Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad: claves médicas para entender

— Agencias 13/07/2026

La salud mental y los trastornos del neurodesarrollo representan un desafío creciente para los sistemas de salud a nivel mundial. De acuerdo con The World Federation of ADHD International Consensus Statement, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta aproximadamente al 5.9 % de los niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.

Lejos de desaparecer al llegar a la adultez, esta condición suele persistir en una parte importante de los pacientes. Las estimaciones internacionales indican que alrededor del 2.5 % de la población adulta también vive con TDAH.

El Día Mundial de la Sensibilización sobre el TDAH busca combatir los estigmas

Cada 13 de julio se conmemora el Día Mundial de la Sensibilización sobre el TDAH, una fecha destinada a promover el conocimiento sobre este trastorno, reducir los prejuicios que aún existen y fomentar que las personas y sus familias busquen atención médica especializada cuando identifiquen señales de alerta.

¿Qué es el TDAH?

Desde el punto de vista médico, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo, no un problema de falta de disciplina, desinterés o pereza.

Esta condición afecta el funcionamiento de determinadas áreas del cerebro responsables de las funciones ejecutivas, es decir, aquellas que regulan la atención, el control de los impulsos y el nivel de actividad física.

Aunque cualquier persona puede distraerse o mostrarse inquieta en determinados momentos, en quienes tienen TDAH estos comportamientos son persistentes, aparecen con mayor intensidad de la esperada para su edad y afectan de forma significativa diferentes aspectos de la vida diaria, como el desempeño escolar, laboral, familiar y social.

Principales síntomas del TDAH

Las manifestaciones del trastorno suelen agruparse en dos grandes categorías: inatención e hiperactividad e impulsividad.

Síntomas relacionados con la inatención

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

Dificultad para mantener la concentración en tareas que requieren esfuerzo mental sostenido. Errores frecuentes por descuido o falta de atención a los detalles. Tendencia a perder objetos de uso cotidiano o materiales necesarios para estudiar o trabajar. Problemas para planificar, organizar y administrar actividades. Olvidos constantes relacionados con responsabilidades y tareas diarias. Síntomas relacionados con la hiperactividad e impulsividad

También pueden presentarse conductas como:

Necesidad constante de moverse o dificultad para permanecer sentado durante largos periodos. Hablar en exceso o actuar como si existiera una energía constante difícil de controlar. Interrumpir conversaciones, responder antes de que finalicen las preguntas o tener dificultades para respetar turnos. Tomar decisiones impulsivas sin valorar adecuadamente sus posibles consecuencias.

Los especialistas destacan que estos síntomas pueden cambiar con el paso de los años. En la adolescencia y la adultez, la hiperactividad física suele disminuir y transformarse en una sensación interna de inquietud, ansiedad o tensión que no siempre resulta evidente para quienes rodean al paciente.

¿A qué edad suele diagnosticarse?

La edad del diagnóstico depende en gran medida de la intensidad de los síntomas.

Cuando las manifestaciones son muy evidentes, el TDAH puede identificarse alrededor de los seis años de edad. En términos generales, la mayoría de los diagnósticos se realiza entre los seis y los diez años.

La doctora Gabriela Cortés Meda, profesora titular de la especialidad de Psiquiatría en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), señala que ese es el rango de edad en el que con mayor frecuencia se detecta el trastorno.

En los casos diagnosticados durante la adultez, es común que la historia clínica revele síntomas presentes desde la infancia que pasaron desapercibidos o fueron interpretados de manera incorrecta antes de los 12 años.

Esta situación pone de manifiesto la importancia de fortalecer la detección temprana en las escuelas y en los servicios de salud.

El diagnóstico requiere una evaluación integral

El diagnóstico del TDAH no se basa en una única prueba o estudio de laboratorio.

Los especialistas realizan una valoración clínica completa que incluye el análisis del desarrollo infantil, los antecedentes médicos, la presencia de otros trastornos asociados y la exclusión de enfermedades con síntomas similares.

Dependiendo de la edad del paciente, esta evaluación puede ser realizada por profesionales como:

Psiquiatras infantiles y de la adolescencia (paidopsiquiatras). Psiquiatras de adultos. Neuropediatras. Pediatras especializados en desarrollo.

El tratamiento combina distintas estrategias

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se adapta a las necesidades individuales de cada persona.

Las opciones terapéuticas pueden incluir:

Psicoeducación para el paciente y su familia. Adaptaciones en el entorno escolar o laboral. Terapias orientadas al desarrollo de habilidades de organización, atención y autocontrol. Tratamiento farmacológico cuando está indicado.

Las guías clínicas internacionales señalan que los medicamentos prescritos y supervisados por un profesional de la salud pueden disminuir de forma importante los síntomas principales del TDAH y reducir el impacto que el trastorno tiene sobre la vida cotidiana.

Los especialistas coinciden en que un diagnóstico oportuno y un tratamiento integral permiten mejorar el desempeño académico, laboral, social y familiar, favoreciendo que las personas con TDAH desarrollen plenamente sus capacidades y alcancen una mejor calidad de vida.

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