Ardor después de comer puede ser algo más que una simple molestia digestiva

— Agencias 13/07/2026

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es un trastorno digestivo crónico que afecta aproximadamente entre el 13% y el 25% de la población, de acuerdo con un artículo publicado en la revista SportLife por Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y especialista en nutrición.

La especialista explica que esta enfermedad ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago, provocando molestias que pueden afectar la calidad de vida y, si no recibe tratamiento adecuado, generar complicaciones importantes.

La ERGE representa un problema frecuente que puede interferir con las actividades diarias de quienes la padecen. Por ello, identificar sus síntomas a tiempo y recibir atención médica resulta fundamental para controlar la enfermedad, prevenir daños y mejorar el pronóstico.

Debido a su alta prevalencia, es importante conocer sus principales manifestaciones y los factores que pueden favorecer su aparición. El manejo requiere un enfoque completo que combine la atención médica con modificaciones en los hábitos cotidianos.

Cómo se produce la enfermedad por reflujo gastroesofágico

Según Vázquez Mazariego, la ERGE aparece cuando el esfínter esofágico inferior (EEI), una estructura muscular localizada entre el esófago y el estómago, pierde su capacidad de cerrarse correctamente.

Cuando este mecanismo falla, los jugos gástricos pueden subir hacia el esófago, provocando irritación y los síntomas característicos del reflujo. Esta alteración puede deberse a una debilidad del músculo o a episodios de relajación inadecuada del esfínter.

El material que asciende desde el estómago no contiene únicamente ácido gástrico; también puede incluir bilis y otras sustancias que dañan progresivamente la mucosa del esófago. Cuando esta exposición ocurre de manera repetida, puede generar lesiones y cambios estructurales que requieren tratamiento.

Síntomas más frecuentes de la ERGE

El síntoma más característico de la enfermedad es la acidez, descrita como una sensación de ardor en el pecho que suele aparecer después de comer o durante la noche.

Otro signo habitual es la regurgitación, que consiste en el regreso de alimentos o líquidos con sabor ácido hacia el esófago o la garganta.

Además, la ERGE puede presentar otros síntomas como:

Dolor en el pecho, que en algunos casos puede confundirse con problemas cardíacos. Dificultad para tragar o sensación de que los alimentos quedan atrapados. Tos persistente, especialmente durante la noche. Inflamación de la laringe, acompañada de irritación de garganta y ronquera. Empeoramiento de síntomas respiratorios, como el asma, debido a la exposición del aparato respiratorio al contenido gástrico.

Debido a que sus manifestaciones pueden ser variadas, reconocerlas correctamente es importante para lograr un diagnóstico adecuado y establecer el tratamiento más efectivo.

Principales causas y factores de riesgo

La causa principal de la ERGE es el funcionamiento deficiente del esfínter esofágico inferior, que permite que el ácido del estómago regrese hacia el esófago.

Entre los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad se encuentran:

Hernia hiatal

Esta ocurre cuando una parte del estómago se desplaza hacia la zona del tórax a través del diafragma, favoreciendo la aparición del reflujo.

Obesidad

El exceso de peso aumenta la presión dentro del abdomen, lo que puede facilitar que el contenido gástrico ascienda hacia el esófago.

Embarazo

Durante el embarazo pueden producirse cambios hormonales y aumento de presión abdominal que favorecen la aparición de síntomas de reflujo.

Hábitos y alimentación

Algunos productos y conductas pueden debilitar el esfínter esofágico inferior o estimular la producción de ácido, entre ellos:

Tabaco. Alcohol. Chocolate. Cafeína. Menta. Comidas con alto contenido de grasa. Alimentos picantes. Cítricos. Bebidas carbonatadas. Tratamientos disponibles para controlar la ERGE

El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y de las características de cada paciente. Una de las primeras medidas consiste en realizar cambios en el estilo de vida.

Entre las recomendaciones se incluyen:

Reducir el peso corporal cuando sea necesario. Evitar alimentos y bebidas que desencadenen los síntomas. Realizar comidas más pequeñas y frecuentes. Evitar acostarse inmediatamente después de comer. Elevar la cabecera de la cama al dormir. Suspender el consumo de tabaco. Reducir o evitar el alcohol.

Estas modificaciones pueden disminuir la frecuencia y la intensidad de los episodios de reflujo.

En cuanto al tratamiento médico, pueden utilizarse diferentes tipos de medicamentos:

Antiácidos: ayudan a neutralizar el ácido producido por el estómago. Bloqueadores H2: disminuyen la producción de ácido gástrico. Inhibidores de la bomba de protones: reducen de manera más potente la secreción ácida. Procinéticos: favorecen el movimiento y vaciamiento del estómago.

También se ha estudiado el uso de probióticos, como ciertas cepas de Lactobacillus acidophilus (por ejemplo LA14), debido a sus posibles efectos protectores sobre la mucosa del esófago.

En casos más graves o cuando los tratamientos convencionales no funcionan, puede recurrirse a procedimientos quirúrgicos como la fundoplicatura de Nissen, una técnica que busca fortalecer el esfínter esofágico inferior para evitar el reflujo.

Complicaciones de la enfermedad por reflujo gastroesofágico

Cuando la ERGE no recibe atención adecuada, puede ocasionar problemas más graves.

Una de las complicaciones más comunes es la esofagitis, que consiste en la inflamación del revestimiento del esófago causada por la exposición constante al ácido.

También puede desarrollarse una estenosis esofágica, una reducción del diámetro del esófago provocada por la formación de tejido cicatricial. Esta alteración puede dificultar la deglución y requerir procedimientos médicos.

Otra consecuencia importante es el esófago de Barrett, una modificación de las células del revestimiento esofágico que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.

Aunque el cáncer esofágico es una complicación poco frecuente, representa la consecuencia más grave asociada a la ERGE, especialmente en personas con esófago de Barrett.

Por esta razón, la detección temprana, el seguimiento médico y la adopción de hábitos saludables son elementos esenciales para controlar la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

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