— Agencias 25/07/2026
¿Es posible vivir para siempre o existe un límite biológico imposible de superar? Un estudio reciente publicado en la revista NPJ Ageing sugiere que, incluso si en el futuro la medicina lograra eliminar la mayoría de las causas del envejecimiento, la longevidad humana seguiría enfrentándose a una barrera biológica situada entre los 146 y 194 años.
El principal obstáculo: las mutaciones somáticas
El envejecimiento es un proceso complejo influido por factores como la inflamación crónica, el deterioro de las mitocondrias y el desgaste progresivo de las células.
Aunque futuras terapias pudieran corregir estos mecanismos, los investigadores señalan que existe un problema mucho más difícil de evitar: las mutaciones somáticas, es decir, cambios en el ADN que se acumulan de forma natural a lo largo de la vida.
Estas alteraciones aparecen durante la división celular y también como consecuencia de la exposición al ambiente y de los propios procesos metabólicos del organismo.
Para analizar su impacto, los científicos desarrollaron un modelo matemático que simuló un escenario hipotético en el que todas las demás causas del envejecimiento hubieran sido eliminadas y solo persistiera la acumulación de mutaciones en el ADN.
Cerebro y corazón serían los órganos más vulnerables
El modelo mostró que no todos los órganos responden de la misma manera al daño genético acumulado.
El cerebro y el corazón resultaron ser los más susceptibles, ya que muchas de sus células, como las neuronas y los cardiomiocitos, apenas se dividen o se regeneran después del nacimiento. Esto hace que el daño en su ADN se acumule con el paso del tiempo y termine comprometiendo su funcionamiento.
En cambio, órganos como el hígado demostraron una mayor capacidad de resistencia, debido a que pueden reemplazar continuamente muchas de sus células y conservar su función durante más tiempo.
Un límite teórico cercano a los 200 años
Al integrar el comportamiento de los distintos órganos en un único modelo, los investigadores estimaron que una población libre de las causas habituales del envejecimiento, pero todavía expuesta a las mutaciones somáticas, alcanzaría una esperanza de vida situada aproximadamente entre 146 y 194 años.
Aunque esta cifra casi duplica la esperanza de vida actual, los autores recalcan que se trata de una estimación basada en un modelo matemático, no en evidencia experimental obtenida en seres humanos.
Aun así, el estudio aporta una nueva perspectiva sobre el envejecimiento al identificar el daño genético acumulado como uno de los posibles factores que establecerían un límite biológico para la longevidad.
Lo que explican los autores
El investigador principal, Dmitrii Kriukov, biólogo computacional del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología (Skoltech), señaló que los resultados representan una estimación matemática cuidadosamente elaborada, pero que aún requieren confirmación mediante futuras investigaciones.
Por su parte, el coautor Evgeniy Efimov explicó que las neuronas y los cardiomiocitos constituyen los principales factores limitantes de la longevidad porque prácticamente no pueden dividirse para sustituir las células dañadas.
Según los autores, incluso si en el futuro fuera posible prevenir muchas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, el daño acumulado en estos tejidos seguiría imponiendo una restricción importante sobre la duración de la vida humana.
Cómo se compara con la longevidad actual
En la actualidad, la esperanza de vida media mundial ronda los 79 años, aunque varía considerablemente entre países.
El récord documentado de longevidad humana pertenece a Jeanne Calment, quien falleció en 1997 a los 122 años, una marca que hasta ahora no ha sido superada de forma verificada.
De acuerdo con el nuevo modelo, si algún día fuera posible eliminar todas las causas reversibles del envejecimiento, la mediana de la esperanza de vida podría situarse alrededor de 156 años, con un límite teórico comprendido entre 146 y 194 años.
Un estudio prometedor, pero aún teórico
Los investigadores insisten en que sus conclusiones no significan que los seres humanos puedan vivir hasta casi 200 años con la tecnología actual, ni que ese límite haya sido demostrado experimentalmente.
Se trata de un modelo matemático diseñado para explorar cuál podría ser el efecto del daño genético acumulado si algún día se lograran controlar la mayoría de los mecanismos conocidos del envejecimiento. Por ello, serán necesarios nuevos estudios experimentales para comprobar si estas predicciones reflejan realmente los límites biológicos de la longevidad humana.
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