— Agencias 14/07/2026
Los plásticos no desaparecen por completo cuando se degradan; en realidad, se fragmentan en partículas diminutas conocidas como microplásticos y nanoplásticos, tan pequeñas que no pueden observarse a simple vista. Ahora, nuevas investigaciones han encontrado evidencia de que estas partículas pueden llegar hasta el sistema cardiovascular, incluso alcanzando la circulación de las arterias del corazón.
Un estudio realizado por científicos de Italia, Estados Unidos y Mónaco encontró que las personas que sufrieron un infarto agudo de miocardio presentaban concentraciones de micro y nanoplásticos en la sangre de sus arterias coronarias casi tres veces superiores en comparación con individuos con arterias sanas.
La investigación fue publicada en la revista European Heart Journal, perteneciente a la Sociedad Europea de Cardiología, y reveló que la presencia de estas partículas se relacionó con niveles elevados de inflamación, exposición a contaminación atmosférica y tabaquismo. Sin embargo, los investigadores aclaran que los resultados no demuestran que los plásticos sean la causa directa de los infartos.
Un contaminante invisible que llega al corazón
La enfermedad coronaria ocurre cuando las arterias encargadas de llevar sangre al corazón se estrechan o bloquean, reduciendo el suministro de oxígeno al músculo cardíaco. Esta enfermedad representa una de las principales causas de muerte a nivel mundial.
Durante décadas, la investigación cardiovascular se ha enfocado principalmente en factores de riesgo conocidos como el colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo. Sin embargo, el impacto de los contaminantes ambientales sobre la salud cardiovascular ha recibido menor atención.
Los microplásticos son fragmentos de plástico con un tamaño inferior a 5 milímetros, mientras que los nanoplásticos son partículas aún más pequeñas, de menos de un micrómetro.
Investigaciones previas ya habían demostrado que estas partículas pueden ingresar al organismo, circular por la sangre y favorecer procesos relacionados con inflamación y daño vascular, mecanismos que participan en el desarrollo de aterosclerosis, una enfermedad caracterizada por la acumulación de placas en las arterias.
Hasta ahora, existía poca información sobre la presencia de estos contaminantes específicamente dentro de la circulación coronaria.
Cómo se realizó el estudio
El equipo de investigadores analizó la cantidad de micro y nanoplásticos presentes en la sangre de las arterias coronarias de personas con diferentes niveles de enfermedad cardíaca.
El estudio fue de tipo transversal y multicéntrico, es decir, evaluó a los pacientes en un momento determinado sin realizar un seguimiento prolongado.
Participaron 61 personas divididas en tres grupos:
19 pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI), considerado uno de los tipos más graves de infarto. 20 pacientes con enfermedad coronaria crónica. 22 personas con arterias normales que funcionaron como grupo de comparación.
Los investigadores obtuvieron muestras de sangre coronaria y sangre periférica, que posteriormente fueron analizadas mediante técnicas capaces de identificar la composición química, tamaño y características de las partículas plásticas.
Mayor presencia de plásticos en pacientes con infarto
Los resultados mostraron diferencias importantes entre los grupos.
Los micro y nanoplásticos fueron detectados en:
El 84% de los pacientes que habían sufrido un infarto agudo. El 40% de quienes tenían enfermedad coronaria crónica. El 31,8% de las personas con arterias normales.
El tipo de plástico encontrado con mayor frecuencia fue el polietileno, un material ampliamente utilizado en envases, bolsas y productos de uso cotidiano. Este polímero apareció en el 97% de los casos donde se encontraron partículas plásticas.
Además, los pacientes con infarto presentaron mayores concentraciones de sustancias relacionadas con inflamación, especialmente:
Interleucina-6 (IL-6). Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).
Estas moléculas son liberadas por el organismo como respuesta a procesos inflamatorios y pueden participar en la inestabilidad de las placas de aterosclerosis.
El tabaquismo apareció como un factor importante
Al analizar diferentes variables, los investigadores encontraron que el tabaquismo fue el único factor que predijo de manera independiente la presencia de micro y nanoplásticos.
Los fumadores tuvieron una probabilidad aproximadamente 5,69 veces mayor de presentar estas partículas en comparación con quienes no fumaban.
Por otra parte, la detección de micro y nanoplásticos se relacionó con una mayor probabilidad de enfermedad coronaria obstructiva, con una diferencia aproximada de 4,48 veces frente a las personas sin partículas detectables.
Los autores concluyeron que quienes presentaban un infarto agudo tenían una carga mayor y más diversa de micro y nanoplásticos que aquellos con enfermedad coronaria crónica o arterias sanas.
¿Los plásticos provocan infartos?
Aunque los resultados son llamativos, los investigadores enfatizan que el estudio no demuestra una relación directa de causa y efecto.
La principal limitación es el número reducido de participantes, por lo que los hallazgos deben considerarse preliminares y requieren confirmación mediante investigaciones más amplias.
Ria Devereux, investigadora ambiental de la Universidad de East London, señaló que el estudio es relevante porque muestra la dificultad de trasladar los resultados obtenidos en modelos experimentales a la vida real, donde influyen múltiples factores como genética, alimentación, estilo de vida y diferentes exposiciones ambientales.
Por su parte, el cardiólogo y especialista en epidemiología clínica Fernando Botto explicó que existe una base biológica razonable para pensar que estas partículas podrían contribuir a procesos inflamatorios relacionados con la aterosclerosis.
Sin embargo, destacó que encontrar microplásticos en personas con infarto no significa necesariamente que estos sean los responsables del evento cardíaco. También planteó la posibilidad de que puedan funcionar como un indicador de exposición ambiental, especialmente en personas fumadoras.
La necesidad de nuevas investigaciones
Los científicos consideran necesario realizar estudios futuros con mayor número de participantes y seguimiento a largo plazo para determinar si los micro y nanoplásticos representan realmente un nuevo factor de riesgo cardiovascular.
También proponen medir de forma más precisa la exposición individual a estos contaminantes mediante el análisis de diferentes vías de entrada al organismo, como:
Inhalación de partículas presentes en el aire. Consumo de alimentos contaminados. Ingesta de agua. Exposición acumulada durante la vida.
Si investigaciones posteriores confirman estos hallazgos, la contaminación por plásticos podría convertirse en un factor ambiental modificable dentro de la prevención cardiovascular.
Por ahora, los expertos consideran que se trata de una señal importante que requiere más estudios, pero que todavía no permite afirmar que los micro y nanoplásticos sean una causa directa de los infartos.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX