— Enrique Irazoqui Morales 17/07/2026
Hace ya más de un mes del fallecimiento de Román Alberto Cepeda González, que no solo dejó un vacío político en Torreón, sino que evidenció el deterioro administrativo que se fue profundizando conforme avanzaba su enfermedad. El municipio quedó atrapado en una dinámica de rezagos, crisis financiera y falta de control en áreas clave. Hoy, con la llegada del exgobernador y senador con licencia, el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, la ciudad enfrenta un momento decisivo: recomponer la administración y recuperar la confianza ciudadana.
Las primeras decisiones que tomó Riquelme Solís fue enfocar todas las baterías en recuperar servicios que se habían ido perdiendo en la ciudad: suministro de agua, pavimentación, bacheo, servicios públicos generales. Ante tal situación, el novel alcalde decidió cancelar por el momento la obra del El Campesino, con un presupuesto de 400 millones de pesos, para destinar los recursos a rescatar la ciudad de las evidentes carencias en las que se encuentra.
Así entonces, el flamante presidente municipal tuvo que raudo, mover las piezas del tablero. En cuestión de días se registraron cambios en Desarrollo Urbano, el Sistema de Mantenimiento Vial y Comunicación Social. El golpe más fuerte llegó con la renuncia de Roberto Escalante, gerente de SIMAS, tras revelarse un adeudo superior a 2,000 millones de pesos. El organismo operador de agua, vital para la vida urbana, se encuentra en una crisis que refleja el desorden heredado.
Mientras el ingeniero afronta los retos en los que encontró la administración de Torreón, el PRI y Morena (que son los únicos con posibilidades de ganar) ya piensa en el futuro. En enero o febrero de 2027 deberá definir a su candidato para la alcaldía de Torreón, rumbo a las elecciones de junio. Evidentemente existen cuadros que pueden dar la talla electoralmente para retener la alcaldía torreonense, pero la ley permite la eventual candidatura a relección del propio Riquelme. Así que es muy probable que si las condiciones se dan, el propio exgobernador termine conduciendo las riendas del municipio por 4.5 años, si las fuerzas de su partido y por supuesto el gobernador del Estado, Manolo Jiménez así lo decidieran.
La definición entonces será estratégica: Torreón es un bastión electoral en La Laguna y perderlo significaría un golpe fuerte para el priismo en Coahuila.
En innegable que las condiciones que se presentaron, evidentemente la administración municipal se fue deteriorando conforme empeoraba la salud del alcalde Cepeda. La falta de control derivó en rezagos de infraestructura, crisis financiera y pérdida de confianza ciudadana. Riquelme tiene ahora un reto doble: sanear las finanzas y recomponer la administración, mientras reconstruye la credibilidad política del municipio.
En tanto, el gobernador Manolo Jiménez Salinas tiene frente a sí un proceso electoral complejo: la renovación de las 38 alcaldías de Coahuila y la elección de 8 diputaciones federales. La concurrencia electoral —municipal y federal al mismo tiempo— significa que el entorno nacional tendrá incidencia directa en lo local. Morena y sus aliados buscarán capitalizar el arrastre presidencial, mientras el PRI deberá mantener cohesión interna y definir candidaturas sólidas en municipios clave como Saltillo, Monclova y Torreón, a la vez de buscar recuperar Piedras Negras. En la capital, como la Monclova, tiene alcaldes bien calificados que parecen marchar en caballo de hacienda hacia la reelección, en Torreón evidentemente es otra cosa. Interesante será ver s el estridente alcalde nigropetense de filiación morenista, Jacobo Rodríguez se reelige o si sucumbe como le acaba de pasar a su partido apenas hace un poco más de un mes en las pasadas elecciones para los diputados locales.
Torreón pues se ha convertido en el termómetro político de Coahuila. La crisis heredada tras la muerte de Cepeda y la llegada de Riquelme marcan un punto de quiebre. El PRI se juega su futuro en La Laguna, y Manolo Jiménez enfrenta el reto de mantener la fuerza del partido en un escenario nacionalizado y altamente competitivo. El desenlace de 2027 será decisivo no solo para el municipio, sino para la cada vez más clara preeminencia del priismo en Coahuila.
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