— Agencias 21/07/2026
Durante semanas, millones de personas en Argentina organizaron parte de su vida alrededor de la Selección nacional y del Mundial 2026. Los partidos, las reuniones, las cábalas y la expectativa colectiva transformaron al torneo en mucho más que un evento deportivo: se convirtió en una experiencia emocional compartida.
De acuerdo con un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, ocho de cada diez personas consideraron “muy importante” o “importantísimo” que Argentina ganara la Copa del Mundo.
La pasión generada por la competencia atravesó edades, géneros e identidades futbolísticas, creando un fenómeno de unión social difícil de replicar en otros espacios de la vida cotidiana.
Las cábalas como una forma de manejar la ansiedad
Durante los partidos, muchas personas adoptaron rituales o costumbres específicas: mirar los encuentros siempre en el mismo lugar, usar determinada ropa, repetir acciones o realizar promesas personales.
Aunque suelen interpretarse como supersticiones, especialistas señalan que estas prácticas pueden funcionar como herramientas psicológicas para reducir la ansiedad y brindar una sensación de control ante una situación incierta.
El estudio del OPSA encontró que alrededor del 60% de los encuestados realizó alguna cábala durante los partidos, mientras que el 57% afirmó hacerlo principalmente para controlar los nervios. Solo una proporción menor manifestó creer que estos rituales podían modificar realmente el resultado.
El Mundial como símbolo de identidad colectiva
Para los especialistas, el fútbol representa mucho más que un resultado deportivo. Puede convertirse en un espacio donde las personas depositan recuerdos, emociones, expectativas y sentimientos de pertenencia.
El psiquiatra y psicoanalista José Abadi explicó que durante eventos como un Mundial se concentra una gran cantidad de deseos y expectativas colectivas. El triunfo puede generar una sensación de reconocimiento, valoración y orgullo compartido.
Los datos del OPSA reflejan esta dimensión simbólica: el 66% de las personas relacionó una posible victoria con alegría y felicidad, mientras que el 37% la vinculó con unión y orgullo colectivo.
Por su parte, el psiquiatra y neurólogo Enrique De Rosa Alabaster señaló que la Selección representa recuerdos familiares, experiencias de infancia, barrios, generaciones y esperanzas compartidas.
En sociedades donde existe incertidumbre cotidiana, el deporte ofrece una estructura clara: un objetivo definido, reglas conocidas, un rival identificado y un resultado concreto.
¿Por qué aparece tristeza cuando termina el torneo?
Cuando finaliza una competencia que concentró tanta atención y emoción, algunas personas pueden experimentar una sensación de vacío.
Los especialistas explican que esta reacción no necesariamente significa depresión. En muchos casos se trata de una respuesta normal después de un periodo de alta intensidad emocional.
Durante semanas, la mente estuvo enfocada en una actividad específica: horarios de partidos, análisis, conversaciones, reuniones y expectativas. Cuando ese estímulo desaparece de forma repentina, puede aparecer una sensación momentánea de pérdida.
José Abadi explicó que este vacío puede relacionarse con la frustración de no alcanzar el resultado esperado, pero también con el hecho de que una agenda emocional que ocupaba gran parte de la vida diaria deja de existir.
Ansiedad, nervios y sensación de participar en el partido
El estudio del OPSA mostró que el Mundial generó una fuerte implicación emocional en la población.
Algunos datos destacados fueron:
Cerca del 30% de las personas permanecía pendiente del partido desde varias horas antes. Aproximadamente el 20% sentía que estaba “jugando” el partido desde afuera. Siete de cada diez personas organizaron su día alrededor del encuentro o sintieron que formaban parte activa de la competencia.
Esta conexión emocional explica por qué el final del torneo puede sentirse como una interrupción abrupta de una rutina llena de expectativas.
Volver a la vida cotidiana después de una gran emoción
Aunque la sensación inicial de vacío puede ser intensa, los especialistas señalan que suele disminuir con el tiempo.
La mente humana tiene capacidad de adaptación y, después de una experiencia de gran carga emocional, vuelve a encontrar nuevos intereses, actividades y objetivos.
Abadi explicó que la sensación de “quedarse sin nada” después del Mundial no representa una pérdida permanente, sino un periodo de transición en el que la energía emocional comienza a dirigirse hacia otros aspectos de la vida.
La clave está en entender que una experiencia colectiva tan intensa puede dejar una huella emocional importante, pero no impide recuperar la rutina ni encontrar nuevamente motivación en otras actividades.
El final de un Mundial no significa que desaparezca la emoción; simplemente marca el momento en que otras experiencias comienzan a ocupar nuevamente el espacio que durante semanas perteneció al fútbol.
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