partículas al consumir alimentos o agua, ya sea embotellada o de la red pública, y también inhalarlas junto con el polvo presente en ambientes interiores.

Otra fuente importante de exposición son los textiles sintéticos y diversos objetos de uso cotidiano. Alfombras, muebles y prendas fabricadas con materiales como el poliéster liberan pequeñas fibras al ambiente. Durante el lavado de estas telas, muchas de esas microfibras llegan a las aguas residuales, favoreciendo su permanencia en el entorno.

Los investigadores explican que las partículas de mayor tamaño suelen ser eliminadas por el organismo sin mayores dificultades. La principal preocupación se centra en los nanoplásticos, cuyo tamaño extremadamente reducido les permite atravesar barreras biológicas, ser captados por células del sistema inmunológico —como los macrófagos— y permanecer alojados en distintos tejidos, donde podrían favorecer procesos inflamatorios.

Las preguntas que aún no tienen respuesta

Aunque las investigaciones avanzan rápidamente, todavía existen importantes incertidumbres sobre el impacto de los microplásticos en la salud humana.

Entre los principales interrogantes que los científicos buscan resolver se encuentran:

Determinar qué tamaños, formas y características de las partículas representan el mayor riesgo biológico.Conocer cuánto tiempo permanecen los nanoplásticos en cada órgano antes de ser eliminados.Identificar cuál es el nivel de exposición necesario para producir efectos medibles sobre la salud.Establecer si el posible daño proviene del propio material plástico o de los aditivos químicos y contaminantes que estas partículas transportan.

Responder estas preguntas requerirá estudios de seguimiento a largo plazo que permitan comprender mejor los efectos acumulativos de la exposición.

Medidas para disminuir la exposición cotidiana

Mientras la investigación continúa, los especialistas recomiendan adoptar medidas sencillas que permitan reducir el contacto con los microplásticos, especialmente en situaciones donde el calor favorece la liberación de partículas desde los envases plásticos.

Entre las recomendaciones destacan:

Utilizar recipientes de vidrio, cerámica o acero inoxidable para almacenar, servir o consumir alimentos y bebidas calientes.Evitar calentar alimentos en recipientes plásticos dentro del microondas, incluso cuando estén etiquetados como aptos para ese uso, optando por envases de vidrio o cerámica.Reemplazar los recipientes plásticos que presenten rayaduras, deformaciones o signos visibles de desgaste, ya que estas condiciones facilitan la liberación de partículas.Trasvasar a recipientes de vidrio los alimentos calientes adquiridos en envases plásticos desechables antes de consumirlos o refrigerarlos.Preferir botellas y termos de acero inoxidable para el consumo habitual de agua y otras bebidas.Lavar la ropa confeccionada con fibras sintéticas utilizando agua fría y, cuando sea posible, emplear bolsas o filtros diseñados para retener las microfibras liberadas durante el lavado.Adoptar un enfoque realista, entendiendo que eliminar por completo el plástico de la vida cotidiana resulta prácticamente imposible. Los especialistas consideran que reducir las situaciones de mayor exposición constituye una estrategia preventiva razonable y sostenible a largo plazo.

Un campo de investigación en pleno desarrollo

La detección de microplásticos en distintos órganos humanos representa uno de los avances más relevantes en el estudio de la contaminación ambiental y sus posibles efectos sobre la salud. Sin embargo, los expertos insisten en que aún no existen evidencias suficientes para afirmar que estas partículas causen enfermedades específicas.

Mientras se desarrollan nuevas investigaciones, las recomendaciones actuales se centran en aplicar medidas preventivas sencillas para disminuir la exposición cotidiana, especialmente en aquellas situaciones donde la liberación de partículas plásticas puede ser mayor.

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