Por qué el colesterol puede subir en invierno y cómo reducir el riesgo de infarto

— Agencias 15/07/2026

Durante la temporada invernal, los niveles de colesterol suelen aumentar en muchas personas, incluso en aquellas que mantienen hábitos alimenticios y rutinas similares durante todo el año. Este fenómeno ha sido relacionado con un incremento de los eventos cardiovasculares durante los meses fríos, debido a una combinación de cambios fisiológicos y modificaciones en el comportamiento.

De acuerdo con reportes especializados en salud, los ataques cardíacos pueden aumentar considerablemente durante los periodos de bajas temperaturas. Este riesgo es especialmente relevante en personas que ya presentan enfermedades cardiovasculares, ya que son más susceptibles a los cambios que ocurren en el organismo durante el invierno.

El frío puede favorecer que la sangre sea más viscosa y contribuir al aumento de ciertos lípidos circulantes, lo que facilita la aparición de placas de colesterol y posibles obstrucciones en las arterias. Además, la menor exposición a la luz solar durante esta época puede disminuir los niveles de vitamina D, una sustancia relacionada con el metabolismo de las grasas, aumentando la vulnerabilidad cardiovascular.

Un análisis realizado con información de millones de adultos en Estados Unidos por investigadores del Centro Ciccarone de Johns Hopkins encontró que el colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”, presenta valores ligeramente más elevados durante el invierno en comparación con el verano, tanto en hombres como en mujeres.

Cómo responde el cuerpo al frío y por qué cambia el colesterol

El invierno genera diversas adaptaciones en el organismo destinadas a conservar el calor corporal. Entre ellas se encuentran modificaciones en la circulación y cambios en las características de la sangre.

Durante los meses fríos pueden observarse aumentos moderados del colesterol LDL y una disminución del colesterol HDL, considerado protector para el sistema cardiovascular. Este comportamiento puede presentarse incluso en personas que siguen una alimentación saludable.

La menor cantidad de exposición solar reduce la producción natural de vitamina D, lo que puede afectar algunos procesos relacionados con el manejo de los lípidos en el organismo. Además, las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, es decir, un estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que puede aumentar la presión sobre el sistema circulatorio y favorecer condiciones que facilitan la formación de coágulos.

Algunos especialistas señalan que durante el invierno los niveles de colesterol total pueden elevarse algunos puntos y que los episodios cardiovasculares tienden a aumentar en los meses más fríos, principalmente entre diciembre y febrero.

Alimentación, menor actividad física y cambios de hábitos en invierno

Durante el invierno suelen modificarse las preferencias alimentarias. Muchas personas optan por comidas más abundantes y calóricas, como preparaciones cremosas, carnes procesadas y postres con alto contenido de grasas y azúcares.

Estos cambios pueden incrementar la cantidad diaria de calorías consumidas, especialmente mediante grasas saturadas y carbohidratos refinados, favoreciendo alteraciones en los niveles de colesterol.

A esto se suma una reducción de la actividad física. Las bajas temperaturas y los días más cortos pueden hacer que muchas personas reduzcan el ejercicio, lo que favorece el aumento de peso y puede disminuir los niveles de colesterol HDL.

El sedentarismo suele combinarse con reuniones familiares y celebraciones típicas de la temporada, donde es frecuente el consumo de alimentos ricos en grasas, harinas refinadas y azúcares.

Las personas con enfermedades como diabetes pueden experimentar cambios más marcados en sus niveles de colesterol durante esta época. También presentan mayor vulnerabilidad quienes tienen factores de riesgo como hipertensión arterial, obesidad o antecedentes de problemas cardíacos.

Cómo cuidar la salud cardiovascular durante el invierno

Debido al aumento estacional del colesterol y los eventos cardiovasculares, los especialistas recomiendan reforzar la prevención durante los meses fríos.

El seguimiento médico es fundamental, especialmente en personas con antecedentes de infarto, colesterol elevado persistente o enfermedades cardiovasculares. En algunos casos, los médicos pueden ajustar tratamientos para mantener un mejor control. Entre los medicamentos utilizados se encuentran las estatinas, la ezetimiba y los fibratos, siempre bajo indicación profesional.

En cuanto a la alimentación, se recomienda incluir alimentos que favorecen mejores niveles de colesterol, como:

Avena.Cebada.Frutos secos.Semillas.Verduras de hoja verde.Pescado.Legumbres.

Las comidas calientes de invierno pueden adaptarse utilizando ingredientes saludables, por ejemplo sopas de verduras, cereales integrales, pescado preparado con poca grasa y legumbres cocidas con aceites saludables.

Mantener una hidratación adecuada y consumir bebidas calientes sin exceso de azúcar también puede contribuir a conservar un buen equilibrio metabólico.

La importancia del ejercicio durante el frío

Aunque las bajas temperaturas pueden dificultar la actividad física al aire libre, mantenerse activo continúa siendo esencial para proteger el corazón.

Cuando el clima es extremo, pueden utilizarse alternativas en espacios cerrados para conservar la movilidad y el gasto energético.

Algunas recomendaciones incluyen:

Levantarse y caminar unos minutos cada hora.Usar escaleras en lugar de elevadores cuando sea posible.Realizar ejercicios dentro del hogar.Practicar ejercicios de respiración y movilidad.

La actividad física ayuda a mantener un metabolismo saludable, favorece mejores niveles de colesterol y fortalece la función cardiovascular.

Tratamientos complementarios y precauciones

Algunas personas utilizan productos naturales como complemento para el cuidado cardiovascular, incluyendo extractos de ciertas plantas o preparados alternativos. Sin embargo, estos métodos no deben sustituir los tratamientos médicos indicados.

Cualquier suplemento o terapia complementaria debe utilizarse con supervisión profesional, especialmente en personas que toman medicamentos para controlar el colesterol, la presión arterial o enfermedades cardíacas.

En conclusión, el invierno puede representar un periodo de mayor riesgo cardiovascular debido a cambios en el organismo, menor actividad física y modificaciones en la alimentación. Mantener controles médicos, seguir una dieta equilibrada, realizar ejercicio regularmente y respetar los tratamientos indicados son medidas clave para proteger la salud del corazón durante esta temporada.

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