— Ma. del Pilar García Pacheco 04/08/2026
¿Ya vieron Odisea?… Se las recomiendo, inspirada en los 15 693 versos (24 cantos o rapsodias) del Poeta Griego Clásico “Homero”, acerca de los acontecimientos ocurridos durante 51 días de la Guerra de Troya. Sin el afán de espolear, es impresionante ver al Cíclope, figura mitológica, gigante, que sí da miedo; me recordó a “Saturno devorando a sus Hijos”, obra del pintor español Francisco de Goya, y que se puede admirar en el Museo del Prado en Madrid.
Además de las impresionantes escenas con el Cíclope, acompañamos a Ulises, nuestro héroe, y nos identificamos con sus sentimientos, angustias y arrepentimientos. Pero también el reto de permanecer firmes ante el canto de las sirenas. Entendiendo que el canto de las Sirenas, es lo que nos hace claudicar, desviarnos de nuestros caminos. Vean la película y, si es posible, en la pantalla grande, ¡Vayamos al cine!
Otra película que recomiendo, aunque no tengas niños a quienes llevar es: “Toy Story 5”: Nos hace reflexionar en la niñez, sobre todo en la actualidad. Toy Story 5 (2026) trae de regreso a Woody, Buzz y Jessie (La Vaquerita), en una historia que explora cómo los juguetes afrontan el reto de seguir siendo relevantes en la era digital. Me preocupa ver en las Tiendas Departamentales, cada vez menos espacios para exhibir juguetes.
En el Mall o Paseo Monclova, en el área de comida, había una juguetería grande, me parece una Julio Cepeda, muy bien surtida; tenía: Bicicletas, balones para todos los deportes, muñecas de varias marcas, carritos, legos, juegos de mesa, rompecabezas, de la marca “Mi Alegría” 100% mexicana: El Laboratorio de Química, de Biología, el de Física, con volcanes que hacen erupción. El salón de belleza, marca Mi alegría, incluía una peluca de plástico, que a las niñas nos encantaba lucir.
Había todo tipo de juguetes y para todas las edades. Uno como adulto, se entretenía. Me preocupaba que, aun estando en el área de comidas, casi no había niños buscando un juguete, pero sí niños entretenidos en su celular, con la cabeza agachada, en una postura que impedía estar derechos. Cuando todos se entretienen en su celular, pueden pasar horas y horas sin hablarse entre sí.
Aplaudo las nuevas iniciativas de la Secretaría de Educación Pública para prohibir en clase el celular. Y van a motivar que, en el recreo, se jueguen los juegos de antes. Haciendo una rueda grande y cantando como el hacer un círculo grande y jugar al: Amo a to, matarilerilerón ¿Qué quiere usted? Matarilerilerón, -Yo quiero un paje, matarilerilerón, etc.
Jugar al resorte, saltar a la cuerda, pintar aviones en el piso, o qué tal ir detrás de una pelota gigante por todo el patio de la escuela, en fin. Juegos que nos obligan a socializar, compartir, a saber llevarse bien, jugar en equipo con los demás, principios básicos de las Relaciones Humanas.
Son vacaciones y los niños, ¿a qué juegan? Hay cursos de verano, en donde dan manualidades, deportes como natación, futbol, etc. Eso es excelente. He visto talleres de pintura, dibujo a lápiz, y eso también es importante. El juego es importante en la infancia, ya que aporta beneficios físicos, cognitivos, emocionales y sociales, fomentando la creatividad, la salud mental y la interacción con los demás. Esta última es muy importante, ya que ayuda a socializar. Aprender a llevarse bien con los demás. Y esto no cualquiera lo tenemos desarrollado. Hay mucha gente que se la vive en conflicto, permanentemente.
¿A qué jugaban en su infancia?
Fueron varios y muy divertidos: las clásicas escondidas, mantenerse quieto y bien callado, casi sin respirar y de pronto: 1, 2, 3, por… detrás de las cortinas era el clásico escondite, hasta que se nos veían encima, con todo y cortinero. Comprar un montón de dulces, pastillas salvavidas, sugus, pastillas Hertz, ponerles chile Miguelito y limón… ¡Una delicia! Las típicas travesuras, como poner hilo transparente en la banqueta, amarrado de la rama de un árbol, a la jaladera de la puerta de entrada, y ver cómo la gente, al pasar, se atoraba con los hilos. Súper divertido jugar futbol con escobas y en patines. O todos en patines en una fila, sujetados a una bicicleta, que nos llevaba a dar la vuelta, y, justo al doblar en la esquina, era el reto pasar todos sin caernos… Para que fuera más divertido, nos juntábamos mínimo 11 amigos.
Algo divertido era jugar a las adivinanzas, pero con mímica. Hasta el más tímido se desenvolvía. Pero qué tal desde los meses de septiembre a diciembre, comprar cohetes, palomas, chifladores; lo máximo era meter dentro de un bote de lata una paloma y encenderla, y a correr para escucharla explotar, ¡BUUUM!... Hasta los vecinos salían, asustados, a ver qué había explotado… En realidad, a la pirotecnia hay que tenerle mucho cuidado, es de alto riesgo… Pero hubo una época que, para los niños, era toda una diversión. Confieso que en ese tiempo no pensábamos en nuestras mascotas… Con los años, soy promotora de evitarla, porque los animales, con su sentido del oído tan desarrollado, sufren terriblemente.
¡Platíquenme, ustedes qué hacían en vacaciones! Recordé el libro de chistes de Mafalda, la familia de Mafalda, feliz en la playa, Felipito, en el monte andando a caballo, Susanita, feliz con sus muñecas, y Manolito, como su papá atendía una tienda de abarrotes, siempre tenía que trabajar, pero en su descanso, llenaba una pileta de agua y solito se metía en traje de baño. Las vacaciones son para hacer cosas divertidas y romper la rutina.
En Toy Story 5… los juguetes luchan por no ser olvidados. Quieren ser parte del desarrollo de la vida de los niños. Jugar desarrolla la imaginación, y eso es fundamental para la vida. Jugar con otros niños a la comidita, jugar con los muñecos, a las carreteritas, al ejército, con soldados de plástico, por ejemplo, además de fortalecer la personalidad, desarrolla el liderazgo.
En la actualidad, los juguetes tradicionales son desplazados por pantallas y tecnología entre los niños. Ya no vemos niños jugando al Yo-yo, al trompo, a la pirinola, etc. Estos juguetes en especial nos ayudan al equilibrio emocional; a mí me impresionaban las exhibiciones de yoyos en la tele, no me las perdía.
En las redes me encontré este párrafo y me preocupó: “La forma en que niñas y niños juegan en México ha experimentado un cambio radical, pues cada vez más prefieren dispositivos tecnológicos y artículos vinculados a pantallas, mientras los juguetes didácticos y formativos que alguna vez fueron centrales en el desarrollo infantil han sido desplazados.” Hay niños que ya presentan resequedad en los ojos; por tanto, ver las pantallas.
¿A dónde quedaron nuestros juguetes de la infancia, que les hicimos? Hagamos una lista. A nuestra edad, es interesante describir cuáles fueron nuestros juguetes.
¿A dónde quedó mi Tontín? Era un enanito de Blancanieves, y era mi bebé. ¿Qué fue de mi amiguita Lilí Ledy Parlante? Era de mi tamaño, y me gustaba llevarla a todas partes.
¿Qué fue de mi peluca de plástico "Mi Alegría" y los zapatos de tacón de plástico, también "Mi Alegría"?
¿Qué fue de mis Barbies? Tenía toda la colección, las rubias, las negritas de pelo rizado; peinarlas era un reto, Skiper, Barbie Adolescente… Con un montón de uniformes deportivos.
¿Qué fue de mis luchadores de plástico con su cuadrilátero?
¿Qué fue de mis carritos? Tenía una colección, los mejores modelos; pintábamos en la banqueta con un gis carreteras con buenas curvas, y mis carritos nunca se salían del camino. ¿Qué fue de mi autopista eléctrica, con los carritos movidos a control remoto? En un viaje que hicimos a Japón, visitamos la zona de las jugueterías, y en el último piso de un edificio de 5 pisos de puros juguetes, estaba una Autopista Eléctrica, muy bien montada dentro de una maqueta en una ciudad, con edificios, casas y árboles. Te prestaban los carritos para moverlos a control remoto; estuve como una hora jugando, no me podían sacar de esa juguetería. Fui realmente feliz, recordando mi infancia y mis juguetes.
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