— Agencias 28/07/2026
La metformina forma parte del tratamiento de la diabetes tipo 2 desde hace más de seis décadas y, hasta ahora, sus principales mecanismos de acción se habían asociado con órganos como el hígado y el intestino. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que el cerebro también podría desempeñar un papel importante en la forma en que este medicamento ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre.
Un equipo de científicos del Baylor College of Medicine, junto con colaboradores internacionales, identificó una vía localizada en el hipotálamo ventromedial que podría intervenir en la respuesta a la metformina. El estudio, publicado en Science Advances, señala a la proteína Rap1 como un componente esencial para activar este mecanismo en modelos experimentales con ratones.
El cerebro podría desempeñar un papel inesperado en la acción de la metformina
La metformina es uno de los fármacos más utilizados para tratar la diabetes tipo 2.
Tradicionalmente, su acción se ha relacionado con la disminución de la producción de glucosa en el hígado, además de diversos efectos sobre el intestino y otros tejidos involucrados en el metabolismo.
No obstante, los investigadores del Baylor College of Medicine proponen una nueva perspectiva sobre su funcionamiento.
Los resultados obtenidos indican que parte de la acción antidiabética de la metformina podría depender de una región específica del cerebro conocida como hipotálamo ventromedial.
Esta estructura participa en la regulación del metabolismo y en el control de diversos mecanismos que ayudan al organismo a mantener niveles adecuados de glucosa.
El hallazgo podría contribuir a explicar algunos de los efectos del medicamento sobre el azúcar en sangre y abrir nuevas líneas de investigación sobre su mecanismo de acción.
La proteína Rap1 desempeña un papel fundamental
El principal objetivo del estudio fue analizar la función de una proteína llamada Rap1.
Los investigadores estudiaron su presencia en el hipotálamo ventromedial, donde forma parte de circuitos neuronales relacionados con el control del metabolismo.
En los experimentos realizados con ratones observaron que los efectos de dosis bajas de metformina sobre la glucosa dependían de la presencia de Rap1 en esta región cerebral.
Para comprobarlo, utilizaron animales modificados genéticamente que carecían de esta proteína en el núcleo ventromedial del hipotálamo.
Los resultados mostraron que, en ausencia de Rap1, la metformina dejó de producir la misma reducción de los niveles de glucosa en sangre.
A partir de estos datos, los investigadores concluyeron que esta proteína podría formar parte de una vía cerebral esencial para el funcionamiento del medicamento.
El hallazgo resulta especialmente llamativo porque otros tratamientos utilizados para controlar la diabetes no mostraron la misma dependencia de Rap1.
La insulina y los agonistas del GLP-1 mantuvieron su efecto
Durante el estudio también se evaluó la respuesta de otros medicamentos utilizados en el tratamiento de la diabetes.
En los ratones que no contaban con Rap1 en la región analizada del cerebro, tanto la insulina como los agonistas del receptor GLP-1 continuaron reduciendo los niveles de glucosa con normalidad.
Esta diferencia sugiere que Rap1 estaría implicada específicamente en el mecanismo de acción de la metformina y no en el funcionamiento de todos los tratamientos antidiabéticos.
En otras palabras, la proteína no parece ser indispensable para que todos los fármacos reduzcan la glucosa, sino únicamente para la respuesta cerebral a la metformina.
Este hallazgo aporta una nueva pieza al complejo mecanismo de acción de un medicamento que aún no ha sido completamente comprendido.
Dosis muy bajas de metformina también actuaron sobre la glucosa
Otro de los experimentos buscó determinar si el cerebro era capaz de responder directamente a la metformina.
Para ello, los científicos administraron cantidades muy pequeñas del medicamento directamente en el cerebro de ratones con diabetes.
Aunque las dosis eran considerablemente inferiores a las empleadas por vía oral, los animales presentaron una reducción significativa de la glucosa en sangre.
Este resultado respalda la hipótesis de que el cerebro podría ser más sensible a determinadas concentraciones de metformina de lo que se pensaba hasta ahora.
Los investigadores plantean que parte de los efectos metabólicos del medicamento podrían originarse o potenciarse mediante señales procedentes del sistema nervioso central.
No obstante, es importante señalar que estos resultados proceden exclusivamente de estudios realizados en animales y todavía deben confirmarse en seres humanos.
Las neuronas SF1 también participan en este mecanismo
El estudio permitió identificar además un grupo específico de neuronas involucradas en esta respuesta.
Se trata de las neuronas SF1, localizadas en el núcleo ventromedial del hipotálamo.
Durante los experimentos, estas células respondieron a la metformina siempre que la proteína Rap1 estuviera presente.
Cuando Rap1 fue eliminada, las neuronas SF1 dejaron de activarse de la misma manera.
Estos resultados indican que la metformina podría estimular un circuito formado por Rap1 y las neuronas SF1 que, mediante señales enviadas desde el cerebro, contribuiría al control de la glucosa en sangre.
En términos sencillos, el estudio propone que la metformina actúa a través de un mecanismo más amplio del que se conocía, involucrando no solo al hígado y al intestino, sino también al cerebro
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