— Daniela Cordova 24/07/2026
El párroco José López mantiene la esperanza ante avances que acercan una solución para trabajadores de AHMSA.
Durante años, los trabajadores de Altos Hornos de México (AHMSA) han enfrentado una de las crisis económicas y sociales más profundas en la Región Centro de Coahuila. La falta de salarios y liquidaciones, el cierre de operaciones, las deudas acumuladas, la incertidumbre jurídica, familias obligadas a endeudarse, hijos estudiando lejos con dificultades para sostener sus gastos, enfermedades provocadas por el estrés e incluso rupturas familiares han marcado el camino de miles de obreros. Ahora, tras el anuncio de que el síndico presentará la lista definitiva de acreedores y trabajadores con derecho al pago correspondiente, surge una nueva esperanza.
El sacerdote de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Frontera, José López, consideró que este avance representa una luz al final de un largo periodo de incertidumbre para quienes dedicaron décadas de su vida a la empresa. Aunque evitó pronunciarse sobre los aspectos legales del proceso, afirmó que el deseo de la comunidad es que finalmente se haga justicia con quienes sostuvieron durante años el desarrollo económico de la región.
Una crisis que golpeó a las familias.
El presbítero recordó que la crisis de AHMSA no solo afectó el bolsillo de los trabajadores, sino también la estabilidad emocional y familiar de cientos de hogares. Desde la iglesia, dijo, han acompañado de cerca a personas que llegaron buscando consuelo en medio de la desesperación por no saber qué ocurriría con su fuente de ingresos. Explicó que muchos obreros vivieron con la incertidumbre de escuchar versiones distintas sobre una posible venta de la empresa o una reactivación que nunca terminaba de concretarse. Esa espera prolongada, señaló, provocó angustia constante y obligó a numerosas familias a hacer sacrificios para cumplir con deudas, sostener estudios universitarios de sus hijos y enfrentar gastos cotidianos.

Esperan una liquidación justa.
José López subrayó que quienes entregaron más de 40 años de trabajo a la siderúrgica merecen recibir lo que les corresponde conforme a la ley. Indicó que desconoce cuál será el porcentaje de pago que finalmente se autorice, pero insistió en que lo importante es que el proceso concluya con justicia para los trabajadores. Añadió que la lista definitiva de acreedores representa un paso importante, pues durante mucho tiempo los obreros esperaron tener claridad sobre quiénes serían reconocidos oficialmente dentro del procedimiento.
La fe mantiene viva la esperanza.
El sacerdote aseguró que, pese a las dificultades, la esperanza nunca desapareció entre los trabajadores. Comentó que esa confianza ha sido el motor que les permitió levantarse día tras día, aun cuando la incertidumbre parecía no tener fin.También expresó su deseo de que, si la venta de AHMSA finalmente se concreta, los nuevos propietarios consideren contratar nuevamente a trabajadores de la región que aún se encuentren en edad laboral. Para quienes ya alcanzaron la jubilación, pidió que reciban una terminación justa y digna.
Envió un mensaje de aliento a las familias afectadas al afirmar que, después de una tormenta tan prolongada, la calma puede llegar. Señaló que la fe ha sostenido a muchos obreros durante este difícil proceso y confió en que este nuevo avance marque el inicio de una etapa de justicia y tranquilidad para quienes nunca dejaron de esperar.
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