— Agencias 23/07/2026
El huevo es uno de los alimentos más presentes en la alimentación cotidiana debido a su facilidad de preparación y a su gran versatilidad. Puede incorporarse en una amplia variedad de recetas, desde desayunos y comidas principales hasta postres, masas, salsas y acompañamientos, adaptándose a diferentes culturas y estilos de alimentación.
Además de su practicidad, destaca por su valor nutricional, ya que aporta proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales esenciales que participan en múltiples funciones del organismo. Por ello, puede formar parte de una dieta equilibrada y contribuir al mantenimiento de la salud.
Aporte nutricional del huevo
De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la Fundación Española de Nutrición, un huevo mediano contiene aproximadamente:
Cerca de 6 gramos de proteínas de alto valor biológico. Alrededor de 5 gramos de grasas, principalmente insaturadas. Vitaminas A, D, B2, B12 y ácido fólico. Minerales como hierro, fósforo, zinc y selenio. Antioxidantes como luteína y zeaxantina, relacionados con la protección de la salud visual. Colina, un nutriente importante para el funcionamiento cerebral y el metabolismo.
La proteína del huevo es fundamental para la formación y reparación de tejidos como músculos, piel, órganos y huesos. Además, su consumo puede favorecer la sensación de saciedad y ayudar a conservar la masa muscular. Sin embargo, aunque es una buena fuente de proteínas, existen otros alimentos que contienen cantidades mayores de este nutriente.
Cinco alimentos con más proteínas que el huevo
Yogur griego natural
El yogur griego es un alimento lácteo reconocido por su textura cremosa y su elevado contenido de proteínas. En 100 gramos puede aportar entre 8 y 10 gramos de este nutriente, por lo que suele recomendarse para quienes buscan apoyar el mantenimiento o desarrollo muscular.
También contiene aproximadamente entre 59 y 100 calorías, cerca de 3.6 gramos de carbohidratos y poca grasa. Su proceso de elaboración, que incluye la eliminación de parte del suero, concentra sus nutrientes y reduce la cantidad de lactosa respecto al yogur convencional, lo que puede facilitar su digestión en algunas personas.
Pechuga de pollo
La pechuga de pollo, especialmente cuando se consume sin piel y cocida, es una de las fuentes de proteína más importantes. Aporta entre 23 y 31 gramos de proteína por cada 100 gramos, con bajo contenido de grasa y sin carbohidratos.
Su composición incluye todos los aminoácidos esenciales, por lo que es una opción muy utilizada en planes alimenticios enfocados en el control del peso, el aumento de masa muscular o una alimentación alta en proteínas. Además, aporta pocas calorías, aproximadamente entre 110 y 165 kcal por cada 100 gramos.
Atún al natural
El atún destaca por su alto contenido proteico, con cerca de 25 gramos de proteína por cada 100 gramos. Tiene una cantidad mínima de carbohidratos y un bajo aporte de grasa.
Además de sus proteínas, aporta ácidos grasos omega-3, relacionados con beneficios para la salud cardiovascular, así como minerales como fósforo y selenio. Su bajo contenido calórico, alrededor de 110 kcal por cada 100 gramos, lo convierte en una alternativa frecuente en dietas deportivas o de reducción de peso.
Salmón
El salmón es un pescado azul que aporta aproximadamente 20 gramos de proteína por cada 100 gramos. A diferencia de otras fuentes proteicas bajas en grasa, contiene grasas saludables, especialmente ácidos grasos omega-3.
También proporciona vitamina D, importante para la salud ósea, además de minerales como potasio y selenio. Su aporte energético ronda las 180 calorías por cada 100 gramos, con alrededor de 12 gramos de grasa y ausencia de carbohidratos.
Almendras
Las almendras son un fruto seco con un perfil nutricional completo. En 100 gramos aportan cerca de 21 gramos de proteína, además de fibra, vitamina E, calcio y magnesio.
Aunque contienen más calorías debido a su contenido de grasas saludables, principalmente insaturadas, estos nutrientes se relacionan con beneficios para la salud cardiovascular y ósea. También aportan aproximadamente 22 gramos de carbohidratos y 50 gramos de grasa por cada 100 gramos.
Formas de consumir huevo para aprovechar sus nutrientes
El huevo puede prepararse de diferentes maneras sin perder sus principales beneficios nutricionales.
El huevo cocido o hervido es una de las opciones más recomendadas porque conserva gran parte de sus nutrientes y permite consumirlo sin añadir grasas adicionales. Además, resulta práctico para incluirlo en ensaladas, desayunos o como una colación rápida, y favorece la sensación de saciedad durante más tiempo.
Otra preparación habitual es el huevo en omelette o revuelto. Esta alternativa permite combinarlo con verduras, quesos o hierbas, aumentando el aporte de fibra, vitaminas y minerales. También es una opción popular en el desayuno debido a su contenido de colina, un nutriente relacionado con la función cerebral y la memoria.
El huevo también se utiliza en preparaciones horneadas como tortillas, budines y productos de repostería. En estos casos, cumple funciones importantes como mejorar la textura, unir ingredientes y aportar estructura a los alimentos.
Además, incorporarlo en recetas horneadas puede ser una estrategia para ofrecer proteínas de calidad tanto a niños como a adultos, ayudando a mantener una alimentación variada.
En conclusión, el huevo es un alimento nutritivo, accesible y adaptable a múltiples preparaciones. Aunque no es la fuente de proteína más concentrada, su combinación de proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y antioxidantes lo convierte en un componente valioso dentro de una dieta equilibrada.
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