— Agencias 27/07/2026
Las primeras horas del día desempeñan un papel importante en el control de la glucosa en sangre, especialmente en personas con diabetes o resistencia a la insulina. Al despertar, el organismo libera hormonas que favorecen la obtención de energía y, en algunas personas, pueden provocar un aumento natural de la glucosa, conocido como fenómeno del amanecer.
A esto se suman ciertos hábitos cotidianos que pueden contribuir a mantener niveles elevados de azúcar en sangre, como consumir desayunos ricos en azúcares o permanecer inactivo durante gran parte de la mañana. Aunque estos comportamientos no afectan a todas las personas de la misma manera, repetirlos con frecuencia puede dificultar el control metabólico.
1. Empezar el día con bebidas azucaradas
Consumir refrescos, jugos industrializados u otras bebidas con azúcar al despertar puede aportar una gran cantidad de carbohidratos de rápida absorción.
Incluso los jugos naturales pueden contener una elevada concentración de azúcares y menos fibra que la fruta entera, lo que favorece un aumento más rápido de la glucosa.
2. Elegir un desayuno con alto contenido de azúcar
Alimentos como cereales azucarados, pan dulce, galletas y otros productos elaborados con harinas refinadas pueden provocar un incremento rápido de la glucosa después de comer.
El efecto puede ser mayor cuando el desayuno reúne varios alimentos ricos en azúcares añadidos y carbohidratos refinados.
Una opción más equilibrada suele incluir proteínas, fibra y grasas saludables, adaptándose siempre a las necesidades individuales.
3. Saltarse el desayuno y comer en exceso más tarde
No desayunar no provoca necesariamente un aumento de la glucosa en todas las personas.
Sin embargo, algunas pueden llegar a la siguiente comida con un hambre intensa y consumir porciones mayores de las necesarias.
Además, quienes utilizan determinados medicamentos para la diabetes deben respetar los horarios de alimentación indicados por su equipo médico.
Más que obligarse a desayunar, lo importante es mantener un patrón alimentario adecuado para cada persona.
4. Permanecer sentado durante toda la mañana
Pasar varias horas sin moverse, ya sea frente al ordenador o conduciendo, reduce la actividad física diaria.
La contracción de los músculos favorece el uso de la glucosa como fuente de energía, por lo que interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo puede contribuir al control metabólico.
Caminar unos minutos, subir escaleras o realizar pequeños desplazamientos son formas sencillas de incorporar movimiento desde el inicio del día.
5. Endulzar el café en exceso
El café, por sí mismo, no suele representar un problema para la mayoría de las personas.
Sin embargo, añadir varias cucharadas de azúcar, jarabes o cremas endulzadas puede incrementar considerablemente la cantidad de carbohidratos consumidos.
Además, algunas personas pueden experimentar cambios temporales en la glucosa tras consumir cafeína, por lo que conviene observar la respuesta individual.
6. Consumir demasiados productos elaborados con harinas refinadas
El pan blanco, los bollos y otros alimentos preparados con harinas refinadas suelen elevar la glucosa con mayor rapidez que las versiones integrales ricas en fibra.
Esto no significa que sea necesario eliminar todos los carbohidratos, sino priorizar opciones menos procesadas y combinarlas con proteínas y fibra para favorecer una respuesta glucémica más estable.
7. Ignorar el fenómeno del amanecer
Algunas personas presentan niveles elevados de glucosa al despertar debido a cambios hormonales que ocurren durante las primeras horas de la mañana.
Este fenómeno puede aparecer incluso cuando la alimentación del día anterior fue adecuada.
Si la glucosa en ayunas permanece elevada de forma repetida, es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar si se debe al fenómeno del amanecer, al tratamiento o a otros factores.
8. Dormir pocas horas
La falta de sueño puede alterar temporalmente distintos procesos relacionados con el metabolismo.
Cuando dormir poco se convierte en un hábito, puede dificultar el control de la glucosa y favorecer la resistencia a la insulina.
Mantener una buena calidad y duración del sueño forma parte de las estrategias para cuidar la salud metabólica.
9. Iniciar el día con un alto nivel de estrés
El estrés estimula la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que ayudan al organismo a disponer rápidamente de energía.
En algunas personas, este proceso puede provocar un aumento temporal de la glucosa en sangre.
Aunque el estrés ocasional forma parte de la vida cotidiana, mantener niveles elevados de estrés durante largos periodos puede dificultar el control de la glucosa y afectar otros aspectos de la salud.
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