— Agencias 26/07/2026
Dejaron su empresa y comodidad urbana para construir una vivienda que opera con energía solar, captación de agua y educación en el hogar.
Sandra y José, una pareja que contaba con una empresa propia y estabilidad económica en la ciudad, tomaron la decisión de dar un giro radical a su estilo de vida junto a sus cuatro hijos. Tras reflexionar sobre sus prioridades en un entorno urbano, la familia inició una transición hacia el campo, donde actualmente habitan desde hace nueve meses una vivienda concebida bajo un esquema de autosuficiencia rural.
Suministro de servicios y producción de alimentos
La vivienda funciona de manera autónoma al no estar conectada a las redes tradicionales de servicios públicos:
Energía eléctrica: El inmueble utiliza un sistema compuesto por paneles solares y baterías integradas. Ante eventualidades, como los daños causados en las instalaciones por temporales invernales, la propia pareja realiza el mantenimiento y reparación del equipo.
Agua y alimentación: El consumo hídrico requiere un proceso manual de recolección, filtrado y bombeo. Para la producción de alimentos, la familia montó una granja orientada al autoconsumo donde crían animales como gallinas, cabras y conejos.
Modelo educativo e ingresos a distancia
Los cuatro hijos de la pareja no asisten a instituciones educativas tradicionales; la enseñanza se imparte directamente en el hogar mediante un esquema personalizado diseñado por los padres según las necesidades de cada menor. Para sostener económicamente a la familia de seis integrantes, Sandra y José dirigen una empresa de programación a distancia apoyándose en herramientas de Inteligencia Artificial y conectividad digital, lo que les permite generar ingresos de forma remota desde su entorno rural. La experiencia y aprendizajes diarios los comparten en sus proyectos digitales titulados Crianza Salvaje y Capitán Salvaje.
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