— Agencias 01/08/2026
El estrés relacionado con el trabajo podría estar afectando seriamente la calidad del sueño de los trabajadores de mediana edad, con posibles repercusiones en su bienestar físico y mental, según una investigación reciente.
El estudio, publicado el 28 de julio en la revista Scientific Reports, encontró que cerca del 70% de un grupo de adultos de entre 50 y 66 años presentó problemas persistentes de sueño, a pesar de no tener antecedentes de trastornos del sueño.
Además, los investigadores observaron que el 92% de los participantes alcanzó en al menos una ocasión el criterio clínico para un trastorno del sueño durante el año que duró el seguimiento.
El autor principal del estudio, Athanasios Tsanas, profesor de salud digital y ciencia de datos en la Universidad de Edimburgo, afirmó que le sorprendió la elevada frecuencia de problemas de sueño detectada en un grupo de personas que, en principio, no tenía un diagnóstico previo. Añadió que los resultados muestran una clara relación entre las dificultades para dormir y las condiciones laborales, además de destacar la importancia de mantener un equilibrio adecuado entre el trabajo y la vida personal para preservar el bienestar.
Para realizar la investigación, el equipo dio seguimiento durante un año a 45 trabajadores de mediana edad. Los participantes respondieron periódicamente cuestionarios sobre su bienestar y experiencia laboral, además de utilizar dispositivos portátiles que registraban su actividad física y sus patrones de sueño.
En total, los investigadores recopilaron más de 1,900 evaluaciones sobre bienestar y trabajo, junto con más de 5,200 días de información obtenida mediante sensores.
Los resultados revelaron que el 90% de los participantes experimentó alteraciones en la calidad del sueño, aunque la mayoría dormía entre 6.5 y 8 horas por noche.
Según los autores, estos hallazgos indican que el problema no era tanto la cantidad de horas dormidas, sino la mala calidad o fragmentación del sueño, lo que explicaría por qué muchos participantes manifestaban sentirse poco descansados.
El análisis también identificó que las experiencias relacionadas con el trabajo fueron uno de los factores que con mayor frecuencia se asociaron con las alteraciones del sueño.
Los investigadores concluyeron que el estrés laboral podría ser un mecanismo clave mediante el cual el trabajo afecta tanto el descanso como el bienestar general de las personas.
Por su parte, la investigadora Belinda Steffan, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Edimburgo, señaló que, aunque ya existían evidencias de que el sueño y el trabajo se influyen mutuamente, la magnitud de los problemas detectados en una población sin diagnóstico previo fue mayor de lo esperado.
Finalmente, Steffan destacó que los trastornos del sueño deben considerarse un tema de salud y bienestar dentro del entorno laboral. En ese sentido, recomendó que las organizaciones y los empleadores tomen en cuenta el impacto que el estrés relacionado con el trabajo puede tener sobre el descanso de sus empleados, especialmente entre los mayores de 50 años, aunque señaló que estas recomendaciones son relevantes para trabajadores de todas las edades.
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