— Agencias 13/07/2026
La salud cerebral está estrechamente relacionada con la salud cardiovascular. Mantener una buena presión arterial, controlar el colesterol y cuidar otros aspectos del estilo de vida no solo beneficia al corazón, sino que también puede influir en la preservación de la memoria y disminuir el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo o enfermedad de Alzheimer.
De acuerdo con Bryan Woodruff, neurólogo cognitivo de Mayo Clinic en Arizona, los hábitos que protegen contra enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer también pueden tener efectos positivos sobre el cerebro.
El especialista explicó que el cerebro necesita un sistema circulatorio saludable para funcionar correctamente, al igual que otros órganos del cuerpo. Por ello, mantener en equilibrio factores como la glucosa, la presión arterial y los niveles de colesterol puede contribuir a conservar las capacidades cognitivas durante más tiempo.
Entre las recomendaciones para proteger la salud cerebral se encuentran:
Controlar niveles elevados de glucosa en sangre. Mantener una presión arterial adecuada. Reducir niveles altos de colesterol perjudicial. Evitar el consumo de tabaco. Conservar un peso saludable. Seguir una alimentación beneficiosa para el corazón. Dormir correctamente. Mantener relaciones sociales activas. Atender problemas de audición y visión. Evitar el consumo prolongado de medicamentos sedantes sin supervisión médica. Realizar actividad física y mantener la mente estimulada.
Woodruff resumió esta relación con una idea fundamental: los hábitos que favorecen la salud general también benefician al cerebro.
La relación entre Alzheimer y salud vascular
El Alzheimer suele asociarse con la acumulación de proteínas anormales en el cerebro, principalmente las placas de beta amiloide y los depósitos de proteína tau.
Sin embargo, el especialista señaló que la enfermedad parece involucrar muchos más procesos. Al analizar cerebros de personas fallecidas con Alzheimer, los investigadores han encontrado otros cambios, como acumulación de grasas, colesterol y sustancias inflamatorias dentro de los vasos sanguíneos que transportan sangre al cerebro.
También se han identificado microinfartos cerebrales, pequeños episodios de daño vascular que pueden pasar desapercibidos durante la vida.
A diferencia de un accidente cerebrovascular importante, que suele provocar síntomas evidentes como debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida repentina de sensibilidad, los microinfartos pueden no generar señales claras.
Sin embargo, aunque sean pequeños, pueden afectar el suministro de oxígeno y nutrientes a ciertas zonas del cerebro.
Cuando estos daños se acumulan con el tiempo, pueden contribuir a problemas como:
Disminución de la velocidad mental. Dificultades para concentrarse. Alteraciones en la memoria. Mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Por esta razón, controlar los factores cardiovasculares desde etapas tempranas puede representar una estrategia importante para proteger la función cerebral.
Hábitos que favorecen la salud del cerebro
Alimentación saludable
Una dieta enfocada en el cuidado cardiovascular puede beneficiar también al cerebro. Entre los patrones alimentarios recomendados destaca la dieta mediterránea, basada en:
Frutas y verduras. Cereales integrales. Legumbres. Pescado. Frutos secos. Aceite de oliva. Alimentos poco procesados.
Este tipo de alimentación puede ayudar a controlar el peso corporal, reducir la inflamación crónica y favorecer un mejor funcionamiento vascular.
Dormir adecuadamente
El descanso tiene un papel fundamental en la salud cognitiva. La falta de sueño o el insomnio se han relacionado con un mayor riesgo de deterioro de la memoria.
Además, dormir mal puede favorecer problemas como hipertensión y diabetes, enfermedades que también pueden afectar al cerebro.
Mantener conexiones sociales
La interacción con otras personas también puede contribuir al bienestar cerebral.
Según Woodruff, las relaciones sociales pueden estimular la producción de sustancias químicas como la serotonina y la dopamina, relacionadas con el estado de ánimo, la motivación y la comunicación entre neuronas.
Además, participar en actividades sociales puede favorecer la creación y mantenimiento de nuevas conexiones cerebrales.
Cuidar la audición y la visión
Los problemas sensoriales también pueden influir en la función cognitiva.
El especialista explicó que la vista y la audición son esenciales para recibir información del entorno, aprender y formar recuerdos. Cuando una persona pierde estas capacidades y no recibe tratamiento, puede disminuir la estimulación cerebral necesaria para mantener activas ciertas redes neuronales.
Evitar medicamentos sedantes de uso prolongado
Algunos medicamentos utilizados para tratar problemas como insomnio, dolor o ansiedad pueden afectar el pensamiento cuando se consumen durante largos periodos.
Estos fármacos pueden provocar:
Mayor somnolencia. Menor velocidad de reacción. Dificultades para concentrarse.
Por ello, se recomienda consultar con un profesional de salud antes de utilizarlos de manera prolongada y valorar alternativas cuando sea posible.
Actividad física y mental
El ejercicio físico es otra herramienta importante para preservar la salud cerebral.
La actividad regular puede mejorar la circulación, favorecer la salud cardiovascular y estimular procesos relacionados con el funcionamiento neuronal.
Además, mantener la mente activa mediante aprendizaje, lectura o actividades que impliquen nuevos desafíos puede fortalecer las conexiones entre neuronas.
Algunos estudios han encontrado que el deterioro cognitivo ocurre con mayor frecuencia en personas sedentarias en comparación con quienes mantienen una vida físicamente activa.
La importancia de la reserva cognitiva
Aprender cosas nuevas y mantener el cerebro estimulado puede ayudar a desarrollar lo que se conoce como reserva cognitiva.
Este concepto hace referencia a la capacidad del cerebro para crear redes adicionales que funcionan como una especie de protección frente al daño causado por enfermedades neurodegenerativas.
Sin embargo, Woodruff aclaró que tener una mayor reserva cognitiva no significa estar completamente protegido contra enfermedades como el Alzheimer.
Más bien, puede ofrecer un margen adicional que permita al cerebro compensar parcialmente algunos daños y retrasar la aparición de síntomas.
La importancia del diagnóstico temprano
Woodruff forma parte de un equipo de investigadores que trabaja en mejorar la detección temprana de la demencia y del deterioro cognitivo leve, una etapa que puede aparecer antes de una enfermedad más avanzada.
Detectar estos cambios antes permitiría iniciar tratamientos y estrategias de prevención en momentos donde podrían tener mayor impacto.
Los avances en terapias futuras podrían ser más efectivos si se aplican antes de que exista un daño cerebral importante.
El mensaje principal de los especialistas es que la protección del cerebro comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Incluso cuando ya existe algún grado de deterioro cognitivo, mantener una buena salud general sigue siendo una herramienta valiosa para conservar la función cerebral y mejorar la calidad de vida.
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