— Agencias 29/07/2026
Un estudio reciente sugiere que los adolescentes que incorporan el desayuno a su rutina diaria tienden a tomar decisiones alimentarias más saludables durante el resto del día.
Los investigadores encontraron que, aunque los jóvenes que desayunaban consumían una cantidad similar de calorías diarias que quienes omitían esta comida, eran menos propensos a elegir alimentos con alto contenido de azúcar y grasas. Los resultados fueron presentados durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición.
Emma Brown, estudiante de doctorado de la Universidad de Texas en Austin y autora principal del estudio, explicó que incluir el desayuno, especialmente uno con un alto contenido de proteínas, podría ser una estrategia efectiva para mejorar la ingesta de nutrientes y elevar la calidad general de la alimentación en los adolescentes.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo reclutó a 128 jóvenes de entre 14 y 21 años que reportaban saltarse el desayuno al menos seis días por semana.
Los participantes fueron asignados de manera aleatoria a uno de tres grupos. El primero consumió un desayuno equilibrado todos los días durante seis meses; el segundo recibió un desayuno con alto contenido de proteínas; mientras que el tercero continuó con el hábito de no desayunar.
Los desayunos proporcionados por los investigadores incluían alimentos habituales como burritos, quesadillas, huevos revueltos y batidos. Los desayunos equilibrados aportaban alrededor de 15 gramos de proteína, mientras que los desayunos ricos en proteínas contenían aproximadamente 30 gramos.
Brown señaló que, aunque muchas personas consideran que el desayuno es la comida más importante del día, la evidencia científica que respalda esa afirmación sigue siendo limitada. Por ello, el objetivo del estudio fue evaluar si un desayuno con mayor contenido proteico podía mejorar la ingesta de nutrientes y favorecer hábitos alimentarios más saludables durante el resto de la jornada.
A lo largo del estudio, los participantes también registraron de forma periódica todos los alimentos y bebidas consumidos durante las 24 horas previas.
Los resultados mostraron que los adolescentes que desayunaban consumían menos postres, dulces y golosinas en comparación con quienes seguían omitiendo el desayuno. Además, el grupo que recibió desayunos ricos en proteínas presentó la menor ingesta de azúcares añadidos entre los tres grupos.
Asimismo, ambos grupos que desayunaban obtuvieron una mayor ingesta de nutrientes esenciales, entre ellos fibra, hierro, zinc y colina, en comparación con quienes no desayunaban.
Como siguiente paso, los investigadores planean analizar si un mayor consumo de proteínas durante el desayuno también influye en la percepción del hambre y en los antojos de alimentos a lo largo del día.
Los hallazgos fueron presentados durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición, celebrada en National Harbor, Maryland. Al tratarse de una investigación expuesta en un congreso científico, los resultados deben considerarse preliminares hasta que sean publicados en una revista científica revisada por pares.
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