Músicos buscan convertir el talento en un negocio sostenible

— Gilberto Ortiz 02/08/2026

Aunque la actividad genera ingresos en Coahuila, crecer exige invertir en producción, promoción yuna estrategia empresarial sólida.

En las regiones Norte, Centro y Carbonífera de Coahuila, la música se ha convertido en una actividad económica que genera ingresos para cientos de personas, no solamente para quienes suben al escenario, sino también para sonidistas, estudios de grabación, productores audiovisuales, diseñadores, promotores, bares y salones de eventos.

Sin embargo, aunque cada vez surgen más grupos y solistas, pocos logran transformar su talento en una empresa capaz de trascender el mercado regional. El principal reto para los músicos locales no es únicamente encontrar trabajo, sino pasar de vivir de presentaciones a construir un proyecto con estructura, inversión y capacidad de crecimiento.

Actualmente, gran parte de las agrupaciones encuentra su principal fuente de ingresos en bares, fiestas privadas, eventos sociales y celebraciones familiares.

En la Región Norte, músicos como José María Muller explican que las tarifas dependen del formato del grupo y la demanda del mercado. Una agrupación puede cobrar alrededor de 3 mil 500 pesos por hora, pero ese ingreso debe distribuirse entre los integrantes, el staff, el ingeniero de audio, transporte y otros gastos de operación.

En contraste, los proyectos individuales pueden tener mayores márgenes de ganancia debido a que reducen costos. Un solista puede obtener hasta un 80 por ciento de utilidad cuando solamente requiere contratar equipo de audio.

En eventos privados las ganancias pueden aumentar considerablemente, especialmente cuando existe demanda por géneros como el regional mexicano, donde una presentación puede representar ingresos superiores a los 10 mil pesos en una jornada favorable.

No obstante, el problema aparece cuando los músicos buscan dar el siguiente paso: grabar, promocionarse y competir fuera de la región.

La producción musical requiere inversión. Una grabación básica puede representar alrededor de 5 mil pesos, mientras que un paquete con producción audiovisual puede alcanzar entre 9 mil y 30 mil pesos, dependiendo de la calidad, el estudio y los recursos utilizados. A esto se suman gastos de imagen, publicidad en redes sociales, fotografía, contenido digital y promoción.

En la Región Carbonífera, Luis Hernández, integrante de Caravana 5-7, señala que una agrupación bien organizada puede cobrar entre 3 mil 500 y 4 mil pesos por hora, aunque el ingreso debe repartirse entre músicos y gastos operativos.

Para él, la clave para crecer no está únicamente en cuánto dinero se invierte, sino en la disciplina, los ensayos y ofrecer un espectáculo competitivo."La música es rentable mientras la veas como un negocio; si la ves como un pasatiempo solamente será un ingreso extra", explica.

El panorama de la Región Centro refleja otro de los desafíos: la reducción del mercado y la necesidad de adaptarse.

De acuerdo con Isauro Mancha, secretario de Trabajo del Sindicato de Músicos Sección 112, después de la pandemia el número de agrupaciones activas disminuyó aproximadamente a la mitad. Pasaron de alrededor de 120 grupos afiliados a cerca de 60, mientras muchas bandas redujeron integrantes para disminuir costos y mantenerse vigentes.

Agrupaciones que antes trabajaban con 10 u 11 músicos ahora operan con formatos de cuatro, cinco o seis integrantes, una estrategia que permite ofrecer precios más competitivos ante un mercado donde predominan eventos pequeños y celebraciones privadas.

Aunque la música representa una actividad económica con movimiento constante, la mayoría de los proyectos permanece dentro del mismo circuito: bares, salones, festivales locales y eventos particulares.

El salto hacia escenarios estatales o nacionales requiere algo más que talento; implica convertirse en una marca, contar con promoción profesional, invertir en producción y establecer relaciones con representantes y promotores.

Para muchos artistas, mantenerse en el mercado local representa una decisión económica: existe un ingreso seguro, conocen a sus clientes y tienen oportunidades constantes. Buscar crecer implica arriesgar recursos sin garantía de recuperación inmediata.

La falta de una visión empresarial es uno de los factores que limita el desarrollo de nuevos talentos. Mientras algunos grupos observan la música como una actividad complementaria para obtener ingresos adicionales, otros comienzan a manejarla como una industria donde la organización, la inversión y la estrategia son tan importantes como la calidad artística.

Así, la música regional continúa generando una derrama económica importante, pero enfrenta el desafío de dejar de ser solamente un oficio por presentación para convertirse en un verdadero modelo de negocio capaz de proyectar artistas fuera de sus fronteras.

Colaboración de Edith Gámez y Melannie Flores.

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