— Agencias 13/07/2026
La pérdida de masa muscular es un proceso natural asociado al envejecimiento, pero algunos hábitos alimentarios pueden acelerar este deterioro y aumentar el riesgo de debilidad, caídas y alteraciones metabólicas.
A partir de los 30 años comienza una disminución gradual del músculo, la cual suele hacerse más evidente después de los 60 si no se acompaña de una alimentación adecuada y ejercicios de fortalecimiento.
De acuerdo con la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN), la Academia de Nutrición y Dietética y los Institutos Nacionales de Salud (NIH), mantener una dieta equilibrada es fundamental para preservar la masa muscular. Estos son siete errores que pueden favorecer una pérdida más rápida.
1. Consumir menos proteínas de las que el organismo necesita
Las proteínas proporcionan los aminoácidos indispensables para reparar y formar tejido muscular.
Cuando su consumo es insuficiente, la capacidad del organismo para producir y mantener músculo disminuye, especialmente en los adultos mayores.
Los especialistas recomiendan distribuir la ingesta de proteínas de buena calidad a lo largo del día mediante alimentos como pescado, huevos, lácteos, legumbres y carnes magras.
2. Seguir dietas muy bajas en calorías durante periodos prolongados
Reducir excesivamente el consumo de calorías puede hacer que el organismo utilice el tejido muscular como fuente de energía.
Los NIH advierten que las dietas restrictivas mantenidas durante mucho tiempo aumentan el riesgo de perder masa muscular, sobre todo cuando no se combinan con entrenamiento de fuerza y un adecuado aporte de proteínas.
3. Saltarse comidas con frecuencia
Permanecer muchas horas sin consumir alimentos dificulta el suministro constante de los nutrientes que los músculos necesitan para mantenerse.
Por ello, la Academia de Nutrición y Dietética recomienda distribuir las comidas a lo largo del día para garantizar un aporte continuo de proteínas y energía.
4. Basar la alimentación en productos ultraprocesados
Una dieta con alto consumo de refrescos, botanas, dulces y alimentos ultraprocesados suele aportar muchas calorías, pero pocos nutrientes esenciales para la salud muscular.
Además, este tipo de alimentación se relaciona con una mayor inflamación y una menor calidad nutricional, factores que pueden afectar negativamente la composición corporal.
5. No consumir suficiente vitamina D
La vitamina D desempeña un papel importante en el funcionamiento de los músculos y en la salud de los huesos.
Según los NIH, niveles bajos de este nutriente se han asociado con debilidad muscular, disminución del rendimiento físico y un mayor riesgo de caídas, especialmente en personas mayores o con poca exposición al sol.
6. Descuidar los alimentos ricos en leucina
La leucina es un aminoácido esencial que estimula la síntesis de proteínas musculares y favorece el mantenimiento del tejido muscular.
Se encuentra en alimentos como lácteos, huevos, pollo, pescado, soya y legumbres.
La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva destaca que una ingesta adecuada de leucina es especialmente importante para preservar la masa muscular durante el envejecimiento.
7. Confiar únicamente en la alimentación y no realizar ejercicios de fuerza
Una buena alimentación, por sí sola, puede no ser suficiente para conservar la masa muscular.
Los especialistas coinciden en que el entrenamiento de fuerza proporciona el estímulo necesario para mantener y desarrollar el músculo.
Por ello, la combinación de ejercicios de resistencia con una alimentación rica en proteínas y otros nutrientes esenciales representa la estrategia más efectiva para prevenir la pérdida de masa muscular asociada con la edad.
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