— Penélope Cueto 27/07/2026
Saltillo, Coahuila, 27 de julio de 2026.- El repique de las campanas rompió el silencio de la mañana y anunció uno de los momentos más esperados por miles de católicos. Con la mirada fija en el altar de la Capilla del Santo Cristo, familias enteras, adultos mayores, jóvenes y niños aguardaron el descenso de la imagen que, desde hace más de cuatro siglos, convoca a la fe de Saltillo.
La imagen del Santo Cristo fue colocada sobre un camastro de terciopelo rojo, donde el obispo de Saltillo, monseñor Hilario González García, acompañado por el obispo emérito Raúl Vera López y otros sacerdotes, encabezó un acto de adoración antes de incensarla como parte del rito litúrgico.
Posteriormente, los Caballeros y las Damas del Santo Cristo iniciaron el traslado de la imagen hacia la Catedral de Santiago, en medio de aplausos y el constante repique de las campanas.
Entre oraciones, lágrimas discretas y teléfonos que buscaban conservar el momento, la procesión avanzó mientras los fieles abrían paso con respeto para acercarse a la imagen más venerada de la región.
La tradición volvió a repetirse. Al llegar al altar principal, decenas de personas extendieron pequeños algodones para tocar la astilla de la Santa Cruz en la que, de acuerdo con la tradición católica, fue crucificado Jesucristo y que se encuentra colocada en la parte inferior del madero del Santo Cristo.
Un llamado a renovar la esperanza

Previo al descenso de la imagen, durante la celebración eucarística, el obispo de Saltillo, Hilario González García, recordó que el lema de este año, "Santo Cristo, tú eres nuestro Rey", coincide con el centenario de la Guerra Cristera, un acontecimiento que marcó la historia religiosa del país.
Señaló que esta conmemoración representa una oportunidad para reafirmar la fe y el compromiso cristiano en la vida cotidiana.
Una celebración que trasciende generaciones

El descenso del Santo Cristo constituye una de las expresiones religiosas con mayor arraigo en Coahuila.
La imagen permanecerá durante nueve días en la Catedral de Santiago, donde recibirá a miles de creyentes que participarán en misas, confesiones y actos de veneración antes de su regreso a la capilla.
Durante ese periodo se celebrarán entre diez y doce misas diarias, con un promedio de 800 asistentes en cada una y una suma de entre 12 y 14 mil personas diarias.
Este año, el sacerdote predicador será el padre Juan Antonio Ruiz, de la congregación de los Legionarios de Cristo.
La Diócesis de Saltillo prevé la participación de más de 100 mil fieles durante los nueve días de festividad.
Con motivo de las festividades, la Catedral de Santiago adquirió alrededor de 170 mil hostias, cantidad que permitirá atender las celebraciones litúrgicas del 28 de julio al 7 de agosto.

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