— Agencias 21/07/2026
Las caídas en las personas adultas mayores representan un importante problema de salud pública, ya que sus consecuencias pueden ir mucho más allá de un incidente aislado.
Además de provocar lesiones o fracturas, pueden ocasionar pérdida de movilidad, discapacidad e incluso incrementar el riesgo de muerte. Por ello, identificar los factores que aumentan la probabilidad de sufrir una caída y aplicar medidas preventivas resulta esencial para conservar la independencia durante el envejecimiento.
Felipe de Jesús Rincón Ballinas, médico especialista en Medicina de Rehabilitación con Alta Especialidad en Rehabilitación Pulmonar del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital General de México “Eduardo Liceaga” (HGMEL), señaló que alrededor del 28% de las personas mayores de 65 años ha experimentado al menos una caída.
Ante esta situación, el especialista enfatizó la necesidad de reforzar las acciones dirigidas a prevenir estos accidentes, poniendo especial atención tanto en la práctica de actividad física como en la adaptación de los espacios donde viven las personas mayores.
El envejecimiento incrementa el riesgo de caídas
Uno de los principales factores relacionados con las caídas es la pérdida gradual de masa muscular y fuerza que ocurre como parte del proceso natural de envejecimiento. Esta disminución reduce la capacidad para mantener el equilibrio y responder de manera oportuna ante una pérdida de estabilidad.
Rincón Ballinas explicó que las mujeres presentan una mayor incidencia de caídas, situación que atribuyó a la reducción de la masa y la fuerza muscular que suele presentarse con el paso de los años.
Además, existen otros factores que pueden incrementar el riesgo, entre ellos la sarcopenia, enfermedades neurológicas y musculares, trastornos del equilibrio y algunas complicaciones derivadas de la diabetes. La presencia de una o varias de estas condiciones puede dificultar la movilidad y favorecer la aparición de accidentes.
El especialista destacó que las consecuencias de una caída pueden afectar seriamente la independencia de las personas mayores. Después de una lesión, muchas desarrollan miedo a volver a caminar, disminuyen su actividad física y comienzan un proceso de deterioro progresivo de su capacidad funcional.
El hogar concentra una gran parte de los accidentes
Aunque las caídas pueden ocurrir en cualquier lugar, una proporción considerable se registra dentro del propio hogar. Por ello, además de mantener una buena condición física, es indispensable revisar las condiciones del entorno donde vive la persona.
Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran los pisos resbaladizos, una iluminación deficiente, la presencia de objetos que obstaculizan el paso y el uso de calzado inadecuado.
Aunque estas situaciones pueden parecer poco importantes, representan un riesgo mayor cuando se combinan con problemas para caminar, alteraciones del equilibrio, pérdida de fuerza muscular o enfermedades que afectan la movilidad.
Por ello, la prevención debe contemplar tanto el estado físico de la persona como las condiciones de seguridad de su vivienda. Mantener libres las áreas de circulación y adecuar los espacios puede reducir significativamente el riesgo de sufrir una caída.
El ejercicio ayuda a disminuir el riesgo
Para prevenir estos accidentes, el especialista del HGMEL recomendó realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física, siempre considerando el estado de salud de cada persona y, cuando sea necesario, bajo la supervisión de un profesional.
Las rutinas de ejercicio deben incluir fortalecimiento muscular, entrenamiento del equilibrio, ejercicios de flexibilidad y actividades aeróbicas, ya que la combinación de estos elementos favorece una mejor movilidad y capacidad funcional.
Entre las actividades que han demostrado beneficios para mejorar el equilibrio y disminuir el riesgo de caídas destacan el yoga, el taichí y las caminatas. Sin embargo, los programas de ejercicio deben adaptarse a las características individuales, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, neurológicas o musculoesqueléticas.
En estos casos, los programas personalizados permiten trabajar de forma gradual las capacidades físicas de cada paciente.
Rincón Ballinas subrayó que nunca es tarde para comenzar a realizar actividad física. Incluso en edades avanzadas es posible fortalecer los músculos, mejorar el equilibrio y recuperar parte de la capacidad funcional mediante ejercicios adecuados, lo que contribuye a mantener una mayor autonomía y una mejor calidad de vida.
Ninguna caída debe considerarse insignificante
El especialista también advirtió que muchas veces las caídas son minimizadas cuando aparentemente no ocasionan lesiones graves. Sin embargo, ignorarlas puede retrasar el diagnóstico de las causas que las originaron.
Considerar una caída como una señal de alerta permite identificar problemas de equilibrio, pérdida de fuerza, enfermedades neurológicas o musculares y otras condiciones que podrían incrementar el riesgo de que el accidente se repita.
En caso de sufrir una caída, recomendó acudir a valoración médica para descartar fracturas, traumatismos u otras lesiones, especialmente si la persona presenta dolor intenso, dificultad para caminar o alteraciones en su estado de alerta.
Esta evaluación resulta especialmente importante en los adultos mayores, ya que algunas lesiones pueden no manifestarse de inmediato y una atención oportuna facilita establecer el tratamiento más adecuado.
La rehabilitación favorece la recuperación
La rehabilitación especializada desempeña un papel fundamental después de una caída. En el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital General de México “Eduardo Liceaga” se desarrollan programas con sesiones supervisadas en las que los pacientes aprenden ejercicios y actividades que posteriormente continúan realizando en su hogar.
El propósito es que las personas mantengan su proceso de recuperación una vez que concluyen las sesiones presenciales y continúen fortaleciendo su movilidad y funcionalidad.
Rincón Ballinas indicó que aproximadamente la mitad de las consultas que atiende el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del HGMEL corresponde a personas mayores de 65 años con problemas relacionados con el envejecimiento.
Asimismo, comentó que muchos pacientes provienen de municipios del Estado de México y otras zonas alejadas del hospital, lo que dificulta su asistencia continua a las sesiones de rehabilitación.
Por ello, los programas de atención buscan que los pacientes aprendan correctamente las rutinas terapéuticas para que puedan realizarlas en casa y dar continuidad a su recuperación hasta completar satisfactoriamente el tratamiento.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX