— Agencias 29/07/2026
El bajo crecimiento económico y el aumento del crédito al consumo elevan los riesgos para la banca mexicana, mientras Moody’s anticipa mayor presión durante este año.
El sistema bancario mexicano enfrenta un entorno de mayor presión debido al bajo crecimiento económico, el incremento del crédito al consumo y el deterioro gradual en la calidad de los activos, advirtió Moody’s Ratings, al señalar que estas condiciones han impulsado un aumento en los castigos de cartera y podrían mantener bajo presión al sector durante el resto del año.
Moody’s alerta sobre el deterioro del crédito al consumo
En un análisis sobre la banca en América Latina, Moody’s Ratings explicó que, aunque el endeudamiento de los hogares mexicanos continúa siendo relativamente bajo frente a otros países de la región, la relación de la deuda respecto al Producto Interno Bruto (PIB) pasó de 16.2% a 17.4% en 2025.
La calificadora indicó que esta expansión del financiamiento coincidió con un entorno económico más débil, acompañado por una desaceleración en el crecimiento de los salarios y del empleo formal. Como consecuencia, los castigos de cartera en el crédito al consumo aumentaron cerca de 100 puntos básicos durante los últimos tres años.
La morosidad alcanza su mayor nivel para un mes de mayo desde 2021
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), al cierre de mayo el índice de morosidad de la cartera de consumo se ubicó en 3.35%, el nivel más alto para un mismo mes desde 2021.
En el segmento de tarjetas de crédito, la morosidad alcanzó 3.51%, su registro más elevado en 19 meses, reflejando un incremento en las dificultades de pago entre algunos usuarios del sistema financiero.
Mayor competencia impulsa riesgos para la banca
Moody’s explicó que el deterioro observado en la calidad de los activos también responde al crecimiento acelerado del crédito y a la intensa competencia dentro del mercado de financiamiento al consumo no garantizado, factores que han elevado el nivel de apalancamiento de algunos hogares por encima de su capacidad de pago.
La agencia prevé que las métricas de calidad de los activos permanecerán bajo presión durante el resto del año, especialmente en las carteras de mayor riesgo y en las instituciones enfocadas en clientes de menores ingresos, en un contexto de tasas de interés elevadas y criterios más estrictos para otorgar financiamiento.
Asimismo, destacó que la expansión de las empresas de tecnología financiera y de los bancos digitales está transformando el mercado del crédito minorista, modificando gradualmente los patrones históricos de riesgo.
Especialistas prevén mayor cautela en el otorgamiento de créditos
Jean Marc Mercier, director general de Invex Grupo Financiero, señaló que ya se observa una desaceleración en el crédito al consumo respecto al desempeño esperado frente al año anterior.
Por su parte, Mireya Pasillas, académica de la Escuela de Negocios del ITESO, afirmó que el incremento de la cartera vencida refleja una mayor vulnerabilidad económica de las familias, derivada de ingresos insuficientes y un mercado laboral con menor dinamismo.
Janneth Quiroz, directora de análisis de Monex, consideró que el principal reto para la banca será enfrentar un menor crecimiento del crédito, mayores costos asociados a la administración del riesgo y una moderación en los márgenes financieros conforme continúe la política prudente del Banco de México (Banxico).
Añadió que las mayores presiones podrían concentrarse en tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento para bienes duraderos, mientras que la cartera hipotecaria mantiene un comportamiento más estable.
Finalmente, Álvaro Vértiz, socio director de DGA Group para Latinoamérica y el Caribe, estimó que los bancos serán más cautelosos al colocar nuevos créditos, ya que competirán por más clientes en un escenario de crecimiento económico limitado y menores rendimientos por cada peso prestado.
Moody’s concluyó que la banca latinoamericana enfrenta un entorno desafiante por el deterioro de las condiciones macroeconómicas, la persistencia de la inflación y la evolución de la dinámica crediticia, factores que afectan la capacidad de pago de los prestatarios tras varios años de fuerte expansión del crédito.
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