— Agencias 29/07/2026
Muchos alimentos considerados saludables pueden perder parte de sus beneficios si se preparan con exceso de azúcar, sal, grasas o si se consumen en porciones muy grandes. Lo importante no es solo qué comes, sino también cómo lo preparas y cuánto consumes.
Estos son algunos ejemplos:
Avena Es rica en fibra, especialmente beta-glucanos, que benefician la salud cardiovascular. El problema surge cuando se le añade mucho azúcar, miel, jarabes o chocolate. Mejor opción: prepararla con fruta fresca, canela, semillas o una pequeña cantidad de frutos secos. Aguacate Aporta grasas monoinsaturadas, fibra y vitaminas. Aunque es muy saludable, también es un alimento calórico. Consejo: consumir porciones moderadas y evitar combinarlo habitualmente con otros ingredientes muy calóricos como mayonesa o grandes cantidades de queso. Frutos secos Nueces, almendras y pistachos aportan grasas saludables, proteínas y minerales. Las versiones fritas, caramelizadas o muy saladas contienen más sodio, azúcar y calorías. Mejor opción: elegir frutos secos naturales o tostados sin sal añadida. Yogur El yogur natural puede ser una buena fuente de proteínas y, en algunos casos, de probióticos. Muchos yogures saborizados contienen cantidades elevadas de azúcar añadido. Consejo: elegir yogur natural y añadir fruta fresca o canela. Ensaladas Son una excelente forma de consumir verduras. Sin embargo, aderezos cremosos, abundante queso, tocino o crutones pueden aumentar mucho las calorías, el sodio y las grasas saturadas. Mejor opción: utilizar aceite de oliva virgen extra con moderación, limón, vinagre y hierbas aromáticas. Fruta Consumida entera aporta fibra, vitaminas y minerales. Al convertirla en zumo se pierde parte de la fibra y es fácil ingerir varias piezas de fruta en pocos minutos. Lo recomendable: priorizar la fruta entera. Pan integral No todos los panes oscuros son realmente integrales. Algunos contienen principalmente harinas refinadas con colorantes o pequeñas cantidades de harina integral. Consejo: revisar la lista de ingredientes y comprobar que la harina integral figure entre los primeros componentes. Aceite de oliva Es una grasa saludable y forma parte de patrones alimentarios como la dieta mediterránea. Aun así, aporta unas 120 kcal por cucharada, por lo que conviene usarlo con moderación. Legumbres Frijoles, lentejas y garbanzos son excelentes fuentes de fibra y proteína vegetal. El problema suele estar en añadir embutidos como chorizo, tocino o salchichas, que incrementan el contenido de sodio y grasas saturadas. Mejor opción: cocinarlas con verduras, especias y una cantidad moderada de aceite.
La idea principal
Ninguno de estos alimentos debe considerarse "malo". De hecho, todos pueden formar parte de una alimentación saludable. La diferencia suele estar en:
Las porciones. Los ingredientes añadidos (azúcar, sal y grasas). La forma de preparación. La frecuencia de consumo dentro del conjunto de la dieta.
Centrarse en el patrón alimentario global suele ser mucho más importante para la salud que etiquetar un alimento aislado como "bueno" o "malo".
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