— Daniela Cordova 22/07/2026
Desmantelan el histórico cine que durante décadas reunió familias, sueños, risas y emociones inolvidables en Monclova siempre.
Aunque sus proyectores dejaron de iluminar la pantalla hace casi un año, Río Cinemas Azteca seguía de pie, como un viejo guardián de los recuerdos de miles de monclovenses. Este miércoles, ese último vínculo físico con la historia comenzó a desaparecer y trajo consigo nostalgia. Obreros iniciaron el desmantelamiento de las cuatro salas que durante décadas fueron el escenario donde generaciones completas rieron, lloraron, se enamoraron y soñaron frente a la gran pantalla.
El cierre definitivo ocurrió el 18 de agosto de 2025, cuando la empresa agradeció a la comunidad por más de seis décadas de respaldo. Sin embargo, nadie imaginó que un año después llegaría el momento más doloroso: ver cómo desaparecen los asientos, las pantallas y cada rincón que convirtió al cine en uno de los lugares más queridos de Monclova.

El silencio reemplazó los aplausos
En un recorrido realizado por Periódico El Tiempo, el contraste resulta inevitable. Donde antes había filas para comprar boletos, hoy hay herramientas, polvo y espacios vacíos. Las máquinas que transformaban el maíz en palomitas con mantequilla desaparecieron. La dulcería permanece desierta, con barras de madera, vitrinas vacías y vidrios rotos tras el retiro del equipo.En las paredes aún sobreviven algunos carteles, como si se resistieran a abandonar el lugar. Entre ellos permanecen anuncios de las películas "Escape Explosivo" y "Animales peligrosos", dos de las cintas exhibidas durante los últimos meses de operación, convertidas ahora en los últimos testigos de un cine que poco a poco deja de existir.

Un edificio lleno de historias
Empleados de la empresa XT Servicios, propiedad de Fernando Martínez de la Fuente, comenzaron esta semana el retiro de los asientos y las pantallas. Dos salas ya fueron desmontadas por completo y también fue retirado el cableado del inmueble.Los trabajadores explicaron que, una vez concluyan las labores en las dos salas restantes, el edificio quedará listo para ser demolido. En el terreno, cuyos actuales propietarios llevan el apellido Villarreal, se proyecta construir un supermercado.

Mucho más que un cine
Ubicado sobre la calle Cuauhtémoc 311, en la colonia El Pueblo, el inmueble fue durante décadas un punto de encuentro para la ciudad. En abril de 2024 todavía recibía a cientos de niños que celebraban el Día del Niño organizados por escuelas, llenando nuevamente las salas de risas, emoción y cubetas de palomitas. Pero su historia comenzó mucho antes. El cronista de ciudad Frontera e historiador Néstor Jiménez recuerda que abrió sus puertas en 1962 bajo la administración de Exhibidora del Bravo. Pasó por distintas gerencias, fue remodelado entre 1999 y 2000 como Cineplex Azteca y posteriormente adoptó el nombre de Río Cinemas Azteca. Además de funciones cinematográficas, el recinto también recibió espectáculos teatrales de figuras como Chespirito y Gonzalo Vega, consolidándose como uno de los espacios culturales más importantes de la región.

Lo que se derrumba son los muros, no los recuerdos
Las últimas películas proyectadas fueron "Sentencia de Muerte" y "La Hora de la Desaparición", títulos que marcaron el final de una historia de aproximadamente 70 años y de 65 años bajo la marca Río Cinemas.Hoy ya no queda el aroma de las palomitas recién hechas, ni el sonido de los boletos rompiéndose en la entrada, ni las luces apagándose antes de comenzar la función. Lo que permanece es algo que ninguna maquinaria puede desmontar: la memoria de quienes tuvieron ahí su primera película, su primera cita, una tarde con los abuelos o una salida familiar. Porque el telón cayó para siempre sobre Río Cinemas Azteca, pero en Monclova sus funciones seguirán proyectándose, una y otra vez, en la pantalla más difícil de borrar: la de los recuerdos.




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