— Agencias 27/07/2026
Los vegetales son fundamentales dentro de una alimentación saludable, pero no todos tienen las mismas características nutricionales ni producen el mismo efecto en todas las personas. Algunos contienen más carbohidratos que otros, mientras que ciertas formas de preparación pueden aumentar considerablemente su contenido de grasa, sodio o calorías.
Además, quienes viven con diabetes, enfermedad renal o trastornos digestivos pueden necesitar ajustar el consumo de determinados vegetales según sus condiciones de salud. Esto no significa que deban eliminarlos de la dieta, sino aprender a incluirlos en porciones adecuadas y mediante preparaciones saludables.
1. Papa: nutritiva, pero rica en carbohidratos
La papa aporta nutrientes importantes como potasio, vitamina C y carbohidratos complejos.
El principal inconveniente suele estar en su preparación. Las papas fritas, las chips y otras versiones ultraprocesadas contienen grandes cantidades de grasa, sodio y calorías.
En cambio, una papa hervida, cocida al vapor o asada puede formar parte de una dieta equilibrada. La diferencia radica principalmente en el método de cocción y el tamaño de la porción.
2. Elote: más carbohidratos de los que muchas personas imaginan
El maíz es un alimento rico en fibra, vitaminas y minerales, pero también contiene una cantidad considerable de carbohidratos.
Esto no significa que sea perjudicial ni que las personas con diabetes deban evitarlo. Sin embargo, quienes necesitan controlar su glucosa pueden beneficiarse de moderar las porciones y combinarlo con proteínas, verduras y grasas saludables.
Como ocurre con muchos alimentos, el problema suele estar en el exceso y no en el alimento en sí.
3. Camote: saludable, pero también energético
El camote es una excelente fuente de fibra, carotenoides y otros nutrientes beneficiosos.
Sin embargo, sigue siendo un alimento con un aporte importante de carbohidratos, por lo que consumir grandes cantidades puede incrementar notablemente la carga energética de una comida.
Las mejores opciones suelen ser prepararlo al horno, hervido o al vapor, evitando recetas con abundante azúcar añadida.
4. Remolacha: naturalmente dulce
La remolacha contiene azúcares naturales, carbohidratos, fibra, folato y diversos micronutrientes.
Puede formar parte de una alimentación saludable, aunque quienes siguen un control estricto de los carbohidratos deben considerar la cantidad consumida.
Además, puede producir una coloración rojiza en la orina o las heces, un fenómeno conocido como beeturia, que generalmente es inofensivo y puede confundirse con la presencia de sangre.
5. Guisantes: pequeños, pero con mayor contenido de carbohidratos
Los guisantes destacan por su aporte de fibra, proteínas vegetales, vitaminas y minerales.
En comparación con otras verduras de bajo contenido en carbohidratos, contienen una mayor cantidad de estos nutrientes energéticos.
Esto no los convierte en una mala opción, pero sí hace recomendable tenerlos en cuenta dentro del total de carbohidratos consumidos, especialmente en personas con diabetes o en determinados planes de alimentación.
6. Espinacas: precaución en algunos casos de enfermedad renal
Las espinacas son una de las verduras más nutritivas gracias a su contenido de folato, vitamina K y otros compuestos beneficiosos.
No obstante, también contienen oxalatos, sustancias que pueden favorecer la formación de ciertos tipos de cálculos renales en personas predispuestas.
Esto no significa que deban eliminarse de la dieta. Las recomendaciones dependen del tipo de cálculo renal y de la situación clínica de cada persona.
7. Tomate: puede agravar el reflujo en algunas personas
El tomate aporta vitamina C, licopeno y otros antioxidantes beneficiosos para la salud.
Sin embargo, debido a su acidez, puede desencadenar o empeorar los síntomas del reflujo gastroesofágico en algunas personas.
Además, las salsas comerciales suelen contener cantidades elevadas de sal, azúcar, aceite o ingredientes picantes que pueden aumentar las molestias digestivas.
8. Verduras en conserva: atención al contenido de sodio
Las verduras enlatadas pueden ser una alternativa práctica y conservar gran parte de su valor nutricional.
Sin embargo, muchas se almacenan en líquidos con un elevado contenido de sodio, lo que puede ser especialmente importante para personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares o enfermedad renal.
Elegir versiones bajas en sodio o enjuagar las verduras antes de consumirlas puede ayudar a reducir parte de la sal añadida.
9. Verduras fritas: la preparación marca la diferencia
Verduras como la berenjena, la calabacita o la coliflor mantienen sus nutrientes, pero al freírlas absorben una cantidad importante de aceite, aumentando considerablemente su aporte calórico.
Si además se acompañan con salsas ricas en grasa o sal, el perfil nutricional del plato cambia de forma significativa.
Prepararlas al vapor, asadas, al horno o salteadas con una cantidad moderada de aceite suele ser una alternativa más saludable para aprovechar sus beneficios nutricionales.
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