— Agencias 29/07/2026
Dormir mal de forma ocasional es algo que puede ocurrirle a cualquier persona. Sin embargo, cuando las dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormido o despertarse demasiado temprano se vuelven frecuentes, el insomnio puede afectar no solo el descanso, sino también el bienestar físico y mental. Entre sus consecuencias se encuentran el cansancio diurno, la irritabilidad, la falta de concentración y un menor rendimiento en las actividades cotidianas.
Las causas del insomnio son diversas y, en muchas ocasiones, se combinan entre sí. El estrés, la ansiedad, los malos hábitos de sueño, el consumo de cafeína, los horarios irregulares, algunos medicamentos y ciertas enfermedades pueden contribuir a este problema. Identificar el origen es fundamental para encontrar una solución adecuada.
1. Estrés
El estrés puede mantener al cerebro en un estado constante de alerta, dificultando conciliar el sueño incluso cuando el cuerpo está cansado.
Una estrategia útil consiste en dedicar unos minutos antes de acostarse a escribir las preocupaciones o las tareas pendientes del día siguiente. Además, técnicas como la respiración profunda, la relajación muscular o la meditación pueden favorecer el descanso. Si el estrés es persistente y afecta la vida diaria, es recomendable buscar apoyo profesional.
2. Ansiedad
La ansiedad y el insomnio suelen alimentarse mutuamente. La preocupación por no poder dormir incrementa el estado de alerta, lo que dificulta aún más el descanso.
Las técnicas de relajación pueden ayudar a romper este ciclo. Cuando la ansiedad es intensa o interfiere con las actividades cotidianas, conviene consultar con un profesional de la salud mental.
3. Uso de pantallas antes de dormir
El uso de teléfonos móviles, tabletas o computadoras antes de acostarse no solo expone a la luz de las pantallas, sino que también mantiene al cerebro estimulado por el contenido que se consume.
Reducir el uso de dispositivos electrónicos durante la última hora antes de dormir puede facilitar la transición al sueño. Asimismo, es recomendable evitar revisar el teléfono si se presenta un despertar durante la noche.
4. Consumo de cafeína por la tarde o noche
La sensibilidad a la cafeína varía entre personas. Mientras algunas pueden consumir café por la tarde sin dificultad, otras experimentan sus efectos hasta la hora de dormir.
Si existe insomnio, es aconsejable limitar el consumo de café, bebidas energéticas y otros productos con cafeína durante la tarde. También es importante revisar la composición de algunos tés, refrescos y suplementos que pueden contener este estimulante.
5. Horarios de sueño irregulares
Dormir hasta muy tarde los fines de semana para compensar la falta de descanso durante la semana puede alterar el reloj biológico.
Mantener horarios relativamente estables para acostarse y levantarse ayuda a establecer una rutina de sueño más saludable. No es necesario que sean exactamente iguales todos los días, pero sí conviene evitar cambios muy marcados.
6. Siestas prolongadas
Dormir durante el día durante mucho tiempo o muy cerca de la hora de acostarse puede dificultar el sueño nocturno.
Si se necesita una siesta, es preferible que sea breve. En caso de presentar somnolencia excesiva de forma habitual, es importante consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.
7. Consumo de alcohol
Aunque el alcohol puede generar inicialmente sensación de somnolencia, también altera la calidad del sueño y favorece los despertares nocturnos.
Como consecuencia, una persona puede dormir varias horas y aun así despertarse con sensación de no haber descansado. Reducir o evitar el consumo de alcohol antes de acostarse puede contribuir a mejorar el descanso.
8. Un dormitorio poco adecuado para dormir
Factores como el exceso de luz, el ruido o una temperatura incómoda pueden interrumpir el sueño.
Para favorecer un descanso reparador, se recomienda mantener la habitación oscura, silenciosa y con una temperatura agradable. Además, es conveniente utilizar la cama principalmente para dormir y evitar trabajar, ver televisión o navegar por internet desde ella.
9. Algunos medicamentos
Ciertos medicamentos pueden dificultar el sueño o modificar su calidad. Si el insomnio comenzó después de iniciar un tratamiento o de cambiar la dosis de un medicamento, es importante consultar con el médico o el farmacéutico.
Nunca debe suspenderse ni modificarse un tratamiento por iniciativa propia. En algunos casos, cambiar el horario de administración puede ayudar, pero esta decisión debe tomarse siempre bajo supervisión médica.
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