Nuevo León y el costo de las alianzas para Jorge Romero

— Mario Maldonado 17/07/2026

Las alianzas partidistas pueden responder a una coincidencia de proyectos a largo plazo o bien a una negociación que va más allá de la política. El segundo es el escenario que enfrenta hoy el PAN en Nuevo León, pues mientras a nivel nacional su dirigente Jorge Romero rechaza las coaliciones e insiste en que Acción Nacional debe recuperar su identidad y competir con su propia marca en las elecciones de 2027, en el estado norteño todo indica que le llegaron al precio para mantener una alianza con el PRI.

Alejandro “Alito” Moreno es el artífice de esa estrategia, porque para el dirigente priista ese acuerdo representa una oportunidad de conservar influencia en Nuevo León, con Adrián de la Garza, aunque para Romero signifique el desafío de evaluar si los beneficios electorales, o bien personales, justifican el costo de acercarse nuevamente a un partido que durante décadas fue su principal adversario.

Los datos demuestran que el reto es mayúsculo. En Nuevo León, un exbastión del panismo, su votación en la elección presidencial pasó de 39.8% en 2012 a 21.9% en 2024, una caída del 45% en 12 años. El PRI también sufrió un desplome al pasar de 29.6% a 11.2%. Movimiento Ciudadano dejó de ser una fuerza marginal para posicionarse como preponderante, mientras que Morena empieza también a capitalizar el descontento. Este desgaste de los partidos tradicionales explica por qué las alianzas pasaron a convertirse en una disputa por la permanencia política.

La coalición con el PAN es una de las pocas rutas para que el PRI mantenga competitividad en Nuevo León y, en buena medida, a nivel nacional. “Alito” necesita la estructura territorial, la presencia electoral y el respaldo histórico del panismo, por lo que intenta convencer a su otrora rival que el PRI es una maquinaria que todavía puede aportar votos y operación política. En esa ecuación, Jorge Romero tendrá que aceptar los incentivos de una alianza que en teoría puede darle resultados inmediatos, aunque implique cargar con el desgaste del priismo y seguir perdiendo identidad nacional. El líder del PRI apuesta a que la necesidad electoral del PAN va a ser suficiente para acercarlo a la coalición.

El sector panista a favor de esta estrategia respalda sus argumentos en algunas encuestas que muestran que una coalición PRI-PAN sería competitiva frente a Morena y Movimiento Ciudadano, aunque del otro lado está un grupo que asegura que el PAN construyó su fortaleza en Nuevo León presentándose como la alternativa democrática al priismo, algo que la alianza terminó quebrantando.

Si el PAN acepta ir de nuevo con el PRI, probablemente conservará posiciones de poder, pero Romero deberá responder si es una decisión estratégica propia, que se opone a la idea que ha venido enarbolando a nivel nacional, o si terminó aceptando algún beneficio para mantener al PRI con vida política.

Si los blanquiazules compiten solos, aunque lógicamente asumirían un riesgo político y financiero mayor, lo harían con una narrativa nítida y una identidad propia, algo casi imposible de recuperar si se entrega voluntariamente en una mesa de negociación. De cara a 2027, esa apuesta sería de vida o muerte para el PAN.

Dicen los militantes que a Romero debe quedarle claro que a “Alito” no le importa la refundación del PAN, ni el debate sobre la urgente necesidad de reconstruir su identidad para reconquistar a su electorado; a “Alito” Moreno sólo le importa él y las prerrogativas del PRI, para lo que sigue necesitando al PAN. Nuevo León es el bastión clave para conseguirlo. 

Posdata 

La detención del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, sacudió este jueves al panismo nacional. El primer gobernador de oposición en la historia moderna de México fue capturado por agentes de la Fiscalía General de la República y trasladado a sus instalaciones en Tijuana, donde fue sometido a exámenes médicos antes de ser presentado ante el Ministerio Público. La investigación lo relaciona con una presunta red de contrabando de combustible y delincuencia organizada.

Junto con Ruffo también fue detenido Ricardo Thompson Navarro, identificado como socio de Ingemar, la empresa bajo investigación, y cercano al exmandatario. La indagatoria apunta a un esquema de importación irregular de combustibles que la FGR considera parte de las investigaciones contra el llamado huachicol fiscal, uno de los frentes prioritarios del gobierno federal.

La captura pone en una posición difícil al PAN. Ruffo fue gobernador entre 1989 y 1995, y es uno de los personajes que simbolizaron la alternancia democrática y la llegada de la oposición al poder. Por eso el golpe trasciende el ámbito penal y adquiere una dimensión política para un partido que busca reposicionarse rumbo a las elecciones de 2027.

Ahora la Fiscalía deberá sostener en los tribunales las acusaciones que motivaron la orden de aprehensión. Si acredita los delitos, se tratará de uno de los casos de mayor impacto contra un exgobernador emanado del PAN. Si no lo consigue, se convertirá en un argumento más para quienes denuncian un uso político de la justicia. Todo, en el contexto de lo que sucede con la gobernadora morenista Marina del Pilar.

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