— Agencias 28/07/2026
Un equipo de investigadores del University College London encontró que las dificultades económicas mantenidas durante años podrían estar relacionadas con un envejecimiento cerebral más acelerado y un peor rendimiento cognitivo desde la mediana edad.
El estudio, citado por Euronews, realizó un seguimiento de 2.759 personas del Reino Unido durante varias décadas para analizar cómo la adversidad financiera influye en la salud cerebral a lo largo de la vida.
Las dificultades económicas sostenidas afectan la función cognitiva
Los investigadores observaron que las personas que vivieron durante largos periodos con bajos ingresos o problemas económicos persistentes obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria y otras funciones cognitivas a los 53 años.
Además, las imágenes cerebrales realizadas a los 71 años mostraron una mayor atrofia cerebral en quienes habían experimentado dificultades financieras crónicas.
Según el investigador Jacques Wels, la acumulación de problemas económicos durante muchos años parece tener un efecto más perjudicial sobre la salud cognitiva que episodios aislados de dificultades financieras.
El estrés continuo sobrecarga al cerebro
Los autores plantean que la presión económica constante obliga al cerebro a destinar una parte importante de sus recursos a afrontar preocupaciones cotidianas relacionadas con el dinero.
Esta carga mental sostenida puede reducir la capacidad para:
Mantener la atención. Concentrarse. Tomar decisiones. Recordar información. Realizar tareas cognitivas complejas.
Con el tiempo, este desgaste podría contribuir al deterioro de la función cerebral.
Algunos grupos parecen ser más vulnerables
El estudio encontró que la asociación entre adversidad económica y deterioro cognitivo fue más marcada en:
Los hombres. Personas que crecieron en entornos socioeconómicos desfavorecidos. Quienes presentan una mayor predisposición genética a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Los investigadores también observaron que, entre los 53 y los 69 años, el deterioro de la memoria verbal avanzó más lentamente en quienes habían sufrido dificultades económicas, lo que sugiere que una parte importante del daño cognitivo podría haberse producido antes de esa etapa de la vida.
Implicaciones para la prevención de la demencia
La demencia constituye uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial. Según las cifras citadas en el informe, en 2019 alrededor de 57 millones de personas vivían con esta enfermedad y se estima que la cifra podría superar los 150 millones para 2050.
Ante este escenario, identificar factores modificables que influyen en el deterioro cognitivo resulta una prioridad para la investigación.
La autora principal del estudio, Praveetha Patalay, señaló que reducir la pobreza persistente y apoyar a las personas con dificultades económicas podría contribuir no solo al bienestar social, sino también a disminuir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia en el futuro.
Un estudio que muestra una asociación, no una relación causal
Aunque los resultados son relevantes, es importante señalar que este tipo de investigación observacional identifica asociaciones, pero no demuestra que los problemas económicos sean la causa directa del envejecimiento cerebral.
La salud cognitiva está influida por múltiples factores, entre ellos:
El nivel educativo. El acceso a la atención sanitaria. La alimentación. La actividad física. La calidad del sueño. Las enfermedades cardiovasculares y metabólicas. La salud mental y el estrés crónico.
Los autores consideran que el bienestar financiero debería contemplarse como uno de los factores que pueden influir en un envejecimiento saludable, junto con otras estrategias de prevención orientadas a proteger la salud cerebral a lo largo de la vida.
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