— Agencias 26/07/2026
No solo es importante qué alimentos consumimos, sino también el momento en que se ingieren. Una investigación preliminar presentada en Nutrition 2026 sugiere que concentrar las comidas y refrigerios dentro de un periodo de aproximadamente nueve horas y evitar comer durante las cuatro horas previas a dormir podría estar asociado con un mejor rendimiento en algunas funciones cognitivas en adultos mayores.
Aunque los resultados son prometedores, el estudio se realizó en un grupo reducido de mujeres de entre 50 y 79 años con sobrepeso u obesidad, por lo que será necesario confirmarlos mediante investigaciones de mayor alcance. Aun así, los hallazgos aportan nuevas perspectivas sobre la relación entre la alimentación con restricción horaria, el metabolismo y la salud cerebral.
No solo importa cuánto se come, sino también cuándo
La alimentación con restricción horaria consiste en limitar el consumo de alimentos a un intervalo específico del día, dejando varias horas consecutivas de ayuno. Este patrón ha despertado el interés de la comunidad científica por sus posibles beneficios sobre el metabolismo y otros aspectos de la salud.
Con ese objetivo, un equipo encabezado por Sue Shapses, investigadora en nutrición de la Rutgers University, evaluó si reducir el tiempo disponible para comer podía influir en el desempeño cognitivo de personas mayores. La hipótesis planteaba que los beneficios de una intervención nutricional podrían depender no solo de la cantidad o la calidad de los alimentos consumidos, sino también del momento del día en que se ingieren.
El estudio incluyó a 47 mujeres de entre 50 y 79 años
La investigación piloto contó con la participación de 47 mujeres con sobrepeso u obesidad, quienes siguieron el programa durante seis meses. Todas recibieron la indicación de reducir aproximadamente 500 calorías de su dieta diaria, pero fueron distribuidas en dos grupos con diferentes horarios de alimentación.
Uno de los grupos, integrado por 26 participantes, concentró todas sus comidas en una ventana de nueve horas, generalmente entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde. El segundo grupo distribuyó su alimentación a lo largo de unas 12 horas. De esta manera, los investigadores compararon los efectos de una restricción calórica similar, pero con distintos horarios para consumir los alimentos.
Ambos grupos perdieron peso, pero hubo diferencias cognitivas
Tras seis meses de seguimiento, las participantes de ambos grupos registraron una pérdida de peso semejante, de alrededor de siete kilogramos en promedio. Sin embargo, al evaluar distintas funciones cognitivas surgieron diferencias entre los grupos.
Las mujeres que limitaron su alimentación a una ventana de nueve horas obtuvieron mejores resultados en pruebas relacionadas con la planificación espacial y la resolución de problemas. Además, mostraron indicios de cometer menos errores en evaluaciones de memoria y aprendizaje. No obstante, estas ventajas no se observaron en todas las pruebas, ya que en tareas de multitarea y velocidad de reacción ambos grupos presentaron resultados similares. Por ello, los autores calificaron los efectos como modestos y señalaron la necesidad de seguir investigando.
¿Puede la alimentación con restricción horaria beneficiar al cerebro?
Según Shapses, los hallazgos sugieren que limitar el tiempo destinado a comer podría aportar beneficios adicionales a los derivados de la pérdida de peso. La investigadora planteó que consumir los alimentos dentro de una ventana de entre ocho y nueve horas y dejar de comer unas cuatro horas antes de acostarse podría favorecer algunas funciones relacionadas con la memoria.
Aun así, los mecanismos responsables de estos posibles beneficios todavía no se conocen con certeza. Los investigadores consideran que podrían intervenir factores como los ritmos circadianos, el metabolismo y los procesos inflamatorios, aunque hasta el momento no se ha demostrado una relación causal directa.
Evitar comer tarde podría mejorar el metabolismo
Este estudio se suma a otras investigaciones que analizan los efectos de prolongar el ayuno nocturno. En países como Estados Unidos y Reino Unido, muchas personas distribuyen sus comidas durante unas 14 horas al día, dejando un periodo relativamente corto sin ingerir alimentos.
Una revisión publicada recientemente encontró que terminar de comer antes de las siete de la tarde se asocia con mejoras en indicadores como el peso corporal, el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura, la presión arterial y otros parámetros relacionados con la salud metabólica. Sin embargo, estos resultados no significan que todas las personas deban adoptar un horario específico para comer, sino que respaldan la necesidad de seguir estudiando el papel del momento de las comidas en la salud.
La obesidad también influye en el riesgo de demencia
El interés por desarrollar estrategias que ayuden a preservar la función cerebral responde, en parte, al creciente impacto de las enfermedades neurodegenerativas. La demencia representa una de las principales causas de muerte a nivel mundial y constituye un importante reto para los sistemas sanitarios.
Aunque factores como la edad o la genética no pueden modificarse, los especialistas consideran que una proporción significativa de los casos podría prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida. Entre los factores asociados con un mayor riesgo de demencia destaca la obesidad durante la mediana edad, la cual, según la información presentada, podría aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad hasta en un 30 %.
La restricción horaria no reemplaza un estilo de vida saludable
Los autores enfatizan que limitar el horario de alimentación no es suficiente por sí solo para prevenir el deterioro cognitivo. Mantener una dieta equilibrada, realizar actividad física, controlar el peso, dormir adecuadamente y vigilar los factores de riesgo cardiovascular siguen siendo pilares fundamentales para proteger la salud general y la función cerebral. Además, la respuesta a este tipo de estrategia puede variar según la edad, el estado de salud, los medicamentos utilizados y otras condiciones individuales, por lo que cualquier cambio importante en la alimentación debe adaptarse a las necesidades de cada persona y, cuando sea necesario, realizarse con orientación profesional.
Los expertos recomiendan interpretar los resultados con cautela
Wendy Hall, especialista en Ciencias de la Nutrición del King's College London, quien no participó en la investigación, señaló que restringir el horario de las comidas podría ofrecer beneficios potenciales para la salud cerebral en adultos de mediana edad y mayores con sobrepeso. También indicó que esta estrategia podría favorecer el control del peso, la regulación de la glucosa, la función vascular y la inflamación, especialmente al evitar comidas abundantes durante la noche.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX