— Agencias 22/07/2026
La canícula 2026 no solo se caracteriza por temperaturas extremas y una mayor sensación de calor en gran parte del territorio mexicano, sino también por un incremento en el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
Las condiciones de calor favorecen la rápida proliferación de bacterias, virus y otros microorganismos que pueden ocasionar intoxicaciones e infecciones gastrointestinales.
Especialistas en salud pública señalan que el mayor peligro no siempre está en el alimento, sino en la forma en que se conserva, transporta o manipula. Incluso productos que normalmente son seguros pueden representar un riesgo si permanecen demasiado tiempo a temperatura ambiente o si se interrumpe la cadena de refrigeración.
1. Pollo y carnes crudas
El pollo es uno de los alimentos más propensos a contaminarse con bacterias como Salmonella y Campylobacter. Durante la canícula es fundamental mantenerlo refrigerado en todo momento y cocinarlo completamente, asegurándose de que no queden partes crudas o rosadas. También es importante evitar el contacto con superficies donde después se prepararán alimentos listos para consumirse.
2. Pescados y mariscos
El calor acelera el deterioro de pescados, camarones, ostiones y otros productos del mar. Consumirlos crudos o comprarlos en establecimientos que no garanticen una adecuada refrigeración aumenta considerablemente la probabilidad de sufrir una intoxicación alimentaria.
3. Leche y derivados lácteos
Productos como quesos frescos, crema, yogurt y leche deben permanecer refrigerados de manera constante. Si se dejan varias horas fuera del refrigerador, las bacterias pueden multiplicarse rápidamente, incluso cuando el alimento mantiene un olor y apariencia aparentemente normales.
4. Huevos
Aunque la cáscara ofrece cierta protección, los huevos pueden contaminarse si se almacenan de forma inadecuada. Por ello, se recomienda conservarlos en refrigeración y evitar consumir alimentos que contengan huevo crudo o insuficientemente cocido, como algunos aderezos, postres y bebidas caseras.
5. Frutas y verduras sin desinfectar
Las frutas y verduras son una fuente importante de vitaminas, especialmente durante el verano, pero también pueden contener microorganismos si no se lavan y desinfectan correctamente. Lo ideal es utilizar agua potable y un desinfectante apto para alimentos antes de consumirlas, sobre todo cuando se comen crudas.
6. Comidas preparadas expuestas al calor
Platillos como tacos, ensaladas, arroz, guisados o sándwiches pueden volverse inseguros si permanecen varias horas a temperatura ambiente. Las autoridades sanitarias aconsejan no consumir alimentos cocinados que hayan estado más de dos horas fuera de refrigeración, especialmente cuando la temperatura supera los 30 grados Celsius.
7. Embutidos y carnes frías
Jamón, salchichas, mortadela y otros embutidos requieren mantenerse refrigerados de forma permanente. Durante la temporada de calor es importante desecharlos si presentan alteraciones en su olor, color o textura, ya que estos cambios pueden indicar que el producto se encuentra en mal estado.
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