— Agencias 30/07/2026
Durante años, uno de los principales retos en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer ha sido desarrollar métodos de diagnóstico que sean más rápidos, precisos y menos invasivos. En este contexto, una nueva prueba de sangre podría representar un avance importante, luego de recibir autorización para iniciar ensayos clínicos en Australia.
El análisis, denominado pTau217, está diseñado para detectar en una muestra de sangre un biomarcador asociado con los cambios cerebrales característicos del Alzheimer. Según los investigadores, la prueba puede ofrecer resultados en aproximadamente 18 minutos y tiene el potencial de convertirse en una herramienta que facilite la detección temprana de la enfermedad.
El anuncio se realizó durante la inauguración del Centro de Excelencia Asia-Pacífico para el Diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer, en Sídney. Este proyecto, desarrollado conjuntamente por Neuroscience Research Australia (NeuRA) y Roche, busca impulsar nuevas estrategias de diagnóstico mediante biomarcadores obtenidos en sangre y líquido cefalorraquídeo.
La proteína que identifica la prueba
La prueba pTau217 detecta una forma fosforilada de la proteína tau, conocida como p-Tau217, un biomarcador estrechamente relacionado con la acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro, uno de los principales cambios biológicos asociados con la enfermedad de Alzheimer.
El interés por los biomarcadores sanguíneos ha aumentado porque podrían ofrecer una alternativa menos invasiva y más accesible que otros procedimientos diagnósticos, como ciertos estudios de imagen o la punción lumbar, utilizada para obtener líquido cefalorraquídeo. Además, la Administración de Bienes Terapéuticos de Australia autorizó el inicio de ensayos clínicos con la prueba pTau217, mientras que Roche Diagnostics recibió permiso para suministrar las pruebas p-Tau181 y p-Tau217. El siguiente paso será evaluar su desempeño dentro de la práctica clínica y determinar su utilidad para la atención de los pacientes.
¿Cuándo podría estar disponible?
Aunque la autorización representa un avance importante, la prueba aún se encuentra en fase de evaluación clínica y no reemplazará de inmediato los métodos diagnósticos actuales.
No obstante, NeuRA estima que los médicos podrían comenzar a derivar pacientes para este tipo de evaluación en un plazo aproximado de seis a nueve meses, siempre que los resultados de los ensayos clínicos respalden su eficacia. Una prueba basada en una simple extracción de sangre podría simplificar considerablemente el proceso diagnóstico para muchas personas que actualmente enfrentan evaluaciones largas y complejas antes de obtener un diagnóstico definitivo.
Estudios preliminares muestran una precisión superior al 90 %
La neuróloga cognitiva e investigadora de NeuRA, Emma Devenney, afirmó que los resultados obtenidos hasta ahora en los estudios realizados en Australia son alentadores.
Según explicó, el biomarcador p-Tau217 se ha consolidado como uno de los indicadores más precisos y confiables evaluados hasta el momento para detectar la enfermedad de Alzheimer. Además, señaló que la prueba ha mostrado un desempeño comparable al de procedimientos más invasivos y de determinadas técnicas de imagen, alcanzando una precisión superior al 90 %. Para la especialista, contar con un análisis de sangre que facilite el diagnóstico temprano podría transformar la atención de los pacientes, especialmente conforme se desarrollen nuevas opciones para prevenir, retrasar o tratar la enfermedad.
El Alzheimer comienza antes de que aparezcan los síntomas
Uno de los aspectos que ha despertado mayor interés es que los cambios biológicos relacionados con el Alzheimer pueden comenzar años antes de que la persona o su familia detecten alteraciones evidentes.
La enfermedad afecta progresivamente la memoria, el pensamiento y el comportamiento, hasta interferir con las actividades cotidianas. Debido a que el proceso diagnóstico suele requerir múltiples consultas, evaluaciones neuropsicológicas y diferentes estudios, una prueba de sangre capaz de identificar biomarcadores podría facilitar la evaluación inicial y orientar con mayor rapidez las decisiones médicas sobre los estudios complementarios necesarios.
Un diagnóstico temprano puede reducir la incertidumbre
Louise Bryant, defensora de las personas afectadas por el Alzheimer, compartió la experiencia de su pareja, conocida como Moose, quien fue diagnosticada con demencia de inicio temprano a los 46 años.
Inicialmente, los médicos atribuyeron sus síntomas a una demencia relacionada con el consumo de alcohol. Sin embargo, durante la década siguiente surgieron nuevas dudas sobre el origen de la enfermedad, hasta que el diagnóstico de Alzheimer fue confirmado mediante una punción lumbar apenas dos meses antes de su fallecimiento.
Bryant considera que un diagnóstico más temprano probablemente no habría cambiado el desenlace, pero sí habría reducido la incertidumbre y el estigma que acompañaron a la familia durante años, además de haber permitido explorar antes otras alternativas terapéuticas.
Otra historia que refleja las dificultades del diagnóstico
Theresa Flavin, de 60 años, también relató el largo camino que recorrió antes de recibir un diagnóstico de demencia cuando aún se encontraba en la mitad de sus cuarenta años.
Sus primeros problemas aparecieron en el trabajo y posteriormente afectaron su vida familiar. Olvidaba cumpleaños y otras actividades importantes, mientras sus hijos interpretaban esos cambios como falta de interés.
Aunque inicialmente consultó con diversos especialistas, no recibió las pruebas adecuadas y fue derivada al sistema de salud mental antes de que finalmente un médico laboral facilitara el acceso a una evaluación neuropsicológica.
Su experiencia pone de manifiesto la dificultad que supone distinguir los primeros síntomas de una enfermedad neurodegenerativa de otras condiciones que pueden producir manifestaciones similares.
Australia busca fortalecer el diagnóstico de la demencia
El nuevo Centro de Excelencia Asia-Pacífico para el Diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer tiene como objetivo impulsar el desarrollo de herramientas diagnósticas basadas en biomarcadores obtenidos mediante sangre y líquido cefalorraquídeo.
El director ejecutivo de NeuRA, Matthew Kiernan, describió la aprobación regulatoria de estas pruebas como el inicio de una nueva etapa para el diagnóstico y la atención del Alzheimer. La institución considera que este proyecto permitirá posicionar a Nueva Gales del Sur como un referente internacional en investigación sobre demencias, ensayos clínicos e innovación científica.
La demencia representa un desafío creciente
El interés por desarrollar pruebas diagnósticas más accesibles también responde al creciente impacto de la demencia.
Según la Oficina Australiana de Estadísticas, durante 2024 las enfermedades relacionadas con la demencia, incluido el Alzheimer, estuvieron asociadas con más de 17,500 fallecimientos, convirtiéndose en la principal causa de muerte en Australia.
NeuRA también advierte que esta enfermedad genera importantes consecuencias sociales, familiares y económicas. Los costos anuales relacionados con la demencia ya superan los 4,700 millones de dólares australianos y continúan aumentando junto con la demanda de servicios de salud especializados.
Aún queda camino por recorrer
Las autoridades australianas consideran que la identificación de biomarcadores mediante análisis de sangre representa un avance prometedor. Tanto el ministro federal de Salud, Mark Butler, como el primer ministro Anthony Albanese calificaron esta innovación como una oportunidad para mejorar el diagnóstico y ofrecer esperanza a las familias afectadas.
Sin embargo, los investigadores subrayan que la prueba pTau217 todavía debe demostrar su utilidad clínica mediante ensayos adicionales. Será necesario confirmar su desempeño en distintos grupos de pacientes y definir cuál será su papel dentro del proceso diagnóstico del Alzheimer.
Un avance con potencial para transformar el diagnóstico
La prueba de sangre pTau217 representa uno de los desarrollos más prometedores en la búsqueda de métodos menos invasivos para detectar la enfermedad de Alzheimer.
Si los ensayos clínicos confirman los resultados preliminares, este análisis podría facilitar una detección más temprana, reducir años de incertidumbre para los pacientes y sus familias, disminuir el estigma asociado a la enfermedad y favorecer un acceso más oportuno a las opciones de atención disponibles.
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