— Agencias 22/07/2026
Los ojos no solo permiten ver, también pueden reflejar el estado de salud del organismo. Diversas enfermedades sistémicas, como la diabetes, la hipertensión, los trastornos de la tiroides, algunas enfermedades autoinmunes y ciertos problemas neurológicos, pueden provocar cambios en la visión o en la apariencia de los ojos incluso antes de que aparezcan otros síntomas.
Aunque muchas alteraciones oculares tienen causas benignas, cualquier cambio nuevo, persistente o repentino merece atención médica. Además, realizar revisiones oftalmológicas periódicas es fundamental, especialmente en personas con factores de riesgo. Estas son algunas señales que conviene conocer.
1. Visión borrosa de aparición repentina
La visión borrosa ocasional puede deberse a fatiga visual o sequedad ocular. Sin embargo, cuando surge de manera repentina o se mantiene durante varios días, puede estar relacionada con alteraciones en los niveles de glucosa, enfermedades de la retina, problemas circulatorios u otras afecciones que requieren evaluación médica.
2. Aparición repentina de muchas manchas flotantes
Las llamadas moscas volantes suelen ser comunes, sobre todo con el envejecimiento. No obstante, si aparecen de forma súbita en gran cantidad, especialmente si se acompañan de destellos de luz o de una sombra que cubre parte del campo visual, pueden indicar un desprendimiento o desgarro de retina y requieren atención inmediata.
3. Un anillo gris o blanquecino alrededor de la córnea
La presencia de un anillo claro alrededor del iris, conocido como arco corneal, suele ser un hallazgo normal en personas mayores.
Sin embargo, cuando aparece en adultos jóvenes, puede estar asociado con niveles elevados de colesterol u otros trastornos del metabolismo de las grasas, por lo que es recomendable realizar una valoración médica.
4. Color amarillento en la parte blanca del ojo
Cuando la esclerótica adquiere un tono amarillo puede tratarse de ictericia, un signo relacionado con el aumento de bilirrubina en la sangre.
Este cambio puede estar asociado con enfermedades del hígado, la vesícula biliar o las vías biliares y requiere una evaluación médica para determinar su causa.
5. Sequedad ocular persistente
La sensación de ojos secos puede aparecer tras pasar muchas horas frente a pantallas o por exposición a ambientes con baja humedad.
Sin embargo, cuando el problema es constante o intenso, también puede estar relacionado con algunos medicamentos, enfermedades autoinmunes, alteraciones hormonales o problemas en las glándulas encargadas de producir lágrimas.
6. Pérdida gradual de la visión periférica
La disminución del campo visual suele desarrollarse lentamente y puede pasar desapercibida en sus primeras etapas.
Esta alteración puede ser un signo de glaucoma, una enfermedad que daña progresivamente el nervio óptico y constituye una de las principales causas de pérdida irreversible de la visión.
7. Cambios repentinos en el tamaño de las pupilas
Normalmente, ambas pupilas tienen un tamaño similar y reaccionan de forma adecuada a la luz.
Si aparece una diferencia marcada entre ellas, especialmente cuando se acompaña de dolor de cabeza intenso, confusión, debilidad u otros síntomas neurológicos, es necesario buscar atención médica de urgencia.
8. Dificultad para ver con poca luz
Los problemas para conducir de noche o desplazarse en lugares poco iluminados pueden estar relacionados con cataratas, enfermedades de la retina, deficiencias nutricionales u otros trastornos visuales.
Una evaluación oftalmológica permitirá identificar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
9. Alteraciones en la retina detectadas durante un examen ocular
En ocasiones, las enfermedades no producen síntomas visibles, pero sí dejan señales en la retina que pueden detectarse durante una revisión oftalmológica.
La diabetes y la hipertensión, por ejemplo, pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos del ojo, aumentando el riesgo de pérdida de visión si no se controlan de manera adecuada.
La importancia de revisar la salud visual
Muchos problemas oculares pueden tratarse con éxito cuando se detectan de forma temprana. Si presentas cambios repentinos en la visión, dolor ocular, pérdida del campo visual o cualquier alteración persistente, es importante acudir a un oftalmólogo. Asimismo, las personas con diabetes, hipertensión u otros factores de riesgo deben realizar revisiones periódicas para proteger tanto su salud visual como su bienestar general.
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