— Agencias 26/07/2026
Dormir bien es una de las principales recomendaciones para cuidar la salud, pero no solo importa la calidad del descanso, sino también la cantidad de horas que se duerme.
Un estudio reciente realizado por investigadores de China encontró que tanto dormir menos de lo recomendado como dormir en exceso podrían estar relacionados con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La investigación dio seguimiento durante varios años a más de 10 mil adultos y evaluó la relación entre la duración del sueño, el control de la glucosa y la resistencia a la insulina. Los resultados sugieren que mantener un tiempo de descanso equilibrado podría favorecer una mejor salud metabólica.
El sueño puede influir en el metabolismo
La relación entre el descanso nocturno y la diabetes tipo 2 ha sido objeto de numerosas investigaciones, ya que el sueño participa en múltiples procesos esenciales del organismo.
En este estudio participaron más de 10 mil personas de entre 20 y 80 años. Investigadores de las universidades de Nantong y Shanghai Jiao Tong analizaron datos recopilados entre 2009 y 2023 para evaluar cómo los distintos patrones de sueño podían influir en la capacidad del organismo para regular la glucosa.
Uno de los principales aspectos analizados fue la resistencia a la insulina, una alteración que dificulta que las células aprovechen adecuadamente la glucosa circulante. Cuando esta condición persiste, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Los hallazgos indican que la duración del sueño podría ser uno de los factores que contribuyen al equilibrio metabólico.
¿Cuántas horas de sueño parecen ser las más adecuadas?
De acuerdo con el análisis, la duración del sueño asociada con los mejores indicadores metabólicos fue de aproximadamente 7 horas y 19 minutos por noche.
Las personas cuyo descanso se aproximaba a este tiempo presentaron un mejor control de la glucosa y menores niveles de resistencia a la insulina.
No obstante, esta cifra no debe interpretarse como una recomendación universal. Las necesidades de sueño varían según la edad, el estado de salud y las características individuales de cada persona.
El estudio resalta principalmente la importancia de evitar tanto la falta de sueño como los periodos de descanso excesivamente prolongados.
Dormir poco puede perjudicar el control de la glucosa
Los investigadores observaron que quienes dormían menos horas presentaban una mayor resistencia a la insulina.
La privación de sueño puede alterar distintos mecanismos relacionados con el metabolismo y modificar las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, favoreciendo un mayor apetito y, con ello, el aumento de peso.
El exceso de peso constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.
Por ello, dormir poco podría afectar la salud tanto de forma directa, mediante cambios metabólicos, como de manera indirecta al favorecer hábitos y condiciones que incrementan el riesgo de enfermedad.
Dormir demasiado tampoco parece ser beneficioso
Aunque suele pensarse que dormir más siempre es mejor, el estudio encontró que el descanso excesivamente prolongado también se asoció con un mayor riesgo de alteraciones metabólicas.
Esta relación fue especialmente evidente entre las mujeres y las personas de entre 40 y 59 años.
Según los investigadores, dormir muchas horas podría estar relacionado con alteraciones del ritmo circadiano y con cambios en la forma en que el organismo procesa la glucosa.
Sin embargo, los autores aclaran que estos resultados muestran únicamente una asociación y no demuestran que dormir demasiado sea la causa directa de la diabetes tipo 2. Es posible que otros problemas de salud influyan tanto en la duración del sueño como en el riesgo metabólico.
¿Es útil recuperar el sueño durante el fin de semana?
El estudio también evaluó el llamado sueño de recuperación, una práctica frecuente entre quienes descansan poco durante los días laborales y tratan de compensarlo durmiendo más los fines de semana.
Los resultados sugieren que esta estrategia podría ofrecer cierto beneficio cuando existe una verdadera privación de sueño, siempre que el tiempo adicional de descanso sea moderado.
Según los datos analizados, dormir entre una y dos horas más durante los días de descanso puede ayudar a compensar parcialmente el déficit acumulado.
En cambio, prolongar demasiado el sueño durante el fin de semana no parece aportar beneficios adicionales e incluso podría alterar los ritmos normales del descanso.
Por ello, los investigadores recomiendan mantener horarios de sueño relativamente constantes durante toda la semana.
El sueño es solo uno de los factores relacionados con la diabetes
La diabetes tipo 2 es una enfermedad compleja en la que intervienen numerosos factores, entre ellos la alimentación, la actividad física, el peso corporal, la genética y otros hábitos de vida.
Dentro de este conjunto de factores, el sueño representa un elemento adicional que merece atención.
Los resultados del estudio indican que mantener una duración equilibrada del descanso podría contribuir a una mejor salud metabólica, aunque este aspecto debe considerarse junto con el resto de los hábitos y características de cada persona.
Cómo favorecer un mejor descanso
Además de procurar dormir un número adecuado de horas, también es importante cuidar la calidad del sueño.
Los especialistas recomiendan establecer horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana.
También aconsejan crear un ambiente propicio para dormir, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y realizar actividades relajantes que faciliten el inicio del sueño.
Mantener una rutina constante y evitar hábitos que interfieran con el descanso puede favorecer un sueño más reparador.
Si una persona presenta insomnio persistente, despertares frecuentes o somnolencia excesiva durante el día, es recomendable consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.
Dormir mejor es más importante que dormir más
Uno de los principales mensajes del estudio es que la salud no depende únicamente de acumular muchas horas de sueño.
Dormir menos de lo necesario puede afectar el metabolismo, pero descansar en exceso tampoco garantiza una mejor salud.
Lo más importante es encontrar una duración adecuada del sueño y mantener horarios regulares que permitan completar correctamente los ciclos naturales de descanso.
En un contexto donde las jornadas laborales, el uso de dispositivos electrónicos y las rutinas cambiantes dificultan mantener buenos hábitos de sueño, establecer una rutina estable puede convertirse en una medida sencilla para favorecer tanto el descanso como la salud general.
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