— Agencias 25/07/2026
Los pies suelen ser una de las primeras partes del cuerpo donde pueden manifestarse algunas complicaciones asociadas con la diabetes. Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo, pueden dañar progresivamente los nervios y la circulación sanguínea, aumentando el riesgo de lesiones que, en ocasiones, pasan desapercibidas.
Con frecuencia, síntomas como el hormigueo, el entumecimiento o la piel seca se atribuyen al cansancio, la edad o al uso de un calzado inadecuado. Aunque ninguno de estos signos confirma por sí solo la presencia de diabetes, cuando son persistentes o empeoran es importante acudir al médico para una valoración. Esto resulta especialmente relevante en personas con factores de riesgo o antecedentes de glucosa elevada.
1. Hormigueo o sensación de pinchazos en los pies
Experimentar hormigueo frecuente, pequeños piquetes o una sensación similar a descargas eléctricas puede ser un signo de daño en los nervios.
La neuropatía periférica asociada a la diabetes suele comenzar en los pies y las piernas. Si estas molestias aparecen de manera repetida o aumentan con el tiempo, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
2. Pérdida de sensibilidad
El entumecimiento o la disminución gradual de la sensibilidad es una de las señales más importantes.
Cuando esto ocurre, la persona puede no percibir el roce del calzado, una pequeña herida o incluso una quemadura, lo que incrementa el riesgo de lesiones que pasan inadvertidas y pueden complicarse antes de ser detectadas.
3. Sensación de ardor, especialmente durante la noche
Algunas personas describen una sensación de quemazón o calor intenso en los pies que suele hacerse más evidente por la noche.
Este síntoma puede estar relacionado con alteraciones en los nervios, aunque también existen otras posibles causas. Si el ardor persiste, es aconsejable buscar atención médica.
4. Heridas que tardan en cicatrizar
Pequeños cortes, ampollas o lesiones que normalmente sanarían en poco tiempo pueden tardar mucho más en cerrar.
En personas con diabetes, el daño en la circulación, la neuropatía y los niveles elevados de glucosa pueden retrasar la cicatrización y aumentar el riesgo de infección.
5. Lesiones que aparecen sin recordar cómo ocurrieron
La pérdida de sensibilidad puede hacer que una persona se lastime sin darse cuenta.
Una ampolla causada por el calzado, una rozadura o un pequeño corte pueden pasar desapercibidos. Por ello, revisar los pies diariamente ayuda a detectar lesiones antes de que evolucionen hacia problemas más graves.
6. Piel muy seca y con grietas
La sequedad en los pies puede deberse a múltiples causas y no siempre está relacionada con la diabetes.
Sin embargo, cuando la piel se agrieta profundamente, estas fisuras pueden facilitar la entrada de bacterias y favorecer infecciones. Mantener la piel hidratada y en buen estado es una medida importante para prevenir complicaciones.
7. Infecciones frecuentes en los pies
Las infecciones recurrentes, como las producidas por hongos o las que afectan heridas pequeñas, pueden presentarse por diversas razones.
No obstante, en personas con diabetes mal controlada existe un mayor riesgo de que estas infecciones aparezcan y se compliquen. Cualquier lesión que no mejore o presente signos de infección debe ser evaluada por un profesional.
8. La señal más preocupante: perder la sensibilidad
La pérdida de sensibilidad es una de las complicaciones más importantes de la diabetes.
Cuando una persona deja de sentir dolor o presión en los pies, puede caminar durante días con una ampolla, una herida o una zona lesionada sin advertirlo. Con el tiempo, estas lesiones pueden convertirse en úlceras difíciles de tratar.
Por esta razón, las personas con diabetes deben inspeccionar sus pies todos los días, mantener una adecuada higiene, utilizar un calzado apropiado y consultar de inmediato ante cualquier cambio, herida o lesión que no cicatrice correctamente.
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