— Agencias 04/08/2026
Los cigarrillos electrónicos podrían influir en el panorama futuro del cáncer en Estados Unidos al representar una alternativa potencialmente menos dañina que el consumo de cigarrillos tradicionales, según un estudio reciente.
Los investigadores informaron, en un artículo publicado el 27 de julio en la revista JNCI Cancer Spectrum, que un número creciente de fumadores está reemplazando los cigarrillos convencionales por vapeadores y otros productos de nicotina.
Además, los datos indican que quienes realizan este cambio tienden a mantenerse utilizando cigarrillos electrónicos en lugar de regresar al tabaco combustible.
"Nuestros hallazgos muestran que el consumo exclusivo de cigarrillos tradicionales está siendo sustituido por el uso exclusivo de otros productos de nicotina, principalmente cigarrillos electrónicos, especialmente entre los adultos jóvenes", señaló el investigador principal Kenneth Michael Cummings en un comunicado.
Cummings añadió que, conforme continúa disminuyendo el consumo de cigarrillos, resulta fundamental conocer qué productos están ocupando su lugar. Explicó que, si los adultos jóvenes continúan alejándose del tabaco combustible, es probable que en las próximas décadas se registre una reducción considerable de los cánceres relacionados con el tabaquismo. Cummings es profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad Médica de Carolina del Sur.
Para realizar la investigación, el equipo analizó información de una encuesta nacional de salud de Estados Unidos correspondiente al periodo de 2015 a 2023.
Según Cummings, se eligió 2015 como punto de partida porque fue el año en que los cigarrillos electrónicos comenzaron a ganar una mayor popularidad.
Los resultados mostraron que el consumo de cigarrillos tradicionales disminuyó en casi todos los grupos de edad, siendo la reducción más marcada entre las personas de 18 a 34 años.
Al mismo tiempo, aumentó el uso exclusivo de otros productos con nicotina, un incremento impulsado principalmente por los cigarrillos electrónicos.
El uso combinado de cigarrillos tradicionales y vapeadores fue poco frecuente, ya que solo entre el 2% y el 3% de los adultos reportaron consumir ambos productos.
"Se esperaba que la reducción del consumo de cigarrillos estuviera acompañada por un aumento del uso dual de cigarrillos y cigarrillos electrónicos", explicó Cummings. "Sin embargo, observamos que el uso combinado permaneció prácticamente estable, mientras que el uso exclusivo de cigarrillos electrónicos siguió creciendo".
No obstante, los adultos de 55 años o más continúan fumando con mayor frecuencia y muestran una menor tendencia a sustituir el tabaco por el vapeo.
Cummings señaló que este grupo representa una preocupación importante, ya que son personas con muchos años de exposición al tabaco y son quienes podrían obtener beneficios inmediatos para su salud si dejaran de fumar y cambiaran a productos no combustibles de menor riesgo.
Como parte del estudio, los investigadores desarrollaron un índice de reducción de daños poblacional para comparar el consumo de cigarrillos tradicionales con el uso de otras formas de tabaco y nicotina, incluidos los cigarrillos electrónicos.
Un incremento en este índice indicaría que un mayor número de personas está reemplazando el tabaco combustible por alternativas que podrían exponerlas a una menor cantidad de sustancias químicas relacionadas con el cáncer.
"Si, como cada vez respalda más la evidencia científica, los productos de nicotina no combustibles exponen a las personas a muchas menos sustancias cancerígenas que los cigarrillos tradicionales, este índice permite evaluar si esa sustitución está ocurriendo a nivel poblacional", afirmó Cummings.
Los resultados del índice mostraron que, entre los jóvenes de 18 a 24 años, el uso de cigarrillos electrónicos ya es más frecuente que el consumo de cualquier producto de tabaco combustible.
Aun así, Cummings enfatizó que ningún producto con nicotina está libre de riesgos y recordó que la mejor decisión para la salud es no consumir tabaco ni productos con nicotina, o abandonar completamente su uso.
Sin embargo, debido a que el tabaquismo es responsable de cerca de un tercio de las muertes por cáncer y de aproximadamente el 90% de los fallecimientos por cáncer de pulmón, el investigador considera que la disminución del consumo de cigarrillos tradicionales podría modificar de manera importante la carga futura del cáncer en Estados Unidos.
No obstante, advirtió que los efectos completos de esta transición probablemente no podrán observarse hasta dentro de varias décadas.
La investigación recibió financiamiento del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), sin apoyo económico de la industria de los cigarrillos electrónicos.
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