— Agencias 14/07/2026
Aunque el colesterol LDL continúa siendo uno de los principales indicadores evaluados en los análisis de sangre y suele recibir gran atención durante los controles médicos, nuevas investigaciones sugieren que este valor por sí solo no siempre refleja completamente el riesgo cardiovascular de una persona.
Por esta razón, especialistas han comenzado a destacar la importancia de incorporar otros marcadores que permitan identificar a pacientes con mayor susceptibilidad a desarrollar enfermedades cardíacas, incluso cuando sus niveles tradicionales de colesterol parecen encontrarse dentro de rangos considerados normales.
Uno de los marcadores que ha ganado relevancia es la apolipoproteína B (apoB), una proteína relacionada con la cantidad de partículas que transportan colesterol en la sangre.
El médico y divulgador estadounidense William Wallace explicó recientemente que dos personas que reciben tratamiento con estatinas pueden presentar el mismo nivel “adecuado” de colesterol LDL y, aun así, tener riesgos cardiovasculares diferentes. Según su planteamiento, la diferencia estaría en la cantidad de partículas aterogénicas circulantes y no únicamente en la cantidad total de colesterol.
¿Por qué el colesterol LDL podría no ser suficiente para calcular el riesgo?
Los enfoques actuales de prevención cardiovascular buscan integrar más factores además del colesterol LDL. Entre ellos se encuentran:
Apolipoproteína B (apoB). Lipoproteína(a). Resistencia a la insulina. Marcadores de inflamación. Factores genéticos y metabólicos.
Los especialistas señalan que estos parámetros pueden ofrecer una visión más completa del riesgo individual, ya que algunas personas pueden tener un nivel de LDL aparentemente adecuado pero mantener una elevada cantidad de partículas capaces de favorecer la formación de placas en las arterias.
La idea principal es que el colesterol LDL mide la cantidad de colesterol transportado dentro de las partículas, mientras que la apoB permite estimar cuántas partículas aterogénicas circulan en el organismo.
El papel de la apolipoproteína B: contar partículas y no solo colesterol
Cada partícula considerada aterogénica —como LDL, VLDL, IDL o lipoproteína(a)— contiene una molécula de apoB.
Por ello, la medición de esta proteína funciona como una especie de conteo indirecto de partículas capaces de penetrar la pared arterial y contribuir al desarrollo de aterosclerosis.
Según este enfoque:
Un LDL bajo no siempre significa pocas partículas aterogénicas. Un LDL elevado no necesariamente implica el mismo riesgo si la cantidad de partículas es baja. La cantidad de partículas podría estar más relacionada con la probabilidad de formar placas arteriales.
Wallace señaló que muchos tratamientos actuales se enfocan principalmente en reducir el colesterol LDL, mientras que algunas personas tratadas con estatinas nunca han evaluado cuántas partículas aterogénicas mantienen en circulación.
Estudios en pacientes tratados con estatinas
Uno de los análisis utilizados para respaldar esta hipótesis se basó en datos del Estudio de la Población General de Copenhague, publicado en una revista especializada en cardiología.
La investigación siguió a 13.015 adultos que ya utilizaban estatinas durante un periodo promedio de ocho años. Los investigadores compararon los niveles de colesterol LDL y apoB para evaluar la aparición de infartos y muertes.
Los resultados mostraron que:
Las personas con apoB elevada pero LDL dentro de rangos normales presentaron un riesgo de infarto de miocardio aproximadamente 49% mayor. También tuvieron un aumento cercano al 21% en el riesgo de muerte por cualquier causa. En cambio, quienes tenían LDL elevado pero apoB normal no mostraron un incremento equivalente del riesgo.
Los investigadores concluyeron que, en determinados pacientes tratados con estatinas, la cantidad de partículas aterogénicas podría explicar mejor el llamado “riesgo residual”, es decir, el riesgo que permanece pese a alcanzar buenos niveles de colesterol LDL.
Otros estudios sobre apoB y eventos cardiovasculares
La importancia de la apoB también ha sido evaluada en otros trabajos científicos.
Una investigación publicada en JAMA Cardiology analizó datos del Biobanco del Reino Unido y de ensayos clínicos internacionales como FOURIER e IMPROVE-IT.
El análisis incluyó:
Más de 389.000 personas en prevención primaria. Más de 40.000 pacientes con enfermedad aterosclerótica establecida tratados con estatinas.
Cuando se compararon diferentes marcadores lipídicos, los investigadores encontraron que la apoB fue el único parámetro que mantuvo una asociación significativa con el riesgo de infarto de miocardio después de ajustar otros factores.
Otro metaanálisis publicado en revistas de la American Heart Association revisó 12 estudios independientes con más de 233.000 participantes y cerca de 23.000 eventos cardiovasculares.
Los resultados indicaron que:
La apoB fue el marcador asociado con mayor capacidad predictiva de riesgo cardiovascular. El colesterol LDL mostró una asociación menor. El colesterol no-HDL presentó un valor intermedio.
Los autores estimaron que una estrategia preventiva basada en apoB podría evitar más eventos cardiovasculares que aquellas centradas únicamente en LDL.
Nuevas guías y prevención cardiovascular personalizada
Este cambio de enfoque coincide con una tendencia creciente hacia una prevención más individualizada.
Las nuevas recomendaciones del American College of Cardiology y la American Heart Association plantean objetivos más estrictos de colesterol LDL según el nivel de riesgo de cada persona.
Entre los objetivos propuestos se encuentran:
Menos de 100 mg/dL en personas con riesgo límite o moderado. Menos de 70 mg/dL en personas con riesgo cardiovascular alto. Menos de 55 mg/dL en quienes ya tuvieron un evento cardiovascular.
Además, las guías sugieren iniciar tratamientos farmacológicos antes cuando los cambios en el estilo de vida no logran alcanzar las metas establecidas.
Especialistas señalan que esta estrategia no busca sustituir al colesterol LDL, sino complementar su interpretación con otros datos que permitan una evaluación más precisa.
Hacia una evaluación más completa del riesgo cardíaco
La evidencia actual indica que el colesterol LDL sigue siendo un marcador fundamental y ampliamente estudiado, pero no representa por sí solo toda la información necesaria para estimar el riesgo cardiovascular.
La incorporación de biomarcadores como la apoB, junto con factores metabólicos, inflamatorios y genéticos, podría ayudar a identificar a personas que mantienen un riesgo elevado pese a resultados aparentemente normales.
El objetivo de este enfoque es avanzar hacia una medicina preventiva más personalizada, donde las decisiones sobre tratamiento y seguimiento se adapten mejor a las características individuales de cada paciente.
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