Por qué las uñas se deterioran más rápido a partir de los 40 años

— Agencias 23/07/2026

Con el paso de los años es común que las uñas experimenten cambios en su aspecto y resistencia. Muchas personas notan que se vuelven más frágiles, crecen más lentamente, presentan estrías o pierden brillo. En la mayoría de los casos, estas modificaciones forman parte del proceso natural de envejecimiento, aunque también pueden reflejar problemas de salud o deficiencias nutricionales.

Las uñas están formadas principalmente por queratina, una proteína que también constituye la piel y el cabello. A medida que envejecemos, disminuye la capacidad del organismo para producir nuevas células y regenerar este tejido, lo que influye directamente en la salud ungueal.

¿Qué provoca estos cambios?

Uno de los principales factores es la disminución de la producción de queratina y la reducción de la actividad de la matriz ungueal, la estructura responsable del crecimiento de las uñas.

Como consecuencia:

Las uñas crecen más lentamente. Se vuelven más delgadas y frágiles. Son más propensas a romperse o partirse. Toleran peor los traumatismos y la exposición a agentes externos.

Las uñas de las manos suelen mostrar estos cambios antes que las de los pies, ya que están más expuestas al agua, detergentes, productos químicos y pequeños golpes cotidianos.

Otros factores que influyen

Además del envejecimiento, existen otros factores que pueden afectar la salud de las uñas.

Cambios hormonales

Las variaciones hormonales, especialmente durante la menopausia, pueden favorecer que las uñas:

se resequen, pierdan flexibilidad, desarrollen líneas o surcos verticales. Disminución de la circulación

Con la edad también puede reducirse el flujo sanguíneo hacia las extremidades, lo que limita el aporte de oxígeno y nutrientes necesarios para el crecimiento normal de las uñas.

Esto puede hacer que las uñas:

luzcan opacas, pierdan brillo, presenten manchas o cambios en su apariencia. Enfermedades crónicas

Algunas enfermedades pueden manifestarse mediante alteraciones en las uñas, entre ellas:

diabetes, trastornos de la tiroides, enfermedades vasculares, algunas deficiencias nutricionales.

Por ello, un cambio importante o repentino siempre merece valoración médica.

Exposición a productos químicos

El uso frecuente de:

esmaltes, quitaesmaltes con acetona, detergentes, productos de limpieza,

puede favorecer la deshidratación de la uña y aumentar su fragilidad.

Cómo cuidar las uñas después de los 40 años

Los especialistas recomiendan adoptar medidas sencillas para mantener unas uñas saludables.

Mantén las uñas hidratadas

Aplicar regularmente cremas hidratantes, especialmente aquellas que contienen ingredientes como:

urea, glicerina,

puede ayudar a conservar la flexibilidad y reducir el riesgo de que las uñas se rompan.

Protege las manos

Cuando realices tareas domésticas o manipules productos de limpieza:

utiliza guantes, evita el contacto prolongado con agua y detergentes.

Mantén una buena hidratación

Beber suficiente agua contribuye al buen estado de la piel y las uñas, aunque por sí solo no evita todos los cambios relacionados con la edad.

Evita malos hábitos

También es recomendable:

no morderse las uñas, no utilizarlas para abrir envases o raspar superficies, mantenerlas cortas si son muy frágiles.

¿Cuándo conviene consultar al médico?

Aunque muchas alteraciones forman parte del envejecimiento normal, es importante acudir a un profesional de la salud si aparecen cambios como:

una mancha oscura nueva o que aumenta de tamaño; deformaciones importantes; engrosamiento o adelgazamiento marcado; desprendimiento de la uña; dolor, inflamación o signos de infección; cambios que afectan solo una uña y persisten.

Estos hallazgos pueden deberse a diversas causas, desde infecciones hasta enfermedades dermatológicas o, en casos menos frecuentes, tumores de la uña.

En resumen

Después de los 40 años es normal que las uñas crezcan más lentamente, sean más frágiles y pierdan parte de su brillo debido al envejecimiento, los cambios hormonales y la disminución de la capacidad de regeneración celular. Mantener una buena hidratación, proteger las manos de productos químicos y consultar al médico ante cambios persistentes o llamativos puede ayudar a conservar la salud de las uñas y detectar oportunamente posibles enfermedades subyacentes.

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