— Agencias 25/07/2026
La investigación policial reveló la compra previa de materiales para esconder el cuerpo y la suplantación de identidad de la víctima mediante mensajes y llamadas falsas.
En el estado de Mississippi, Estados Unidos, Jerri Roby, de 69 años, fue declarada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua por el homicidio de su hijo, John Allen Gaither, de 42 años. El dictamen judicial se emitió tras comprobarse que el cuerpo de la víctima permaneció oculto en una caja de madera detrás de una pared falsa construida en el domicilio de la acusada en la ciudad de Gulfport.
La investigación y el hallazgo en la vivienda
Las pesquisas iniciaron a finales de diciembre de 2023, cuando un familiar reportó la desaparición de Gaither. Aunque Roby declaró en un principio que su hijo había viajado a Luisiana, los registros telefónicos y del servicio de transporte desmintieron su versión. En enero de 2024, elementos de la Policía de Gulfport ejecutaron una orden de cateo en la residencia, donde localizaron una pared falsa y una estructura de madera que contenía el cadáver, el cual presentaba un impacto de bala en la parte posterior de la cabeza.
Evidencias de planeación y rechazo a la justificación
Durante la audiencia ante la jueza Randi P. Mueller, la acusada afirmó que le disparó a su hijo durante un "impulso" para finalizar un cuadro depresivo. Sin embargo, la juzgadora rechazó el argumento tras presentarse recibos de compra de tiendas de autoservicio que demostraron que Roby adquirió bolsas de arena, plásticos, tierra y cinta de sellado días antes de la denuncia de desaparición.
El fiscal adjunto Matthew D. Burrell detalló además que la mujer admitió haber redactado cartas falsas, enviado mensajes haciéndose pasar por su hijo y convencido a un tercero para realizar llamadas telefónicas a familiares simular la supervivencia de la víctima.
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