— Agencias 26/07/2026
La Iglesia católica advirtió de los riesgos de convertir el éxito en una medida de alto valor sin importar el camino para llegar a él, luego de las recientes irregularidades detectadas en el examen de admisión a la UNAM, y sostuvo que éste es un ejemplo que retrata a una creciente cultura en la que el éxito comienza a valer más que la verdad.
A través de su editorial Desde la Fe, indicó que ninguna sociedad puede sostenerse sobre la lógica de que el fin justifica los medios y que el resultado es más importante que la manera de alcanzarlo, "porque entonces dónde queda la confianza, uno de los valores sociales más relevantes".
"Si la mentira deja de avergonzarnos para lograr una meta y el engaño comienza a verse como una habilidad que incluso se presume públicamente, esa confianza empieza a desmoronarse", dijo.
Además, expresó su preocupación porque buena parte de la conversación y los contenidos en redes sociales sobre el hecho no giraron en torno a la gravedad del engaño, sino a la eficacia de las herramientas utilizadas o a la posibilidad de burlar los controles.
Por ello, destacó que lo ocurrido en el examen de la UNAM es un llamado a preguntarse qué tipo de personas se están formando, cuál es la medida que se le da a alguien para reconocer su valor y qué clase de sociedad se quiere construir.
Adicionalmente, recordó la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, quien advirtió que el mayor peligro en la actualidad no está en las máquinas, sino en la tentación de adoptar su misma lógica y alertó sobre una cultura que comienza a valorar a las personas según criterios de eficiencia, productividad o utilidad, "olvidando que cada ser humano posee una dignidad que no depende de su rendimiento".
"La trampa de algunos jóvenes en el examen de la UNAM es un ejemplo de este fenómeno al que se refiere el Papa. Una cultura que, poco a poco, corre el riesgo de sustituir la verdad por la conveniencia y la integridad por el rendimiento", expresó.
"No existe un verdadero triunfo si para alcanzarlo es necesario renunciar a la verdad, pues el camino también moldea a la persona que estamos llamados a ser (…) ¿Qué estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Que la inteligencia consiste en encontrar el atajo perfecto para alcanzar una meta o que la verdadera sabiduría consiste en elegir el bien, incluso cuando nadie nos está mirando mientras hacemos un examen?", expuso.
En ese sentido, enfatizó que la respuesta a esa pregunta servirá para moldear el futuro de una generación de estudiantes y orientar el tipo de sociedad que se quiere ser.
"Aún estamos a tiempo de construir nuestra época en la historia anteponiendo a la dignidad y la verdad en el centro de todas nuestras decisiones", concluyó.
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