— Agencias 21/07/2026
Dennis Schmidt comenzó a fumar durante su adolescencia, en una época en la que el consumo de tabaco estaba tan normalizado que incluso su escuela secundaria católica contaba con áreas al aire libre donde los estudiantes mayores podían fumar durante los descansos. Durante casi cuatro décadas consumió alrededor de una cajetilla diaria de cigarrillos mentolados.
A pesar de ser enfermero titulado en el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati y haber trabajado como médico en la Fuerza Aérea, Schmidt era consciente de los riesgos, pero dejar el hábito fue difícil. Intentó abandonarlo en varias ocasiones sin éxito hasta que en 2007 logró dejar de fumar con ayuda de un medicamento que reducía los deseos de consumir nicotina.
“Los dejé y nunca volví a ellos”, recordó Schmidt, quien actualmente tiene 74 años.
Sin embargo, durante años desconoció que existían pruebas de detección temprana de cáncer de pulmón para personas fumadoras o exfumadoras con ciertos factores de riesgo. Aunque las recomendaciones comenzaron a difundirse en 2013, Schmidt pensaba que después de tantos años sin fumar ya no estaba en peligro.
Una tomografía detectó un cáncer que no sabía que tenía
En 2021, durante una revisión médica anual cubierta por Medicare, su médico le preguntó si aceptaría realizarse una tomografía computarizada de baja dosis para detectar cáncer de pulmón. Schmidt aceptó y pocos días después recibió el resultado en su portal médico: adenocarcinoma pulmonar.
“Fue impactante leer esas palabras. Sabía lo que significaban: cáncer”, relató.
El diagnóstico llegó en una etapa temprana. La lesión correspondía a un cáncer de pulmón en estadio 1, por lo que pudo someterse a una cirugía robótica para retirar el lóbulo superior de su pulmón derecho.
Años después, una revisión detectó otro pequeño nódulo, también en una fase inicial, que fue tratado nuevamente mediante cirugía. Actualmente recibe un tratamiento dirigido contra el cáncer y continúa con controles periódicos.
Para Schmidt, la detección temprana representó una oportunidad decisiva: “Hizo lo que tenía que hacer. Me siento afortunado”.
El cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer
Aunque el consumo de tabaco ha disminuido considerablemente en las últimas décadas, el cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en Estados Unidos.
Se estima que alrededor de 125 mil personas morirán por esta enfermedad durante el año, una cifra superior a las muertes provocadas por otros cánceres frecuentes como el colorrectal, el de mama o el de próstata.
A nivel mundial, el cáncer de pulmón también representa una de las mayores cargas sanitarias. En 2022 se estimaron aproximadamente 2.5 millones de nuevos casos y 1.8 millones de fallecimientos relacionados con esta enfermedad.
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo, aunque cerca de una quinta parte de los casos ocurre en personas que nunca han fumado.
Las pruebas de detección reducen el riesgo de muerte
La eficacia de las tomografías computarizadas de baja dosis está respaldada por estudios clínicos. Un ensayo realizado en 2011 demostró que estas pruebas podían reducir aproximadamente un 20% las muertes por cáncer de pulmón en comparación con las radiografías tradicionales de tórax.
Investigaciones posteriores han encontrado beneficios incluso mayores. Un estudio europeo publicado en 2019 observó que, después de una década de seguimiento, las personas sometidas a programas de detección presentaban una reducción cercana al 39% en la mortalidad por cáncer de pulmón.
A pesar de estos resultados, el uso de estas pruebas sigue siendo bajo. En Estados Unidos, solo una minoría de las personas que cumplen los criterios recomendados se realiza los estudios de detección de manera regular.
¿Quiénes deberían hacerse una prueba de detección?
Las recomendaciones actuales del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos indican realizar una tomografía computarizada de baja dosis a personas que cumplan tres condiciones:
Tener entre 50 y 80 años. Contar con un historial de tabaquismo de al menos 20 paquetes-año. Fumar actualmente o haber dejado de fumar durante los últimos 15 años.
El concepto de paquetes-año mide la cantidad acumulada de tabaco consumido. Por ejemplo:
Fumar una cajetilla diaria durante 20 años equivale a 20 paquetes-año. Fumar media cajetilla diaria durante 40 años también equivale a 20 paquetes-año.
Sin embargo, especialistas señalan que estos criterios pueden ser difíciles de interpretar tanto para pacientes como para médicos, especialmente cuando una persona ha cambiado varias veces su patrón de consumo a lo largo de la vida.
El estigma del tabaquismo también puede retrasar diagnósticos
Los expertos consideran que la culpa asociada al consumo de tabaco puede influir en que algunas personas eviten hablar abiertamente sobre sus antecedentes de tabaquismo o retrasen consultas médicas.
Algunos pacientes con cáncer de pulmón sienten que son juzgados por haber fumado, pese a que el riesgo puede mantenerse incluso muchos años después de abandonar el cigarrillo.
Además, el acceso a las pruebas varía según la región y la cobertura médica disponible.
Debate sobre ampliar los criterios de detección
Algunos especialistas y organizaciones consideran que las recomendaciones actuales son demasiado limitadas. La Sociedad Americana contra el Cáncer y la Red Nacional Integral contra el Cáncer han eliminado el requisito de haber dejado de fumar hace menos de 15 años, argumentando que muchas personas continúan teniendo un riesgo elevado después de ese periodo.
Los defensores de ampliar los criterios señalan que algunas personas podrían quedar fuera de los programas de detección justo cuando su riesgo todavía es importante.
No obstante, aumentar el número de pruebas también tiene posibles inconvenientes. Algunas tomografías pueden detectar lesiones que no son cáncer, pero que requieren estudios adicionales, biopsias o generan ansiedad. Además, aunque la radiación de estas pruebas es baja, la exposición acumulada debe considerarse.
Detectar el cáncer temprano solo funciona si existe tratamiento
Los especialistas recuerdan que la detección por sí sola no es suficiente. Para reducir las muertes por cáncer de pulmón es necesario que las personas diagnosticadas reciban atención médica adecuada.
Los avances recientes han mejorado considerablemente el tratamiento, incluyendo cirugías menos invasivas, procedimientos robóticos y terapias dirigidas contra alteraciones específicas de los tumores.
Cuando el cáncer de pulmón se detecta en etapas iniciales, alrededor del 80% de los pacientes puede sobrevivir cinco años o más. Sin embargo, la supervivencia disminuye de manera importante cuando la enfermedad se encuentra avanzada.
La historia de Schmidt muestra el valor de la detección temprana, pero los especialistas insisten en que ninguna prueba sustituye la prevención: dejar de fumar reduce el riesgo de manera significativa, aunque ese riesgo nunca llega completamente a cero.
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