Fascitis plantar: qué es, cómo se diagnostica y cuáles son los tratamientos

— Agencias 02/08/2026

El dolor fuerte en la planta del pie, especialmente al dar los primeros pasos después de despertar, es una de las manifestaciones más comunes de la fascitis plantar, una lesión que puede presentarse en personas de diferentes edades, tanto en quienes realizan actividad física como en quienes llevan una vida más sedentaria.

Esta enfermedad aparece cuando la fascia plantar, una estructura de tejido resistente que se extiende desde el talón hasta los dedos y ayuda a sostener el arco del pie, se inflama o presenta pequeños desgarros debido a una sobrecarga repetida, un uso excesivo o determinadas características anatómicas.

Durante la noche, al permanecer en reposo, la fascia pierde elasticidad y se acorta. Cuando la persona vuelve a apoyar el pie y soporta nuevamente el peso corporal, el tejido debe estirarse de manera repentina, provocando un dolor punzante en la zona del talón o el arco plantar. Aunque suele mejorar después de caminar algunos minutos, puede volver a aparecer tras permanecer mucho tiempo sentado o después de periodos prolongados de inactividad.

Factores que aumentan el riesgo de fascitis plantar

Diversos estudios han identificado factores que favorecen la aparición de esta afección. Una investigación publicada en el Journal of Bone and Joint Surgery encontró que la limitación en la movilidad del tobillo es uno de los factores independientes más relacionados con el desarrollo de fascitis plantar.

El exceso de peso también tiene una influencia importante: las personas con un índice de masa corporal superior a 30 presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar esta condición. Asimismo, permanecer muchas horas de pie durante la jornada laboral aumenta la presión constante sobre la fascia y favorece su irritación.

Otros factores asociados incluyen:

Pie plano o arco plantar demasiado elevado. Práctica frecuente de actividades de alto impacto como correr o bailar. Rigidez del tendón de Aquiles. Cambios relacionados con la edad que reducen la elasticidad de los tejidos.

Aunque suele asociarse con deportistas, la fascitis plantar también afecta a personas que no realizan ejercicio regularmente.

Una de las principales causas de dolor de talón

La fascitis plantar es considerada la causa más frecuente de dolor en el talón en adultos. Su frecuencia estimada es de aproximadamente 3.83 casos por cada 1,000 personas al año, y cerca del 10% de la población puede presentarla en algún momento de la vida.

La enfermedad aparece con mayor frecuencia entre los 40 y 60 años, etapa en la que los tejidos pierden progresivamente capacidad de adaptación y resistencia.

De acuerdo con especialistas en ortopedia, afecta especialmente a personas que permanecen muchas horas de pie, como docentes, trabajadores industriales o bailarines. En algunos casos puede presentarse en ambos pies al mismo tiempo.

El diagnóstico suele realizarse mediante la evaluación de los síntomas y una exploración física. Cuando el dolor persiste durante más de tres meses pese a las medidas iniciales, la ecografía puede ser útil para valorar el estado de la fascia plantar.

Tratamiento y prevención

El manejo de la fascitis plantar generalmente comienza con medidas conservadoras destinadas a reducir la inflamación y mejorar la función del pie.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

Reducir temporalmente las actividades que aumentan el dolor. Aplicar hielo durante unos 15 minutos varias veces al día. Utilizar zapatos con buen soporte y amortiguación. Realizar ejercicios de estiramiento para la fascia plantar y el tendón de Aquiles. Evitar caminar descalzo sobre superficies duras.

En personas con alteraciones en la forma de apoyar el pie, las plantillas ortopédicas pueden ayudar a distribuir mejor la presión y disminuir la tensión sobre la fascia.

Los ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad también son una parte fundamental del tratamiento, ya que ayudan a mejorar la estabilidad del pie y reducen la posibilidad de que el problema vuelva a aparecer.

Cuando los síntomas no mejoran con estas medidas, los especialistas pueden considerar otras opciones como:

Terapia física. Infiltraciones locales. Tratamiento con ondas de choque. Cirugía, reservada únicamente para casos excepcionales que no responden a tratamientos convencionales.

La mayoría de los pacientes evoluciona favorablemente: más del 80% mejora dentro del primer año con tratamiento no quirúrgico. Mantener actividad física de bajo impacto, como natación o ciclismo, puede ayudar a conservar la movilidad sin aumentar la presión sobre la fascia durante la recuperación.

En conclusión, aunque la fascitis plantar puede ser dolorosa y limitar las actividades diarias, el diagnóstico temprano y la combinación de ejercicios, cuidados del calzado y cambios en los hábitos suelen permitir una recuperación adecuada sin necesidad de procedimientos invasivos.

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