Cómo los algoritmos de las redes sociales pueden reforzar rasgos narcisistas

— Agencias 28/07/2026

El narcisismo se relaciona con una fuerte orientación hacia uno mismo, el deseo constante de reconocimiento y una percepción muy positiva de las propias habilidades.

De acuerdo con el Diccionario de Psicología de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), se define como un amor excesivo por sí mismo o egocentrismo. Estos rasgos pueden presentarse en distintos niveles y, por sí solos, no significan que exista un trastorno de personalidad.

Investigadoras de la Universidad de Huddersfield plantean que los algoritmos de las redes sociales podrían intensificar los rasgos narcisistas en personas que ya los poseen, mediante un proceso de retroalimentación que fortalece gradualmente esos patrones de conducta.

Este planteamiento, denominado Amplificación Algorítmica de Rasgos (ATA, por sus siglas en inglés), fue desarrollado por la Red de Investigación en Ciberpsicología de la universidad y actualmente se encuentra en proceso de revisión editorial.

La propuesta parte de la idea de que los algoritmos de recomendación de plataformas como Instagram, TikTok, YouTube y Facebook no funcionan como sistemas neutrales. Su principal objetivo es mantener a los usuarios el mayor tiempo posible en la plataforma, para lo cual muestran contenidos capaces de generar respuestas emocionales e interacciones constantes.

En personas con rasgos narcisistas marcados, ese contenido suele reforzar su percepción de sí mismas y validar sus creencias personales. Según el preprint del estudio —una versión preliminar que aún no ha sido evaluada por expertos independientes— este fenómeno podría influir no solo en la información que consumen, sino también en la forma en que expresan su personalidad y su comportamiento.

La investigación fue realizada por la doctora Calli Tzani y la profesora Maria Ioannou, codirectoras de la Red de Investigación en Ciberpsicología de la Universidad de Huddersfield. El modelo reúne aportaciones de la psicología de la personalidad, la ciberpsicología, el estudio de algoritmos, la teoría clínica y la psicología del desarrollo para analizar cómo los entornos digitales pueden influir en la manifestación de determinados rasgos de personalidad.

El ciclo de cinco etapas

El modelo ATA describe un proceso continuo compuesto por cinco fases. En la primera, las personas con rasgos narcisistas subclínicos —es decir, con características narcisistas que no alcanzan el nivel necesario para un diagnóstico— muestran preferencia por contenidos acordes con su forma de pensar.

En quienes presentan un narcisismo grandioso predominan publicaciones relacionadas con el éxito, el poder, el prestigio y la superioridad. En cambio, quienes tienen un narcisismo vulnerable suelen sentirse más atraídos por contenidos que refuerzan sentimientos de injusticia, victimización o de ser incomprendidos.

Durante la segunda etapa, los algoritmos interpretan acciones como ver videos completos, dar "me gusta", guardar publicaciones o comentar como señales claras de preferencia del usuario.

En la tercera fase, el sistema reorganiza el contenido que muestra para ofrecer cada vez más publicaciones similares. Los investigadores denominan este fenómeno "algoritmo eco", en referencia al personaje mitológico Eco, que solo repetía las palabras de los demás sin aportar una respuesta propia.

Según el estudio, los algoritmos carecen de capacidad para valorar si el contenido favorece el bienestar psicológico o el desarrollo personal. Su única función consiste en amplificar los patrones de interacción detectados en cada usuario.

La cuarta etapa, considerada la más relevante desde el punto de vista clínico, corresponde a la restricción de las experiencias correctivas. Este concepto, procedente de la teoría psicoanalítica, hace referencia a aquellas experiencias o relaciones que desafían creencias desadaptativas y permiten descubrir formas más saludables de comprenderse a uno mismo.

En el caso del narcisismo, estas experiencias son fundamentales para promover cambios durante la psicoterapia. Sin embargo, un entorno digital que ofrece contenidos cada vez más homogéneos y acordes con las creencias del usuario reduce progresivamente la exposición a perspectivas diferentes que podrían cuestionar esos esquemas.

Finalmente, en la quinta etapa, el aumento de la expresión de los rasgos narcisistas produce nuevas señales para el algoritmo, que responde ofreciendo contenido aún más alineado con esas características. De este modo, cada ciclo fortalece el siguiente, creando un proceso continuo de retroalimentación.

Repercusiones para la psicoterapia y la regulación

El modelo también plantea implicaciones para el tratamiento clínico del narcisismo. Diversos enfoques psicoterapéuticos, como la terapia psicodinámica, la terapia de esquemas o la basada en la mentalización, buscan que el paciente identifique y cuestione gradualmente su forma de verse a sí mismo.

No obstante, una persona que pasa varias horas al día en redes sociales podría estar recibiendo un refuerzo constante de los mismos patrones psicológicos que la terapia intenta modificar.

Las autoras sugieren que los profesionales de la salud mental deberían considerar no solo el tiempo que sus pacientes dedican a las redes sociales, sino también el tipo de contenido que los algoritmos les muestran. Preguntas como qué imagen personal refuerza ese contenido o qué experiencias alternativas limita podrían convertirse en parte de la evaluación clínica, aunque actualmente no existen herramientas estandarizadas para ello.

A nivel social, las investigadoras aclaran que los algoritmos no son la única explicación del aumento de rasgos narcisistas. Factores como la cultura de los influencers, la necesidad de construir una marca personal, la inseguridad económica y los cambios en los estilos de crianza también podrían contribuir conjuntamente.

La principal aportación del modelo consiste en señalar a los algoritmos de recomendación como un factor ambiental concreto sobre el que sería posible intervenir mediante cambios en el diseño de las plataformas o a través de regulaciones.

Entre las medidas propuestas figuran exigir que los sistemas de recomendación demuestren que no perjudican el bienestar psicológico, incorporar de manera obligatoria una mayor diversidad de contenidos en las recomendaciones y desarrollar algoritmos orientados al bienestar del usuario, en lugar de centrarse exclusivamente en maximizar la interacción.

El estudio también destaca que normas como la Ley de Seguridad en Línea de 2023 del Reino Unido y la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea representan los primeros intentos legislativos por abordar los posibles efectos psicológicos derivados del diseño de las plataformas digitales.

Un modelo que aún debe comprobarse

Las propias autoras reconocen que la ATA es un modelo teórico que todavía necesita ser respaldado mediante investigaciones empíricas.

Para ello proponen desarrollar cuatro estudios: una validación transversal con una muestra amplia, una investigación longitudinal con un seguimiento mínimo de doce meses, un experimento que modifique deliberadamente el entorno algorítmico mediante asignación aleatoria y un ensayo clínico para determinar si evaluar e intervenir sobre el entorno digital mejora los resultados del tratamiento del narcisismo en comparación con la atención habitual.

 

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