— Agencias 21/07/2026
Las bebidas con cannabis son cada vez más comunes en los estantes de las tiendas, donde se venden junto a productos como té helado, refrescos e incluso leche con chocolate. Sin embargo, especialistas en salud advierten que su fácil acceso podría representar un riesgo importante para los niños.
Estas bebidas contienen THC (tetrahidrocannabinol), el principal compuesto psicoactivo de la marihuana responsable de producir el efecto de intoxicación. No obstante, muchas presentan etiquetas pequeñas o poco visibles, lo que dificulta que los consumidores identifiquen fácilmente su contenido.
De acuerdo con un informe de la cadena de noticias STAT, durante una inspección realizada en diversos comercios de Nueva York se observó que la mayoría de los establecimientos no contaba con avisos que informaran que estas bebidas contienen sustancias intoxicantes. Además, en muchos casos los cajeros no solicitaron una identificación para verificar la edad de los compradores.
El mercado de estas bebidas ha crecido conforme disminuye el consumo de alcohol entre los estadounidenses. Actualmente existen cientos de marcas que compiten en un sector que se estima generará ventas cercanas a los 1,400 millones de dólares este año.
Su expansión ha sido posible debido a un vacío legal derivado de la Ley Agrícola de 2018, legislación federal que autorizó la comercialización de productos elaborados a partir del cáñamo. No obstante, ese vacío legal está previsto para cerrarse en noviembre, lo que impediría que estos productos permanezcan en los estantes, aunque la industria confía en que el Congreso adopte medidas para mantener su comercialización, según STAT.
En la práctica, la disponibilidad de estas bebidas suele superar las restricciones legales. Por ejemplo, en Nueva York la normativa limita el contenido a un miligramo de THC por porción, pero el reporte encontró con facilidad latas que contenían entre 50 y hasta 100 miligramos. Además, las regulaciones estatales son muy variables, cambian con frecuencia y, en muchos casos, se aplican de manera limitada.
Los especialistas consideran que la principal preocupación son los menores de edad. El Dr. Rudy Kink, médico de urgencias pediátricas del Hospital Infantil Le Bonheur, en Memphis, Tennessee, señaló que su hospital atiende cada semana entre cuatro y cinco niños que han ingerido este tipo de bebidas. Los casos incluyen tanto a pequeños atraídos por los envases llamativos como a adolescentes que experimentan con el cannabis.
Según explicó, los menores suelen llegar al hospital con síntomas como somnolencia intensa, confusión y vómitos. En muchas ocasiones, los padres desconocen la causa del problema hasta que los análisis de sangre y orina confirman la presencia de THC.
Kink expresó su preocupación porque muchos adolescentes no comprenden plenamente los efectos del THC y consideró que estas bebidas deberían contar con un etiquetado mucho más claro para evitar confusiones.
El etiquetado insuficiente también representa un riesgo para los adultos. Tory Spindle, investigadora especializada en cannabis de Johns Hopkins Medicine, indicó que algunas personas podrían consumir estas bebidas sin darse cuenta de que contienen THC. Advirtió que una de las situaciones más peligrosas sería que alguien se intoxicara sin saberlo y posteriormente condujera un vehículo.
Sus investigaciones también indican que las bebidas con cannabis actúan con mayor rapidez que los productos comestibles, ya que sus efectos pueden comenzar entre 15 y 20 minutos después de su consumo, lo que podría sorprender a quienes no tienen experiencia con este tipo de productos.
Por otra parte, la educadora en salud Jessica Kruger explicó que muchas bebidas derivadas del cáñamo se comercializan fuera de los dispensarios autorizados, por lo que no están sujetas a los mismos controles de calidad y seguridad. En consecuencia, los consumidores no pueden tener certeza sobre la cantidad real de THC que contienen ni sobre la posible presencia de contaminantes.
El manejo de estos productos también varía entre los establecimientos comerciales. Mientras algunas grandes cadenas colocan avisos de advertencia y verifican la edad de los compradores, muchas tiendas pequeñas exhiben las bebidas junto a refrescos convencionales y sin señalización que advierta sobre su contenido, según el informe de STAT.
A pesar de las preocupaciones, algunos especialistas consideran que estas bebidas también podrían ofrecer ciertos beneficios. Jessica Kruger señaló que podrían servir como una alternativa para que algunos adultos reduzcan el consumo de alcohol. Asimismo, representantes de la industria sostienen que, en lugar de prohibirlas, deberían regularse de forma similar a otras bebidas dirigidas a adultos, mediante un etiquetado claro, controles de calidad y verificación de edad al momento de la compra.
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