— Ernesto Amador 25/07/2026
Mancharon su grandeza
Sólo por mencionar a algunos de los más grandes y sencillos boxeadores de Argentina, recordemos a Marcos "Chino" Maidana, Sergio "Maravilla" Martínez y Lucas Martín Matthysse. Estos tres guerreros argentinos tocaron la cima del boxeo, pero nunca se dejaron seducir por los cantos de las sirenas ni cayeron en las pegajosas redes de la petulancia, la arrogancia y la soberbia.
En varias ocasiones ellos sufrieron la arrogancia de sus rivales. Caso específico, el de Maidana, que tuvo que aguantar los insoportables egos de Adrien Broner y Floyd Mayweather Jr. Los argentinos en el boxeo no sólo se han tenido que ganar —literalmente— a golpes, todas y cada una de las oportunidades, sino que sus hazañas las han edificado con base en trabajo y mucha humildad, esa que le ha venido faltando de manera histórica al arrogante futbol argentino.
Recientemente, el balompié argentino se hundió ante la opinión pública por su manera de actuar, no sólo en la cancha, sino durante la premiación al justo ganador del Mundial: España, al que de manera corriente y vulgar le dieron la espalda.
El contraste fue evidente: España sí les hizo el pasillo a los argentinos cuando fueron llamados para recibir sus medallas. Lo que olvidaron fue que, al darle la espalda a España, también le daban la espalda a lo correcto y a competir de manera leal, algo que el futbol argentino olvidó, desde que celebró una tramposa mano contra Inglaterra, convirtiendo ese momento en estandarte.
Es inaudito y, a la vez, comprensible el desprecio hacia la selección argentina y hacia un sector de sus corrientes fanáticos en las redes sociales a nivel mundial. Aclaro: el desprecio y las oleadas de crudos ataques van dirigidos al equipo albiceleste y algunos seguidores, no a Argentina como país.Argentina es potencia en futbol, eso es innegable, pero más allá de sus tres Copas del Mundo, existe un mundo que, cuando termina el Mundial, voltea hacia otros horizontes, otros deportes y otras actividades; en pocas palabras, vuelve a la vida, donde un balón termina siendo irrelevante.
Siendo argentinos, ¿cómo es posible que los campeones del mundo del boxeo argentino se comporten de manera tan distinta? Es claro: el problema no es Argentina, el problema es su futbol, mismo que está lleno de desquiciados que no piensan en otra cosa que no sea futbol.
Este grupúsculo está repleto de ignorantes, barbajanes e impresentables que, cubiertos bajo la sombra de llamarse hinchas, son provocadores y cobardes. Cuando se trata de insultar y de burlarse, son los primeros en hacerlo; pero, a la hora de aguantar las burlas, son los más delicados y agresivos del planeta futbolístico.
Argentina es mucho más grande que una bola de periodistas, jugadores, influencers y fanáticos grotescos, que quieren alimentar una guerra mediática, tratando de generar odio entre México y Argentina.
Que les quede bien claro a estos sátrapas que en México sabemos de la valía de los argentinos de bien. Gente maravillosa como el "Chino" Maidana, "Maravilla" Martínez y "La Máquina" Matthysse han sabido representar a su país de la manera más caballerosa y valiente. A esos futbolistas y fanáticos argentinos desubicados, aprendan de la clase de sus boxeadores, porque, de no hacerlo, se ganarán el desprecio mundial y, así ganen la Copa del Mundo 20 veces, siempre serán individuos sin clase y sin honor.
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