— Agencias 20/07/2026
Los agonistas de los receptores GLP-1, medicamentos ampliamente utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, podrían estar asociados con un ligero incremento en el riesgo de desarrollar una enfermedad ocular poco frecuente, pero potencialmente grave.
Entre estos medicamentos se encuentran Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound, los cuales, según una investigación realizada por la Universidad de Rutgers, podrían aumentar la probabilidad de presentar neuropatía óptica isquémica.
Esta enfermedad se produce cuando disminuye de manera repentina el flujo sanguíneo hacia el nervio óptico, lo que puede ocasionar una pérdida parcial de la visión de aparición súbita y, en muchos casos, permanente.
El estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), fue publicado el 14 de julio en la revista Annals of Internal Medicine.
A pesar de que los resultados han despertado interés entre la comunidad médica, los investigadores destacaron que el riesgo absoluto para cada paciente sigue siendo muy bajo. Además, señalaron que la asociación observada podría estar relacionada con diferencias en el estado de salud de los participantes —todos ellos con diabetes tipo 2— y no necesariamente con un efecto directo de los medicamentos. Por ello, enfatizaron la necesidad de realizar más investigaciones para aclarar esta relación.
Para el estudio, los científicos dieron seguimiento a un amplio grupo de adultos estadounidenses de entre 18 y 65 años que recibían tratamiento para la diabetes tipo 2.
Los resultados mostraron un incremento de entre tres y cuatro casos adicionales por cada 10 mil pacientes tratados con agonistas GLP-1 durante un periodo de 18 meses, en comparación con quienes utilizaban otros medicamentos para la diabetes, como los inhibidores de SGLT2 o los inhibidores de DPP-4.
"Aunque la neuropatía óptica isquémica es un evento poco frecuente, reviste importancia clínica porque puede provocar una pérdida repentina de la visión", explicó el autor principal del estudio, Chintan Dave, profesor del Instituto de Salud de Rutgers. El especialista añadió que, aunque el aumento del riesgo fue reducido, tanto médicos como pacientes deben conocer esta posible asociación.
La investigación también encontró que la mayoría de los casos se presentaron en hombres y en personas de entre 50 y 65 años.
Generalmente, esta enfermedad se manifiesta con visión borrosa, disminución de la intensidad visual o pérdida de una parte del campo visual en un solo ojo, más que con una ceguera completa. Aunque algunos pacientes pueden experimentar una leve recuperación con el paso de los meses, el daño ocasionado suele ser irreversible.
Dave subrayó que, debido a que la neuropatía óptica isquémica puede causar una pérdida súbita y permanente de la visión, es fundamental reconocer rápidamente los síntomas y acudir de inmediato a una evaluación oftalmológica, especialmente en personas con mayor riesgo de desarrollar esta complicación.
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