El mal uso del Adderall disminuye drásticamente entre los adultos jóvenes

— Agencias 14/07/2026

El uso indebido de medicamentos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), como Adderall, Ritalin y Vyvanse, ha disminuido de forma importante entre los adultos jóvenes, según una nueva revisión de la evidencia científica.

Los investigadores encontraron que la proporción de personas menores de 30 años que hacen un uso inadecuado de estos estimulantes pasó del 7.5 % en 2016 al 3.7 % en 2023. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Clinical Psychopharmacology.

Margaret Maglione, investigadora principal del estudio y líder de proyectos en el Southern California Evidence Review Center de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), señaló que esta reducción se debe principalmente a una disminución del uso indebido de Adderall entre los adultos jóvenes.

Los autores sugieren que esta tendencia podría estar relacionada con la escasez nacional de medicamentos para el TDAH que comenzó en 2022. En el momento de mayor desabasto, cerca del 72 % de los pacientes informó dificultades para surtir sus recetas.

Para elaborar esta revisión, los investigadores analizaron conjuntamente los resultados de 64 estudios realizados entre 2004 y 2024.

Los medicamentos estimulantes utilizados para tratar el TDAH, como Adderall, Ritalin y Vyvanse, suelen ser objeto de uso indebido debido a que producen efectos inmediatos sobre el cerebro, incluso en personas que los consumen de manera ocasional.

Entre quienes hacen un uso no médico de estos fármacos, el 35 % los utiliza para mejorar la concentración, el 31 % para mantenerse despierto o alerta y el 16 % para experimentar efectos eufóricos o contrarrestar los efectos de otras sustancias.

Los investigadores señalaron que los adultos jóvenes suelen consumir Adderall y medicamentos similares para estudiar durante más tiempo o mantener la atención en tareas que requieren un alto nivel de concentración. En muchos casos, obtienen estos medicamentos de amigos o familiares que les proporcionan las pastillas sin costo.

En contraste, los consumidores más frecuentes suelen tener más de 30 años. Este grupo tiene una mayor probabilidad de conseguir los medicamentos mediante consultas con múltiples médicos o a través de distribuidores ilegales, además de utilizar vías de administración más peligrosas, como inhalarlos, fumarlos o inyectarlos.

El doctor Jaskanwar Batra, vicepresidente de asuntos clínicos del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Escuela de Medicina Keck, explicó que la mayoría de los pacientes utiliza estos medicamentos de forma adecuada y conforme a la prescripción médica. Sin embargo, advirtió que el riesgo de uso indebido es mayor entre quienes cuentan con una receta legítima o tienen acceso a la medicación prescrita para otra persona.

El uso inadecuado de estos estimulantes no está exento de riesgos. Entre 2012 y 2016, los centros de control de intoxicaciones de Estados Unidos recibieron más de 33,000 reportes relacionados con estos medicamentos.

Además, muchas personas que hacen un uso indebido de los fármacos para el TDAH también consumen otras sustancias de manera simultánea. El 53 % combina estos medicamentos con alcohol, el 26 % con marihuana, el 20 % con cocaína y otro 20 % con otros medicamentos de prescripción.

A pesar de ello, los investigadores encontraron que solo el 0.2 % de los ingresos a programas de tratamiento por consumo de sustancias estuvo relacionado con estimulantes recetados.

La revisión también concluyó que no existe evidencia de que recibir tratamiento con medicamentos para el TDAH durante la adolescencia aumente el riesgo de desarrollar trastornos por consumo de sustancias en etapas posteriores de la vida.

No obstante, los autores señalaron que aún faltan estudios de seguimiento a largo plazo en Estados Unidos que permitan conocer las consecuencias del uso prolongado e indebido de estos estimulantes sobre la salud.

Susanne Hempel, investigadora principal, profesora de ciencias clínicas de la población y salud pública en la Escuela de Medicina Keck y directora del Southern California Evidence Review Center, comentó que el uso indebido de estimulantes para el TDAH ha sido un tema de preocupación durante décadas. Sin embargo, expresó su sorpresa al comprobar que prácticamente no existen investigaciones de largo plazo que evalúen los efectos físicos del consumo inadecuado y prolongado de estos medicamentos.

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